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Científicos venezolanos: retiro de uranio es un «duro golpe» a la ciencia nuclear

La reciente operación conjunta entre los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos para extraer 13,5 kilogramos de uranio enriquecido de un reactor en desuso ha generado una fuerte controversia en el ámbito científico. El material se encontraba almacenado en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), y ambas naciones calificaron la acción como una «remoción segura» que representa un logro para la seguridad global.

La Administración Nacional de Seguridad Nuclear del Departamento de Energía de EE.UU. (DOE/NNSA), en colaboración con socios internacionales, confirmó la finalización de la retirada de todo el uranio enriquecido restante de un reactor de investigación heredado en Venezuela, según un comunicado difundido por la embajada norteamericana en Caracas. El texto oficial lo definió como «una victoria para los Estados Unidos, Venezuela y el mundo».

Sin embargo, un grupo de profesores del IVIC, liderados por el investigador Eduardo Greaves, considera que la decisión tomada por la administración de Delcy Rodríguez fue «inconveniente y desacertada». A su juicio, esta medida atenta directamente contra «la formación del personal venezolano idóneo que pueda manejar reactores de energía nuclear en el futuro».

En un comunicado, los científicos explicaron que este combustible nuclear posee características especiales: un enriquecimiento del 20% y una forma geométrica de láminas, en lugar de las barras convencionales. Por ello, «es un material que tiene un valor monetario muy alto y de difícil adquisición». Los expertos subrayaron que su valor trasciende lo económico, pues constituye «un elemento esencial, si se decide reactivar el reactor, ya sea con sus características originales o como un reactor subcrítico con fines docentes, de investigación y aplicación».

Los argumentos oficiales para la remoción

Al dar a conocer la noticia, el gobierno de Rodríguez indicó que el Reactor Experimental RV-1 completó su ciclo operativo en 1991. Seis años más tarde, en coordinación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se optó por su clausura definitiva. A partir de ese momento, se iniciaron operaciones para retirar parcialmente el combustible nuclear gastado y mantener bajo custodia técnica el material remanente.

Caracas precisó que «el material que no fue extraído durante las operaciones realizadas a finales de la década de 1990 permaneció desde entonces bajo condiciones seguras de enfriamiento, control y almacenamiento», a la espera de que los actores internacionales responsables adoptaran las medidas correspondientes.

Imagen de archivo del presidente de EEUU, Donald Trump (ctro), junto al director de la CIA, John Ratcliffe (izq), y el secretario de Estado, Marco Rubio, mientras observan la operación militar estadounidense en Venezuela desde el resort Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, EEUU. 3 enero 2026. @realDonaldTrump/entrega vía Reuters. ESTA IMAGEN HA SIDO SUMINISTRADA POR TERCEROS.

Venezuela justificó la urgencia de ejecutar esta operación —que el país venía solicitando desde hacía largo tiempo— por el ataque militar perpetrado por Estados Unidos el 3 de enero, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Según fuentes de Miraflores, las bombas norteamericanas lanzadas sobre el IVIC impactaron «a escasos 50 metros del antiguo reactor», lo que «incrementó objetivamente el nivel de riesgo».

Una oportunidad perdida para la formación académica

A pesar de los argumentos de seguridad esgrimidos por el gobierno de Rodríguez, los profesores del IVIC consideran que la opción correcta habría sido «reactivar el reactor como un instrumento docente para potenciar la investigación de la ciencia nuclear aplicada y formación de personal venezolano en el área de física e ingeniería nuclear».

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Los académicos recordaron que la Universidad Nacional de las Ciencias tiene previsto «la creación de carreras a nivel de pre y posgrado en física nuclear». Asimismo, la Universidad Simón Bolívar se encuentra en proceso de lanzar una maestría en Ingeniería Nuclear, programa para el cual ya se ha solicitado financiamiento a la OIEA para el bienio 2028-2029.

El profesor Eduardo Greaves lamentó que, además del valioso combustible, «se llevaron el núcleo del reactor», con el objetivo de cercenar cualquier intento de ponerlo en funcionamiento. En sus palabras, «el acto de la exportación de las barras de uranio fue un duro golpe al futuro de las ciencias nucleares venezolanas, y de nuestros futuros técnicos e ingenieros nucleares».

Fuente: Infobae

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