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Utqiaġvik: el pueblo de Alaska donde el sol no se pone por 84 días

En el extremo norte de Alaska, la comunidad de Utqiaġvik ha dicho adiós a la noche por más de dos meses. El pasado domingo, a las 02:58 de la madrugada, se produjo la última puesta de sol, dando inicio al fenómeno conocido como “sol de medianoche”. El astro permanecerá visible de manera continua hasta el 2 de agosto, sumando exactamente 84 días de luz ininterrumpida.

Este evento astronómico transforma por completo la dinámica de la región. La ausencia total de oscuridad durante semanas altera la rutina de los habitantes, quienes deben adaptarse a un ciclo de claridad permanente. La información ha sido confirmada por reportes meteorológicos especializados.

¿Por qué ocurre este fenómeno en Alaska?

La explicación radica en la inclinación del eje terrestre, que forma un ángulo de 23,5° respecto al plano de su órbita alrededor del Sol. Según datos oficiales, todas las zonas ubicadas al norte del círculo polar ártico, es decir, a partir de los 66,3° de latitud norte, experimentan varios días de luz continua durante esta época del año.

Utqiaġvik es la localidad más al norte de Estados Unidos, ubicada en el círculo polar ártico. Foto: X @MichaelARothman

En Utqiaġvik la luminosidad se extiende por casi tres meses, pero otras ciudades de Alaska también gozan de jornadas extremadamente largas. Por ejemplo, Fairbanks tendrá 24 horas de luz al día durante los próximos 70 días. En Anchorage, más al sur, el día alcanza 19 horas, con atardeceres que pueden ocurrir tan tarde como a las 23:42.

¿Qué es el sol de medianoche y cómo se vive?

El sol de medianoche en Utqiaġvik no es solo un espectáculo visual; tiene consecuencias prácticas en la vida cotidiana. Los residentes ajustan actividades como la jardinería, el senderismo o la pesca a horarios poco convencionales, realizando estas tareas cuando en otras partes del mundo sería de noche. La razón científica es que, alrededor del 21 de junio, el Polo Norte se orienta directamente hacia el Sol, haciendo que los lugares dentro del círculo polar ártico vean el astro dar vueltas sin ocultarse.

Utqiaġvik permanecerá iluminada durante casi tres meses, ciudades como Fairbanks disfrutarán también de 24 horas de luz al día durante los próximos setenta días. Foto: utqiagvik.us

Este patrón se vuelve más extremo a medida que uno se aleja del ecuador. La luz diurna puede durar semanas enteras, lo que obliga a las comunidades a reinventar sus rutinas. Las personas colocan cortinas especiales para poder descansar, y las actividades recreativas y productivas se distribuyen a lo largo de las 24 horas.

Impacto en la salud y la vida animal

La exposición continua a la luz afecta el sueño, la salud y la organización comunitaria. Según reportes meteorológicos, los habitantes de la zona deben enfrentar alteraciones en sus ciclos biológicos, ya que muchos procesos del cuerpo humano dependen del ritmo noche/día. La fauna local también se adapta: especies árticas modifican sus patrones de comportamiento para sobrevivir bajo la claridad perpetua.

El contraste con la noche polar

El fenómeno tiene su contraparte en invierno. Durante la temporada más fría, Utqiaġvik experimenta 64 días de oscuridad total, conocido como noche polar. Mientras tanto, en el hemisferio sur, lugares como la Antártida viven su propio “día polar”, con luz continua hasta febrero.

Investigadores cruzan una laguna en Utqiagvik, Alaska, el 9 de abril de 2019.(CRÉDITO: Washington Post foto por Bonnie Jo Mount)

Vida en la comunidad más septentrional de Estados Unidos

Utqiaġvik alberga aproximadamente a 4.400 habitantes, en su mayoría pertenecientes al pueblo iñupiat. Las condiciones climáticas son extremas: en los meses más fríos las temperaturas pueden descender por debajo de los -30 °C, acompañadas de ventiscas y vientos intensos. A pesar de ello, los residentes han aprendido a modificar rutas, prácticas de subsistencia y formas de convivencia. Como se destaca en reportajes sobre la zona:

“Utqiaġvik se enfrenta a desafíos ambientales extremos, pero su gente aprendió a adaptarse”.

El origen del nombre Utqiaġvik

Hasta 2016, esta localidad era conocida como Barrow. La comunidad impulsó el regreso al nombre ancestral Utqiaġvik, de origen iñupiat. La decisión buscó fortalecer la identidad cultural y lingüística del pueblo indígena. Tal como se ha señalado en medios internacionales:

“El nombre Utqiaġvik honra el legado y la lengua del pueblo iñupiat”.

La población iñupiat sigue siendo el pilar social y cultural de Utqiaġvik, manteniendo vivas las tradiciones en una de las regiones más inhóspitas del planeta.

Fuente: Infobae

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