La creencia de que mezclar proteínas e hidratos de carbono en una misma comida perjudica la digestión ha sido puesta en duda por la evidencia científica. El nutricionista español Domingo Sánchez, en una publicación de la revista SportLife, desmontó esta idea tan arraigada. Según el especialista, combinar estos macronutrientes no interfiere con la asimilación de los alimentos ni causa trastornos digestivos. La ciencia actual contradice uno de los mitos nutricionales más populares de los últimos tiempos.
El origen del mito de las dietas disociadas
Quienes siguen las llamadas dietas disociadas afirman que las proteínas y los carbohidratos no deben consumirse juntos. La razón que esgrimen es que las enzimas encargadas de digerirlos se neutralizan entre sí. El argumento principal se centra en la pepsina, la enzima que metaboliza las proteínas y que necesita un medio ácido para actuar. Según esa teoría, la presencia de carbohidratos alteraría ese ambiente y dificultaría la digestión de ambos tipos de nutrientes.
Para Sánchez, esta premisa no tiene un respaldo científico sólido. El aparato digestivo humano está preparado para manejar mezclas complejas de nutrientes de forma simultánea y eficiente. Existen mecanismos que se adaptan a cada etapa de la digestión. La noción de que los jugos digestivos se “neutralizan” mutuamente simplifica en exceso un proceso biológico que es altamente coordinado.
El recorrido real de la digestión

El especialista de SportLife explicó con detalle el trayecto de los alimentos por el sistema digestivo. Los alimentos ingeridos tardan hasta una hora antes de entrar en contacto con los ácidos del estómago. Durante ese lapso, las enzimas de la saliva ya han comenzado a descomponer los carbohidratos, iniciando su digestión desde la boca.
Cuando la comida llega al estómago y se mezcla con el ácido gástrico y la pepsina, la digestión de las proteínas se activa mientras que la de los carbohidratos se detiene de manera temporal. El experto aclara que esta pausa no es un problema, sino una secuencia fisiológica normal y esperada. El proceso continúa en el duodeno, donde el páncreas y los intestinos secretan soluciones neutralizantes que crean el ambiente adecuado para retomar y completar la digestión de proteínas y carbohidratos de forma simultánea.
Lo que dice la ciencia
Un estudio publicado en la revista científica European Journal of Nutrition, a cargo de los investigadores Frank Frisch y Hannelore Daniel de la Universidad Técnica de Múnich, analizó directamente la hipótesis de la combinación de alimentos. La conclusión fue clara: no existe evidencia científica que respalde la separación de proteínas y carbohidratos para mejorar la digestión o la pérdida de peso. El ensayo comparó los efectos de una dieta disociada con una dieta equilibrada convencional durante seis semanas en adultos con sobrepeso. No se encontraron diferencias significativas en la pérdida de peso, la composición corporal ni los marcadores metabólicos entre ambos grupos.

Los investigadores alemanes determinaron que cualquier beneficio atribuido a las dietas disociadas se explica por la reducción calórica general que implican, y no por la separación de macronutrientes. El organismo humano, señalaron, evolucionó para digerir alimentos mixtos, ya que prácticamente ningún alimento natural contiene un solo macronutriente de forma aislada.
¿Por qué persiste este mito?
A pesar de la evidencia en contra, las dietas disociadas siguen presentes en el imaginario popular. Según Sánchez, su popularidad se debe en parte a que quienes las practican suelen eliminar alimentos ultraprocesados y reducir el tamaño de las porciones. Esto genera resultados positivos que se atribuyen erróneamente a la separación de nutrientes.
La simplificación del proceso digestivo también contribuye a que el mito se mantenga. La idea de que cada nutriente necesita condiciones exclusivas y que su mezcla genera conflictos resulta intuitiva, aunque no se corresponda con la realidad biológica. El sistema digestivo humano cuenta con múltiples enzimas, órganos y mecanismos de regulación que trabajan de forma coordinada para procesar combinaciones complejas de nutrientes sin interferencias.
La combinación óptima según la ciencia
Lejos de desaconsejar la mezcla de proteínas e hidratos, la evidencia científica actual la recomienda. Combinar ambos macronutrientes en una misma comida mejora la saciedad, estabiliza los niveles de glucosa en sangre y optimiza la síntesis de proteínas musculares tras el ejercicio. Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos promueven una alimentación variada y equilibrada que incluya proteínas, carbohidratos y grasas saludables en cada comida principal.
De acuerdo con Sánchez, el enfoque más eficaz para mejorar la digestión no es separar macronutrientes, sino priorizar alimentos frescos, masticar despacio, mantener una buena hidratación y respetar los tiempos entre comidas. La calidad de los alimentos y los hábitos en torno a la alimentación tienen un impacto mucho mayor sobre la digestión que cualquier combinación o separación de nutrientes.
Fuente: Infobae