El Día Mundial del Cóctel, que se conmemora cada 13 de mayo, representa un momento clave tanto para los entusiastas como para los profesionales de la mixología. Esta disciplina no deja de evolucionar, siempre en busca de nuevas sensaciones para el paladar y el espíritu.
Para Sebastián García, reconocido como una de las cien personalidades más influyentes de la coctelería a nivel global por la revista Drinks International, las corrientes actuales demuestran que el verdadero valor de un cóctel ya no reside únicamente en la bebida en sí, sino en la experiencia integral que la envuelve. Esta mirada está transformando tanto la labor del bartender como la manera de disfrutar un trago.
Mixología en movimiento: las tendencias que imponen el ritmo
En diálogo con Infobae, García señaló cinco cócteles que hoy lideran las preferencias en Argentina. Aclaró que la novedad no está en los nombres, sino en cómo han evolucionado los estilos y los hábitos de consumo.

Negroni
El Negroni encabeza la lista. Este clásico se mantiene como el trago “número uno del mercado” por su versatilidad, ideal para cualquier época del año y momento del día. Pero además, ha sabido renovarse gracias a reversiones que incorporan “identidad local, nuevos perfiles aromáticos o giros más contemporáneos”. Según García, esta capacidad de adaptación convierte al Negroni en el termómetro de la coctelería actual.
Reversiones del Martini (Dry, Sweet, Gibson, Espresso)
Otra tendencia que vuelve con fuerza son las reversiones del Martini. Dentro de este grupo, el Dry Martini, Sweet Martini, Gibson y Espresso Martini están conquistando a un nuevo público. En otoño, la versión con café acapara la atención por “su intensidad, elegancia y energía en una sola copa”.

Highballs (tipo Whisky Highball)
El tercer lugar es para el Whisky Highball y sus variantes dentro de la familia de los highballs. Estos tragos, de apariencia sencilla, representan una coctelería más “madura”, donde “menos es más”. Aquí, detalles como la calidad del hielo, la efervescencia y la temperatura son fundamentales para el resultado final. Esta preferencia por cócteles frescos, largos y precisos refleja una evolución en el consumo local.
Spritz modernos
En el rubro de los spritz, las versiones modernas del Aperol Spritz tienen un lugar destacado. García subraya que los consumidores actuales buscan bebidas “menos dulces, más secas y con mayor complejidad”, un ajuste al paladar contemporáneo que valora la frescura sin perder personalidad.
Gin tonic (y sus variaciones)
El Gin tonic completa el quinteto. Es una mezcla que nunca pasa de moda, pero que se reinventa constantemente. Hoy sirve como puerta de entrada para quienes se inician en la coctelería y como elección habitual para quienes buscan personalización. Su evolución se nota en el uso de nuevos botánicos, cítricos y variedades de agua tónica, elementos que lo mantienen como “mezcla de cabecera”.
Estos cinco cócteles reflejan un cambio de paradigma que, según García, atraviesa la coctelería argentina: el enfoque actual privilegia la elaboración consciente y la búsqueda de una experiencia global, por encima de la simple ejecución técnica.

Del producto a la experiencia: la nueva filosofía de la coctelería
García sostiene que el cóctel contemporáneo se define por la hospitalidad y el contexto, superando la idea de un producto aislado para convertirse en lo que denomina “experiencia emocional”. En su conversación con Infobae, agregó:
“Un cóctel es un acto de hospitalidad. Es una excusa para generar un momento. Hoy, más que nunca, el valor no está en lo que hay dentro del vaso, sino en lo que pasa alrededor: la música, la luz, quién te lo sirve y cómo te hace sentir. Un buen cóctel no se recuerda por su receta. Se recuerda porque te hizo bajar la guardia, conectar o quedarte un rato más. En tendencia, el cóctel dejó de ser ‘producto’ para convertirse en ‘experiencia emocional’”.
Esta visión pone énfasis en la articulación de todos los elementos que componen un bar: la narrativa visual, el diseño del espacio, la música y la interacción con el personal. Según García, cada bar debe contar su propia historia y construir un universo alrededor de ella. Por eso insiste en que “no creo en replicar fórmulas, sino en construir conceptos”, principio que aplica en sus distintos proyectos.
La respuesta a qué define un buen cóctel la articula en varias dimensiones. Además del equilibrio, hoy son necesarios otros factores: la identidad (“que diga algo, que no sea genérico”), la intención (“cada ingrediente tiene que tener un porqué”), la memoria (“que te deje una sensación que quieras repetir”) y el contexto, ya que “no es lo mismo un cóctel en una barra clásica que en un rooftop al atardecer”.
García también advierte sobre un fenómeno de la era digital: “Muchos cócteles se volvieron más ‘instagramables’ que disfrutables”. Ante esto, recuerda un criterio ineludible: el trago debe ser bebible. La proliferación de mezclas demasiado visuales ha generado, en su opinión, una desconexión con el disfrute real.

En cuanto a la práctica, el bartender destaca que el proceso creativo comienza con una narrativa clara, se plasma en una carta coherente y se concreta en la puesta en escena: servicio atento, iluminación y un ritmo pensados para integrar la bebida al entorno. En sus palabras, “el cóctel no es el centro, es parte de un todo”.
La trayectoria de Sebastián García es un ejemplo de dedicación y reinvención. Proveniente de una familia ligada a la gastronomía, aprendió desde joven el “valor del esfuerzo”. Su carrera tomó un giro cuando se apasionó por la coctelería y, gracias a una formación minuciosa y a su talento, logró situarse en la élite del sector. Drinks International lo incluyó en la lista Bar World 100 entre las figuras más relevantes de la coctelería mundial, un reconocimiento que ha obtenido por su innovación, hospitalidad y visión global del oficio.
Además de este galardón, García deja su sello en bares emblemáticos de Buenos Aires y otras ciudades. Su filosofía se materializa en Tradition & Rebellion, un rooftop bar en Puerto Madero que fusiona coctelería y cocina internacional, así como en proyectos como Presidente y Nobel. Cada uno de sus espacios responde a un concepto, un contexto y una manera particular de entender la hospitalidad.
La transformación constante de la coctelería en Argentina tiene en Sebastián García a uno de sus principales exponentes. Según explicó a Infobae, hoy la tendencia apunta a fusionar lo clásico y lo experimental, a seleccionar ingredientes con cuidado y a prestar atención tanto al detalle técnico como a la atmósfera general. Estos son los pilares que definen la nueva era de la mixología nacional.
Fuente: Infobae