Madrugar por obligación: ¿tan dañino como no dormir?

La tendencia viral de levantarse a las 5 de la mañana, impulsada por gurús de la productividad y empresarios exitosos, podría estar causando más daño que beneficio. Expertos advierten que forzar ese horario sin considerar las necesidades biológicas individuales puede derivar en insomnio crónico, deterioro cognitivo y graves repercusiones para la salud neurológica.

Según el portal especializado Infosalus, la neuróloga Celia García Malo, coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología, desmontó el mito de que madrugar sea, por sí mismo, un hábito saludable.

Depende de a qué hora te acuestas, cuánto duermes y de tu biología”, afirmó la especialista.

La doctora alertó que más del 48% de la población adulta en España no tiene un sueño de calidad y cerca del 20% padece insomnio crónico. En ese contexto, promover rutinas de sueño que no se ajustan al perfil biológico de cada persona puede agravar esta problemática, que ya constituye un serio desafío de salud pública.

El cronotipo, la biología que no puede ignorarse

Uno de los conceptos clave que desarrolló García Malo es el cronotipo: la predisposición biológica que define los momentos del día en que cada persona se siente más activa. Aproximadamente el 50% de la población tiene un cronotipo estándar, mientras que el resto se divide entre perfiles matutinos y vespertinos.

Diversos estudios muestran que el sueño insuficiente incrementa considerablemente la probabilidad de enfermedades neurodegenerativas(Imagen Ilustrativa Infobae)

La neuróloga explicó que este patrón está determinado mayoritariamente por la genética, no por hábitos adquiridos.

Existen personas más matutinas y otras más nocturnas, con múltiples variantes intermedias. El más común es el cronotipo estándar —en nuestro país se define por intervalos como de 23:00 a 7:00 o de 00:00 a 8:00—”, señaló al portal español.

Modificar ese ritmo sin respetar la biología interna puede provocar insomnio, reducir la eficiencia del sueño y generar consecuencias negativas en la función cognitiva, el estado de ánimo y los niveles de energía.

“Adecuar nuestro trabajo, vida social o académica a nuestras preferencias horarias en base a nuestro cronotipo puede traer beneficios para nuestro descanso”, indicó la profesional.

Además, según la especialista, los factores biológicos influyen directamente en la aparición de trastornos del sueño. Imponer horarios que chocan con el reloj interno puede precipitar alteraciones del sueño y aumentar el riesgo de déficit cognitivo y otras complicaciones neurológicas. Para García Malo, respetar la predisposición genética es fundamental para prevenir la cronificación del insomnio y sus graves impactos en la salud mental y neurológica.

Las consecuencias neurológicas del déficit de sueño

De acuerdo con el portal especializado, la privación de sueño afecta directamente la regulación metabólica, el sistema inmunológico, la estabilidad emocional y los procesos neurocognitivos. Durante el descanso nocturno se consolidan funciones como la memoria, la regulación emocional y la eliminación de sustancias neurotóxicas en el cerebro.


Forzar rutinas de madrugar, sin atender las propias necesidades biológicas, eleva el riesgo de desarrollar insomnio y afecta la salud pública (Imagen Ilustrativa Infobae)

La neuróloga indicó que diversos estudios demostraron que dormir menos de seis horas diarias aumenta hasta en un 30% el riesgo de deterioro cognitivo y se asocia con un mayor riesgo de enfermedades neurológicas y neurodegenerativas como el Alzheimer, además de depresión y trastornos de ansiedad. Asimismo, el déficit de sueño altera la plasticidad cerebral y compromete la toma de decisiones y la atención sostenida.

Dormir menos de lo necesario no solo genera cansancio diario: también tiene consecuencias profundas para el organismo. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), la falta de sueño incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, favorece la resistencia a la insulina y contribuye al aumento de peso. Los especialistas advierten que este impacto sostenido altera la salud metabólica y puede deteriorar el funcionamiento del cuerpo a largo plazo.

Productividad y biología, una ecuación individual

La Sociedad Española de Neurología, entidad científica de referencia en España, alertó que adoptar hábitos siguiendo tendencias populares carece de respaldo científico si no se adaptan a las características individuales.

“La productividad no depende de la hora a la que nos levantamos, sino de la calidad del descanso y de su adecuación a nuestra biología. La tendencia de madrugar de forma extrema puede ser válida para algunos perfiles, pero generalizarla como modelo universal no solo es un error, sino perjudicial”, sostuvo García Malo.

La especialista subrayó que optimizar el sueño requiere un conocimiento profundo del propio cuerpo y la adaptación de las rutinas, evitando imitar comportamientos ajenos. Remarcó que cualquier dificultad relacionada con el sueño —insomnio, somnolencia diurna, despertares frecuentes o sensación de descanso no reparador— debe abordarse desde una perspectiva médica y mediante una evaluación individualizada que permita identificar posibles causas y definir el tratamiento.

Fuente: Infobae

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