El Ashdown Forest, ubicado al sur de Inglaterra, se ha consolidado como un destino mundial gracias a las festividades por el centenario de Winnie-the-Pooh. Este bosque, que sirvió de inspiración para los cuentos de A. A. Milne, ofrece actividades sin costo y novedosas rutas temáticas. Se espera que en 2026, cuando se conmemoren los 100 años del personaje, lleguen más visitantes y se obtengan fondos esenciales para su conservación.
El programa especial contempla eventos culturales gratuitos, recorridos guiados y juegos literarios que destacan la biodiversidad del hábitat de brezo bajo. Todo esto refuerza tanto el legado literario como el natural del lugar. La iniciativa busca atraer turistas y nuevas donaciones, beneficiando la preservación del bosque y el turismo sostenible, según reportó The Guardian.
Las celebraciones están organizadas por el colectivo artístico Trigger, que ha preparado un calendario con representaciones interactivas y paseos con marionetas. A través de seis rutas temáticas, los visitantes pueden explorar diversas especies del ecosistema y participar en experiencias como el clásico juego de los palitos de Pooh cerca del Puente de Winnie-the-Pooh. El objetivo es conectar a personas de todas las edades con la historia y el entorno del bosque.

La inspiración literaria de A. A. Milne, basada en sus vivencias con su hijo Christopher, sigue viva en el llamado Bosque de los Cien Acres. El antiguo Posingford Bridge, hoy conocido como Puente de Winnie-the-Pooh, es uno de los principales símbolos y un destino recurrente para el turismo literario en East Sussex.
Conservación y desafíos ambientales en el bosque
La preservación del bosque depende en gran medida de la popularidad de Winnie-the-Pooh. “El hábitat de brezo bajo que tenemos aquí es más raro que la selva tropical”, afirmó la guardabosques Beth Morgan a The Guardian. Hasta el Brexit, el bosque recibía GBP 500.000 en subvenciones anuales de la Unión Europea, lo que facilitaba las labores de conservación. Actualmente, la falta de esos fondos representa un obstáculo, según fuentes consultadas por el medio.
Un factor crítico es el aumento de la cobertura forestal. En la época de Milne, solo entre el 10% y el 40% del bosque estaba cubierto por árboles. Hoy, ese porcentaje llega al 40%, lo que ha incrementado la dificultad y el costo de la gestión ambiental. Para mantener el equilibrio ecológico, un rebaño de pequeños caballos, junto con vacas Galloway y ovejas de las Hébridas, ayuda a controlar el avance de los árboles mediante el pastoreo.

Recorridos y experiencias
El itinerario más popular entre los visitantes tiene una extensión de 4 km hasta el Puente de Winnie-the-Pooh, escenario clave de las historias y del famoso juego de los palitos. Cerca de la ruta se encuentran la casa de Piglet, construida en la raíz de un abedul, el buzón de Pooh y otros lugares mencionados por Milne. Los paseantes también pueden visitar sitios emblemáticos como el Lugar Taciturno, la Trampa para el Elefante —un pino solitario con vistas panorámicas— y la Cantera Arenosa de Roo.
En el extremo norte del bosque está el museo Pooh Corner, que también funciona como cafetería. “La verdadera historia es saber qué pasó más allá de las páginas: quiénes eran el padre y el hijo”, señaló Neil Reed, propietario del museo, en diálogo con The Guardian. El espacio exhibe objetos originales de la familia Milne y de las ilustraciones de E. H. Shepard, además de recuerdos de la época en que Disney adquirió los derechos del personaje, en 1961.
A pesar del constante flujo de turistas, el Ashdown Forest mantiene un ambiente auténtico, sin excesiva comercialización. La señalización discreta, los paisajes abiertos y las actividades con enfoque contemplativo y educativo ayudan a preservar la identidad local. Los visitantes pueden elegir entre la ruta Long Pooh Walk —un circuito de 3,2 km— y opciones de descanso en cabañas ecológicas, además de degustar productos locales como vinos, miel o jugos de manzana elaborados con la flora de la zona, de acuerdo con The Guardian.
Fuente: Infobae