La actriz y humorista Malena Guinzburg continúa consolidando su carrera en la escena argentina. Conocida por su trabajo en stand up y como integrante del grupo Las Chicas de la Culpa, ahora se enfrenta a un nuevo reto: formar parte del elenco de “Casual”, una comedia que explora los vínculos y las contradicciones de la era digital. La obra, que se presenta en el Multiteatro de Buenos Aires, está escrita por Federico Viescas y dirigida por Pablo Fábregas. El elenco lo completan Carlos Belloso, Diego Gentile, Mica Lapegüe, Claudio Martínez Bel, Julián Ponce Campos y Lucas Wainraich.

De la improvisación a la cuarta pared
Para Guinzburg, pasar del stand up —donde ella misma es el personaje— a una obra de teatro con texto fijo y un personaje definido significó un cambio profundo. En diálogo con Teleshow, confesó sus temores iniciales:
“Ya el primer desafío fue modificar totalmente mi manera de actuar: dejar de ser yo misma, como en el stand up, y pasar a aprenderme una letra, a componer un personaje con cuarta pared. Sentí muchos miedos e inseguridades, sobre todo por compartir escenario con actorazos como Diego Gentile y Carlos Belloso. Una semana antes de estrenar lo agarré a Pablo Fábregas, al director, y llorando le dije: ‘Soy malísima’. Y me respondió: ‘Dejá de hinchar las bolas, divertite’. Me animó a disfrutar y hoy estoy muy feliz. Quiero que la vea todo el mundo y ahora siento mucho orgullo.”
La artista reconoció que consideró postergar su carrera como humorista, pero el deseo de innovar y la calidad del proyecto la impulsaron. “Soy medio cagona evidentemente. Tuve el temor de alejarme un poco del stand up, que venía funcionando bien, pero las ganas de hacer algo nuevo ganaron siempre”, agregó. Ahora, tras varias funciones, asegura que quiere dedicarse a la actuación toda la vida.

Secretos y microvergüenzas en la era digital
La trama de “Casual” gira alrededor de los secretos que guarda un teléfono móvil y cómo estos pueden cambiar las relaciones. Guinzburg se identificó con esta temática y reveló sus propias “microvergüenzas”:
“Creo que, como todos, tengo algunos secretos. Mi novio tiene mi clave, no oculto nada grave, pero me daría vergüenza que vean charlas tontas, como mis preguntas al ChatGPT por un grano o alguna playlist de música y que me digan ‘qué grasa’. Son esas ‘microvergüencitas’ que uno no quiere mostrar.”
Además, reflexionó sobre el celular como una extensión de la identidad: “Si alguien analiza tu celular puede saber todo: en qué gastás, qué hacés, cuánto tiempo pasás con cada cosa. Es como la caja negra de quiénes somos”. Aunque no revisa el teléfono de su pareja, admitió cierta curiosidad: “Tal vez si yo viera que sí pasa eso de ‘che, siempre te pone corazones’, no haría ningún escándalo, pero miraría para ver quién es”.

De las tablas a la televisión: el salto de Las Chicas de la Culpa
El grupo Las Chicas de la Culpa también ha dado el paso al horario central de los domingos en El Trece. Guinzburg explicó cómo adaptaron su humor, más libre en el teatro, a la pantalla chica:
“Entendimos desde el comienzo que eran dos cosas distintas. En el teatro somos muy zarpadas, podemos hablar de todo sin filtro. En la televisión, los domingos a las 21 horas, ni siquiera es después del horario de protección al menor, así que tuvimos que armar un código propio y empezar a filtrar.”
Pese a las restricciones, aseguran mantener su esencia “picante y natural”. La humorista también comentó los riesgos del humor en la era digital: “Ya nos pasó: subimos un recorte y alguien, un famoso, se ofendió. No te voy a decir quién es porque nadie se enteró. Nos llamó directamente y lo bajamos enseguida”. Por eso, ahora eligen con cuidado qué contenido comparten.
El grupo está nominado al Martín Fierro por su programa televisivo. Sobre la ceremonia, Guinzburg afirmó: “No, nunca prepararía un discurso. Estar nominada ya es muy lindo, es un reconocimiento. El lunes iremos a divertirnos, a celebrar y ojalá ganemos, porque siempre está bueno ganar”.

El legado de Jorge Guinzburg y el camino propio
Hija del recordado Jorge Guinzburg, Malena ha forjado su identidad artística lejos de la sombra paterna. “Siento que hice mi propio camino. Ya van más de 20 años trabajando y toda mi carrera fue sin mi viejo, que falleció en 2008. Eso no quita que me llene de orgullo cuando lo recuerdan con cariño en el medio”, expresó. Aunque no intenta imitarlo, valora los consejos que aprendió viéndolo entrevistar: “escuchar al entrevistado, que es lo básico para una buena charla”.
Con una agenda intensa que combina teatro, televisión y giras, la actriz disfruta del contacto con el público: “Por suerte puedo salir a la calle y hacer mi vida normal. Me gusta tener contacto con el público, recibir el cariño de quienes agradecen que los hagas reír”. Sin embargo, admite que el tiempo libre escasea: “Entre ‘Las Chicas de la Culpa’, las funciones de ‘Casual’ y las grabaciones para tele, no tengo un día de descanso”.
Amistad y humor sin fronteras
La química entre las integrantes de Las Chicas de la Culpa trasciende el escenario. “Somos muy amigas y eso hace posible el éxito. Tuvimos diferencias, claro, pero las resolvimos. Venimos de una gira espectacular por Europa y hasta nos tomamos vacaciones juntas”, contó Guinzburg. En sus presentaciones internacionales, notaron que el humor es universal: “En Ámsterdam y Londres el público era latino, pero en España el 80% eran españoles, algo que nos sorprendió y nos encantó. Todos nos reímos de lo mismo aunque algunos públicos sean más tímidos”. Eso sí, adaptan el lenguaje sobre la marcha cuando alguna palabra no se entiende fuera de Argentina.
La nominación al Martín Fierro y el éxito de “Casual” marcan un momento dulce en la carrera de Malena Guinzburg, que sigue demostrando que el humor y la actuación pueden ir de la mano con autenticidad y entrega total.

Fuente: Infobae