Lili es un personaje que necesita repetir cada frase dos veces, una compulsión que define su mundo. Junto a otros seis personajes que enfrentan diferentes trastornos obsesivos-compulsivos, transforma la sala de espera de un psiquiatra en una comedia humana y tierna.
En esta entrevista, Macla Yamada comparte cómo construyó a Lili, la alegría de coincidir con un elenco renovado —Emilram Cossio, Ricardo Velásquez, Oscar Meza, Monchi Brugué, Melissa Paredes, Franco Cabrera, Emanuel Soriano y Valentina Saba— y su experiencia como streamer en el pódcast OUKE, un espacio donde aprendió a expresarse sin miedo.
— ¿Qué significó unirte a una obra con tantas temporadas anteriores?
Es un honor ser convocada para proyectos teatrales. Trabajar con La Plaza y Los Productores me emociona porque allí empecé, cuando estudiaba teatro con Bruno Odar y era anfitriona. Estar en el Teatro Peruano Japonés es un sueño cumplido. He visto la obra varias veces con diferentes elencos. Cuando me llamaron, no lo esperaba este año. El proceso de ensayos fue hermoso, el grupo es lindo.
— ¿Te sientes cómoda con la etiqueta de “streamer”?
Sí, inevitablemente. No me siento ajena porque trabajo en OUKE hace casi dos años y es una plataforma digital de la que formo parte. No renegaría de eso.

— ¿Cómo fue tu ingreso al streaming y cómo lograste soltarte frente a cámara?
Probablemente uno entra con temores. Perder el miedo a mis ideales me ayudó a saber quién soy. Internet me puso de cara a eso, a no estar bien con todos. En OUKE, con mis compañeros, encontré la forma de decir lo que pienso, algo que antes no hacía para encajar. Me llevo la lección de que con respeto se puede expresar lo que se piensa.
— Ahora te permites decir lo que piensas, incluso criticar, algo que muchos actores evitan…
Hay un trato ético entre actores de no dirigirnos entre compañeros; para eso está el director. Al diversificar la comunicación, aprendí a ser más cuidadosa con lo que comparto, gracias al entrenamiento diario del streaming.

— ¿Cómo manejas las críticas en redes?
Es una pretensión creer que caerás bien a todo el mundo. Quienes critican en redes no te conocen. Un consejo importante que recibí es no pegarse ni al halago ni al insulto, porque ambos son fugaces. Tengo amigos que no solo me aplauden, sino que me marcan mis errores. Agradezco eso para seguir creciendo.
— ¿Has ganado enemigos por decir lo que piensas?
Me imagino que sí, pero los enemigos no son parte de mi círculo y no me entero. Estoy consciente de las amistades que tengo, que me mantienen equilibrada.
— En TOCTOC interpretas a Lili, que debe repetir frases constantemente. ¿Cómo afrontaste ese reto?
Fue más simple de lo que pensé. Suelo ser muy mental, pero la obra va tan rápido que te lanza al juego. Descubrí una parte mía más lúdica. Compartir con compañeros como Monchi, Franco, Ricardo y Melissa ha sido precioso. En cada función siento que cumplo un sueño; ver la marquesina y la energía del público me emociona.

— ¿Cómo ha sido la experiencia con Emanuel Soriano, Melissa Paredes y los demás?
Con Emanuel ha sido extraordinario. Nos conocemos desde Diez Talentos y hemos compartido teatro, televisión y cine. Ahora disfrutamos del Teatro Peruano Japonés juntos. Con Monchi tengo una historia de amistad y aprendizaje; fue quien me dio la oportunidad de asistirla en talleres. En cuanto a Melissa, compartimos camerino con Valentina. Melissa es muy chancona, admiro su aplomo. Regresó al teatro después de un tiempo y en esta obra reluce su habilidad. En Los otros Concha 2 estuvo muy bien. Sigue buscando crecer.
— ¿Por qué la gente debería ver o volver a ver TOCTOC?
Por algo es la décima temporada. Es una obra necesaria hoy para reír, pasar un buen rato en familia, descubrir algo de sí mismos. Esta temporada la hacemos con mucho amor. La temporada es corta, no esperen al último momento. Estamos de jueves a domingo en el Teatro Peruano Japonés, con doble función los sábados. Entradas en losproductores.pe, Joinnus y boletería.

Fuente: Infobae