La guerra en Medio Oriente atraviesa un momento de tregua frágil, marcado por amenazas mutuas, tensión en los mercados energéticos y un panorama internacional que, de acuerdo con el analista político especializado en la región Fabián Calle, podría desembocar en “la crisis económica internacional más fuerte en cien años” si el conflicto se intensifica nuevamente.
En declaraciones al programa Infobae en Vivo, Calle señaló que el actual cese al fuego entre Estados Unidos e Irán responde más a una pausa táctica que a una solución diplomática genuina. “Las dos partes no quieren escalar”, explicó, aunque subrayó que la tregua es “transitoria y precaria”.
El especialista indicó que uno de los elementos que actualmente contienen una escalada es el viaje de Donald Trump a China. “Trump no quiere llegar a la cumbre más importante que tiene con la otra superpotencia en mitad de una guerra”, comentó. Pero detrás de esa pausa, añadió, persiste un problema de fondo: Washington no consiguió los objetivos que se había planteado en el primer tramo del conflicto.
“Estados Unidos no logró derribar al régimen iraní”, afirmó Calle, quien además destacó que Trump ignoró advertencias del Pentágono, la CIA y parte de su propio gabinete antes de avanzar sobre la región. “Cuando empezás una guerra en una vena aorta de la economía internacional como es Ormuz, la primera pregunta que tenés que hacer es si podés controlar el estrecho en dos o tres semanas. Si la respuesta es no, no hagas la guerra”, sentenció.

El peligro de un bloqueo energético mundial
Para el analista, la principal preocupación a nivel internacional gira en torno a la posibilidad de que Irán decida endurecer el bloqueo sobre el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por donde transita una porción clave del petróleo, el gas y los fertilizantes del planeta.
“Irán tiene capacidad de obturar el estrecho de Ormuz durante meses”, aseguró. Según explicó, hasta ahora Teherán ha evitado atacar masivamente las instalaciones petroleras sauditas o qataríes, así como las plantas desalinizadoras que suministran agua potable a millones de personas en el Golfo. Sin embargo, advirtió que una nueva fase del conflicto podría desarrollarse “sin guantes”.
“Esta segunda parte sería una pelea a mano limpia”, graficó. Y agregó que, en ese escenario, podrían sumarse los hutíes de Yemen, aliados iraníes que ya han demostrado capacidad para afectar el tránsito marítimo en Bab el-Mandeb, otro corredor comercial crítico.
El impacto económico ya se ha comenzado a sentir. Calle recordó que el barril de petróleo pasó de 58 a más de 100 dólares incluso durante la tregua y con las reservas estratégicas occidentales volcadas al mercado. “La urea y el aluminio subieron un cien por ciento”, indicó.

Además, alertó sobre posibles consecuencias directas en el transporte aéreo y la inflación global. “Muchas aerolíneas europeas y asiáticas informaron que tienen combustible para semanas”, dijo.
Trump, entre el discurso y la realidad
En la entrevista, Calle planteó que Trump enfrenta un dilema político complejo. De acuerdo con su análisis, el mandatario norteamericano construyó un discurso de “cambio de régimen” en Irán que ahora le dificulta encontrar una salida negociada sin aparentar debilidad.
“Si vos decís que tu objetivo es el cambio de régimen y después el líder iraní sigue apareciendo en televisión prometiendo guerra, entonces no lograste tu objetivo”, señaló.
El especialista sostuvo además que figuras relevantes dentro del oficialismo estadounidense comenzaron a distanciarse de la estrategia bélica. Entre ellos mencionó al vicepresidente JD Vance y al secretario de Estado Marco Rubio.

“Vance se opuso firmemente a esta guerra”, afirmó Calle, quien describió profundas diferencias internas dentro de la administración republicana sobre cómo manejar el conflicto.
China, Arabia Saudita y el nuevo orden mundial
Uno de los puntos centrales del análisis fue el reposicionamiento geopolítico que deja esta guerra. Calle consideró que China aparece como uno de los grandes beneficiados estratégicos del desgaste estadounidense.
“Para China este escenario es fabuloso”, sostuvo. Según explicó, Pekín aprovecha el debilitamiento norteamericano en Medio Oriente mientras avanza en su influencia sobre Pakistán, Arabia Saudita e incluso Irán.
El analista también describió un acercamiento inédito entre Riad y Teherán, impulsado por el temor saudita a quedar atrapado en una guerra regional promovida por Israel y Emiratos Árabes Unidos.

“Arabia Saudita hoy tiene más incentivos para negociar una convivencia pacífica con Irán”, explicó.
En paralelo, señaló que Rusia también obtiene ventajas económicas por la suba internacional del petróleo. “Cuanto más plata junta Putin, menos incentivo tiene para terminar la guerra en Ucrania”, afirmó en referencia a Vladimir Putin.
El efecto sobre Argentina
Consultado sobre las consecuencias para América del Sur y particularmente para Argentina, Calle sostuvo que el país logró amortiguar parte del impacto gracias al desarrollo energético de los últimos años.
“La Argentina absorbió relativamente bien esto porque revolucionó su matriz energética”, indicó. Sin embargo, aclaró que un agravamiento del conflicto afectaría inevitablemente a toda la región a través del aumento de combustibles, fertilizantes y materias primas.
“A la Argentina le conviene que esto no se reinicie”, afirmó. Y concluyó con una advertencia que resumió el clima global frente a la crisis: “Todos los ministros de Economía del mundo tienen que prenderle una vela a la mediación pakistaní”.
Fuente: Infobae