El Museo Nacional del Prado ha presentado este lunes la restauración de ‘Pablo de Valladolid’, una de las obras más emblemáticas de Diego Velázquez. La intervención, que duró tres meses, ha permitido recuperar una versión «muy cercana» al original, según destacó la restauradora María Álvarez.
Álvarez explicó que la restauración «no ha sido especialmente larga, porque ha sido muy intensa». En los últimos años, el Prado impulsa un ambicioso programa de restauración de varias piezas de Velázquez que no se intervenían desde la década de 1980. Este proyecto cuenta con el patrocinio de la Fundación Iberdrola España como miembro protector.
Una obra de prestigio singular
‘Pablo de Valladolid’ ha gozado de gran prestigio entre artistas e historiadores. El pintor Édouard Manet lo definió como «el cuadro más asombroso jamás pintado». El jefe de pintura barroca española del Prado, Javier Portús, subrayó que «no hay mejor prueba de la calidad de una obra que lo mucho que ha interesado a generaciones de artistas sucesivos».
Velázquez prescindió en esta obra de referencias arquitectónicas o paisajísticas, construyendo el espacio solo con el cuerpo del bufón, su sombra y el aire circundante. Esta solución, adelantada a su tiempo, convierte la figura en el eje absoluto de la composición y explica la intensa sensación de presencia y tridimensionalidad.
Restitución de las dimensiones originales
Aunque el cuadro estaba en buen estado, presentaba intervenciones históricas que alteraban la relación entre la figura y su entorno. En el siglo XVIII, se añadieron bandas de tela en laterales y borde inferior, y repintes posteriores afectaron el equilibrio cromático. La restauración optó por conservar esas bandas por su interés histórico, ocultándolas bajo un nuevo marco mediante un sistema de cajeado interno. Así, el público solo ve la superficie pintada por Velázquez.
La restauradora afirmó:
«Es una obra que pedía a gritos esa restauración. No se veían los recursos estilísticos que Velázquez hace con este cuadro. La calidad técnica, la maestría de Velázquez, ayuda a la restauración. Utilizaba materiales muy buenos».
Tecnología de punta revela el proceso creativo
La nueva radiografía con equipos de última generación permitió establecer las dimensiones originales y analizar las ampliaciones. Mediante el software Aracne, se determinó que las tres bandas añadidas provenían del mismo paño de tela y fueron colocadas en un solo momento. La reflectografía infrarroja, con más de una docena de rangos, reveló un dibujo subyacente a pincel y mano alzada, espontáneo y con múltiples correcciones.
Estas técnicas también detectaron repintes, con reflectancia idéntica entre añadidos no originales y retoques en la superficie original, que fueron eliminados. Álvarez señaló: «La obra estaba en muy buenas condiciones desde el punto de vista estructural y podíamos abordarlas sin que nos encontráramos muchísimos problemas».
Estudio de pigmentos y zonas problemáticas
La intervención confirmó que la imprimación del lienzo es muy clara, compuesta mayoritariamente por blanco de plomo, característica de la etapa de Velázquez en el Palacio del Buen Retiro. Los intensos negros del traje del bufón se obtuvieron combinando negro de humo y negro carbón, ambos de tonalidad azulada. La similitud de las capas internas de los añadidos reforzó su origen común.
La manga fue una de las zonas «más problemáticas» por su erosión. Álvarez comentó: «Cuando el cuadro llega al taller su aspecto era amarillento y emprendimos una limpieza de una manera muy global… Una de las zonas más problemáticas fue la de la manga, que se había erosionado mucho. No había que intervenir de más en la pintura».
El presidente de la Fundación Iberdrola España, Jaime Alfonsín, celebró el trabajo que «ha permitido devolver al lienzo el equilibrio espacial y visual concebido por Velázquez, al tiempo que los nuevos estudios técnicos aportan una mirada inédita sobre su proceso creativo». Añadió que «iniciativas como esta reflejan el valor del mecenazgo cultural como colaboración estable entre instituciones al servicio del interés general».
Gracias a esta restauración, ‘Pablo de Valladolid’ recupera su fuerza visual y conceptual, y los nuevos estudios reafirman el carácter moderno y experimental de esta obra maestra del Siglo de Oro español.
Fuente: Infobae