La tormenta que sacude a la familia real británica no da tregua. Cuando el ruido alrededor del duque de York parecía haber menguado tras su salida de la vida pública, nuevos reportes indican que dentro de palacio crece un movimiento decidido a romper cualquier lazo con el clan York.
En el centro de esta ofensiva se encuentran nada menos que Camila y el príncipe Guillermo. De acuerdo con fuentes allegadas a la casa real, ambos consideran que el desgaste de imagen provocado por Andrés y su exesposa, Sarah Ferguson, sigue contaminando a toda la institución.
La discusión ya no se limita al papel del duque de York en la línea sucesoria. Ahora se pone en tela de juicio el futuro de sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, así como el de sus hijos.

El debate se intensificó luego de que se anunciara el embarazo de Eugenia. Su futuro hijo ocupará un nuevo lugar en la línea de sucesión al trono, un movimiento automático según las reglas monárquicas, pero que no todos en palacio reciben con agrado.
El dilema de los York para Buckingham
Expertos en realeza aseguran que la relación entre los York y el resto de los Windsor atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. La sombra del caso Epstein continúa persiguiendo a Andrés y ha terminado por manchar la percepción pública de Beatriz y Eugenia, aunque ambas han procurado mantenerse al margen de las controversias familiares.
Según informantes cercanos a la Casa Real, el príncipe Guillermo habría modificado drásticamente su postura hacia sus primas. Durante un tiempo buscó mantenerlas cerca para evitar que quedaran ‘contaminadas’ por los escándalos de sus padres, pero las últimas revelaciones habrían echado por tierra esa estrategia.
Varios analistas reales interpretan como una señal evidente la ausencia de mensajes públicos de felicitación por parte de Guillermo y Kate tras el anuncio del tercer embarazo de Eugenia.
Por su parte, Camila se ha convertido en una de las voces más firmes dentro del círculo del rey. La reina consorte, involucrada desde hace años en campañas de apoyo a mujeres víctimas de abusos, considera especialmente incómodo seguir asociando la imagen de la corona con el pasado de Andrés.
Todo ocurre en un momento particularmente delicado para Carlos III, quien busca modernizar la monarquía mientras enfrenta constantes tensiones familiares. Aunque el monarca mantiene un trato afectuoso con sus sobrinas Beatriz y Eugenia, las presiones internas para adoptar medidas más severas no cesan.
Irónicamente, las dos hermanas siguen esforzándose por proyectar una imagen pública relajada y accesible. Hace pocos días fueron vistas en Londres durante la exclusiva fiesta de cumpleaños de Poppy Delevingne, rodeadas de celebridades como Taylor Swift y Travis Kelce.

No obstante, detrás de esa fachada de normalidad, la tensión dentro de Buckingham Palace parece más intensa que nunca. Mientras crecen las voces que exigen una ruptura definitiva con los York, la gran incógnita es hasta dónde estará dispuesto a llegar Carlos III para salvaguardar el futuro de la monarquía británica.
Fuente: Infobae