Atención: este artículo contiene spoilers de la serie y la película.
La historia de John Creasy ha regresado a las pantallas, pero esta vez en un formato totalmente distinto. Netflix lanzó Man on Fire (titulada Hombre en llamas en América Latina), una producción compuesta por siete episodios que tiene como protagonista a Yahya Abdul-Mateen II (Watchmen). Esta nueva versión retoma el universo literario creado por A.J. Quinnell en su novela de 1980, el mismo que el director Tony Scott llevó al cine en 2004 con Denzel Washington encabezando el reparto.
Antes de esta, hubo otra adaptación cinematográfica en 1987, con Scott Glenn como protagonista y ambientada en Nápoles. Ahora, la apuesta de Netflix suma una mirada fresca al material original, con diferencias notables en los escenarios, las motivaciones de los personajes y el desenlace.

Nuevo escenario y detonante de la trama
Uno de los cambios más evidentes es la ubicación geográfica. La novela original y el filme de 1987 transcurren en Nápoles, Italia. La adaptación de 2004, por su parte, trasladó la acción a la Ciudad de México. En contraste, la serie de Netflix sitúa la historia en Río de Janeiro, Brasil, donde el marcado contraste entre la opulencia y las favelas sirve como telón de fondo. No obstante, la serie incluye un guiño a la versión de Washington: comienza con una operación fallida en la capital mexicana y deja abierta la posibilidad de que Creasy regrese allí.
El conflicto también arranca de manera distinta. Mientras que la película gira en torno al secuestro de la niña que Creasy protege, la serie emplea como detonante el atentado y derrumbe de un edificio residencial de altura. Dentro de ese edificio se encontraba la familia de su amigo Paul Rayburn (Bobby Cannavale). La única sobreviviente es Poe, la hija adolescente de Rayburn, quien se convierte en el blanco de los responsables del ataque.
La protegida: de Pita a Poe
En todas las versiones de Hombre en llamas, Creasy asume la responsabilidad de proteger a una joven en peligro. Sin embargo, los detalles cambian. En la novela, la chica es Pinta Balletto, hija de un acaudalado productor de sedas. En la película de 1987, es Samantha “Sam” Balletto, también hija de un hombre rico que es secuestrada. En el filme de Denzel Washington, la protegida es Guadalupe “Lupita” Ramos, apodada Pita e interpretada por Dakota Fanning: una niña pequeña cuya inocencia es clave en la dinámica emocional de la historia.
En la serie de Netflix, en cambio, la protegida es Poe (Billie Boullet), una adolescente con quien Creasy forja un vínculo “más tenso, más horizontal y menos idealizado”. Hay otro cambio fundamental: en todas las versiones previas, Creasy era contratado para cuidar a la niña. En la serie, decide hacerlo por iniciativa propia, movido por la lealtad hacia su amigo Ray y por un fuerte sentido del deber.
El antagonista y la magnitud de la conspiración
En la película de 2004, el villano que orquestó el secuestro de Pita resulta ser el propio padre de la niña en complicidad con su abogado. En la serie, la corrupción alcanza niveles mucho más altos: el atentado contra el edificio fue ordenado desde las más altas esferas del gobierno brasileño, con el objetivo de consolidar el poder del presidente João Carmo (Billy Blanco Jr.). El giro más perturbador llega cuando se descubre que Henry Tappen (Scoot McNairy), un asociado de confianza de Creasy dentro de la CIA, es uno de los responsables. En esta nueva adaptación, Rayburn y su familia son víctimas del ataque y no están involucrados en la conspiración.

El gran giro: el destino de Creasy
Quizás la diferencia más significativa entre la serie y la película de 2004 es el desenlace. En la versión de Denzel Washington, Creasy muere a causa de las heridas de bala que sufrió durante el operativo para rescatar a Pita. Es un final agridulce: el guardaespaldas cumple su objetivo, pero paga con su vida.
En la serie de Netflix, Creasy sobrevive. Aunque resulta herido de bala en el enfrentamiento final —primero con Tappen y luego con el jefe de seguridad del presidente, Prado Soares (Thomás Aquino)—, logra recuperarse y está presente cuando Poe comienza una nueva vida.

Este cambio acerca la serie al desenlace original del personaje en el libro de Quinnell, donde Creasy también sobrevivía. Además, el hecho de que el protagonista siga con vida deja la puerta abierta a una segunda temporada: en los minutos finales, el director de la CIA, Moncrief (Paul Ben-Victor), contacta a Creasy para informarle que han identificado a los responsables de la emboscada en Ciudad de México en la que murió su equipo.
Fuente: Infobae