Las estaciones de tren en Europa no siempre son simples puntos de partida. Algunas de ellas encierran siglos de historia, arte y cotidianidad en un solo espacio, convirtiendo el simple hecho de abordar un vagón en una experiencia que arranca mucho antes de escuchar el silbido del tren. El renacimiento del ferrocarril ha vuelto a poner el foco en estos edificios, que en su época fueron los grandes escaparates arquitectónicos de las urbes.
Ningún lugar representa mejor esta idea que la Gare de Lyon de París. Declarada Monumento Histórico, esta estación ubicada en el distrito 12 de la capital gala reúne una fachada centenaria de 100 metros de ancho, una imponente torre del reloj de 64 metros, un restaurante donde comieron Coco Chanel, Brigitte Bardot y Salvador Dalí, y nada menos que 41 pinturas que recubren paredes y techos con escenas de la Francia de la Belle Époque. Desde su inauguración en 1849, esta estación no ha dejado de ser uno de los rincones más singulares del continente.
Un diseño pensado para la Exposición Universal de 1900
La Gare de Lyon se encuentra en el extremo noroeste del distrito 12 de París, a solamente dos calles del río Sena y muy cerca de la Plaza de la Bastilla. Aunque sus orígenes se remontan a 1849, la estructura actual fue rediseñada en 1900 con motivo de la Exposición Universal, el mismo evento que transformó gran parte del paisaje arquitectónico parisino.

El complejo está compuesto por tres pabellones principales. El primero es el vestíbulo histórico, con una gran explanada llena de terrazas y pequeños comercios que en verano ofrecen un ambiente especialmente vibrante. El segundo pabellón, más moderno y luminoso, alberga una amplia oferta gastronómica. El tercero, situado bajo el nivel del suelo, da acceso a los trenes de bajo costo y cuenta con establecimientos de comida rápida.
Asimismo, dos galerías comerciales conectan estos tres pabellones: la Galerie Diderot, con boutiques de belleza y moda lista para llevar, y la Salle des Fresques, una zona de compras que se ha convertido en parte del recorrido obligado por la estación. La Gare de Lyon opera con un total de 13 vías y es una de las seis grandes estaciones ferroviarias de París.
La Torre del Reloj y una fachada de 100 metros
El elemento más icónico de la estación desde el exterior es la Tour de l’Horloge, la Torre del Reloj, que se eleva 64 metros sobre la fachada principal. Cada una de sus cuatro caras cuenta con un gran reloj visible desde distintos puntos del barrio, y desde la cima se pueden apreciar vistas panorámicas de la ciudad que pocos turistas conocen.
La fachada alcanza los 100 metros de ancho y se abre al exterior mediante siete entradas, con una profusión de detalles artísticos que la convierten en una de las más ornamentadas de Europa. La combinación de la torre, la fachada y los pabellones interiores explica por qué la estación fue catalogada como Monumento Histórico, un reconocimiento a su valor arquitectónico y su papel en la historia de París.
Le Train Bleu: el restaurante donde cenaron Chanel, Bardot y Dalí

En el vestíbulo del pabellón histórico, dominando el espacio con una presencia difícil de ignorar, se encuentra el restaurante Le Train Bleu. Inaugurado en 1901, conserva intacta la atmósfera de la Belle Époque: techos altos con candelabros, detalles en dorado, madera tallada y suelos pulidos que reflejan la luz.
A lo largo de su historia, este establecimiento ha acogido a algunas de las figuras más importantes de la escena parisina y cultural europea. Coco Chanel, Brigitte Bardot y Salvador Dalí se sentaron en sus mesas, convirtiendo a Le Train Bleu en un espacio donde la gastronomía y la historia se entrelazan en cada rincón.
El aspecto más llamativo del restaurante son las 41 pinturas que cubren paredes y techos del comedor. Encargadas a algunos de los artistas más destacados de la época, representan escenas de distintas regiones de Francia y fueron ejecutadas por nombres como François Flameng, Gaston Casimir Saint Pierre y René Billotte. Entre los retratos que decoran el espacio figura el de Edmond Rostand, autor de Cyrano de Bergerac, lo que añade una dimensión literaria a un lugar que ya de por sí acumula capas de historia difíciles de encontrar en cualquier otro restaurante de Europa.
Cómo llegar y qué considerar antes de visitar la Gare de Lyon
La estación se localiza en el número 2 de la Place Louis-Armand, en el distrito 12 de París, a pocos minutos a pie del río Sena. El acceso en metro es sencillo: la parada Gare de Lyon está servida por las líneas 1 y 14, además del RER A y el RER D, lo que la convierte en uno de los nudos de transporte más conectados de la ciudad.
Más allá de su función como estación, la Gare de Lyon merece una visita por sí misma. El vestíbulo histórico, la Torre del Reloj y el restaurante Le Train Bleu forman un conjunto que no requiere tomar ningún tren para ser disfrutado. Quienes deseen cenar en Le Train Bleu deben reservar con antelación, especialmente en temporada alta, ya que su fama como uno de los restaurantes más singulares de París lo mantiene habitualmente lleno.
Fuente: Infobae