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Piratas somalíes aprovechan crisis en Ormuz para reactivar ataques, según Atalanta

El bloqueo comercial que desde hace semanas afecta al estrecho de Ormuz, primero por acciones de Irán y luego por la respuesta de Estados Unidos, ha generado graves consecuencias en la economía global al interrumpir el suministro de petróleo, gas y fertilizantes. Sin embargo, este escenario también ha sido interpretado como una «oportunidad» para que los grupos piratas que operan cerca de Somalia reactiven sus actividades ilegales, según fuentes de la misión europea Atalanta.

A finales de abril se registró un repunte en la actividad pirata en el océano Índico que evocó los peores momentos vividos hace más de una década, cuando los ataques y secuestros de embarcaciones eran habituales.

«La crisis del estrecho de Ormuz puede ser percibida por los grupos piratas como una nueva oportunidad para reanudar sus actividades ilegales», señalaron a Europa Press desde la Operación ‘Atalanta’.

Esta misión naval fue creada en 2008 por la Unión Europea con el objetivo principal de proteger la navegación de los barcos que transitan por esa ruta marítima, especialmente los del Programa Mundial de Alimentos (PAM), así como pesqueros y mercantes. Su cuartel general está en la base de Rota (Cádiz) y actualmente está comandada por el vicealmirante español Ignacio Villanueva Serrano.

Ya en noviembre de 2023, Atalanta había detectado un incremento de la piratería en su zona de operaciones «tras un paréntesis de cinco años sin incidentes», que alcanzó su punto más alto durante el primer semestre de 2024.

Ese aumento coincidió «con el inicio de los ataques de los hutíes en el mar Rojo», precisa la misión, en referencia a las acciones del grupo armado yemení respaldado por Irán, que se solidarizó con Hamás tras la ofensiva israelí en Gaza iniciada después del ataque terrorista del 7 de octubre de 2023 contra Israel.

En ese contexto, el tráfico marítimo en el mar Rojo se vio perturbado, obligando a las navieras a buscar una ruta alternativa más larga pero supuestamente más segura: rodear todo el continente africano por el cabo de Buena Esperanza, lo que implica navegar frente a las costas de Somalia.

Actualmente, aunque los hutíes no han realizado ataques de gran magnitud en solidaridad con Teherán tras el bombardeo del 28 de febrero por parte de Estados Unidos e Israel que acabó con la vida del líder supremo Alí Jamenei, el aumento del costo de seguros y fletes ha hecho que más embarcaciones transiten por aguas cercanas a Somalia.

Tres buques secuestrados

En estos momentos hay tres embarcaciones retenidas por piratas frente al norte de Somalia, bajo vigilancia constante de la fragata española Canarias, desplegada en el marco de Atalanta.

«Las fuerzas de ‘Atalanta’ mantienen una presencia continua en la zona, garantizando una vigilancia constante», y también mantienen «estrecha coordinación con los socios regionales, muy especialmente con las fuerzas policiales marítimas de Puntlandia», la región semiautónoma somalí donde están retenidos los barcos, indicaron las fuentes.

Los buques secuestrados son:

  • MT Honour 25: petrolero con bandera de Pakistán, con 17 tripulantes, secuestrado el 21 de abril frente a Harun, en Puntlandia.
  • MV Sward: carguero con bandera de San Cristóbal y Nieves que transportaba cemento de Egipto a Kenia, con 15 tripulantes, secuestrado el 26 de abril frente a la costa de Garacad, también en Somalia.
  • MT Eureka: petrolero que fondeaba frente al puerto de Qana, en Yemen, secuestrado el 2 de mayo y trasladado posteriormente hacia aguas somalíes.

Tras el último secuestro, el Centro de Seguridad Marítima del Océano Índico (MSCIO), dependiente de la UE, recomendó a todas las embarcaciones que naveguen en la zona, especialmente dentro de las 150 millas náuticas entre Mogadiscio y Hafun, incrementar la vigilancia e informar «inmediatamente de cualquier actividad sospechosa relevante».

Esfuerzos para la resolución del secuestro

Las fuentes de Europa Press indicaron que la misión de la UE «continuará con los esfuerzos necesarios para lograr una pronta resolución de los incidentes» y evalúa «de forma constante» la situación, así como los medios y apoyos disponibles.

Actualmente forman parte de la EUNAVFOR Atalanta la fragata española Canarias y la fragata italiana Bianchi, ambas con helicópteros y drones de vigilancia aérea, además del destacamento Orión de España en Yibuti, donde opera un avión de reconocimiento. La misión cuenta también con el respaldo de unidades de Japón y de las Fuerzas Aéreas de Seychelles.

Aunque en Atalanta son plenamente conscientes de «la situación geoestratégica global y los múltiples esfuerzos» militares que los países de la UE realizan en distintos escenarios, no descartan que, si los ataques se intensifican, sea necesario reforzar la operación. «Si la situación continúa degradándose y se producen nuevos casos de piratería», admitieron, entonces la misión «reevaluaría sus medios y sus apoyos disponibles para poder afrontarla con éxito», pues «la operación está preparada para asumir la incorporación de nuevos medios en caso necesario».

Fuente: Infobae

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