La familia real zulú celebrará este sábado el funeral del príncipe Muziwoxolo, quien falleció a los 49 años en un accidente de tráfico mientras cumplía su labor de guardaespaldas del rey Misuzulu. El trágico suceso, cubierto ampliamente por medios sudafricanos, ha vuelto a poner a la monarquía zulú en el centro de atención mediática.
El príncipe Muziwoxolo murió el 1 de mayo cuando su vehículo circulaba por una carretera de KwaZulu-Natal en una misión de protección del convoy real. En el coche viajaban también el rey Misuzulu y la reina Nomzamo Myeni. La influencia de la familia real zulú alcanza a una población estimada de entre diez y once millones de personas, lo que la convierte en la monarquía étnica más numerosa de Sudáfrica, superando incluso a las de Luxemburgo, Mónaco, Dinamarca o Noruega.
Ante estas cifras, las autoridades y la sociedad zulú esperan una afluencia masiva al funeral, que se llevará a cabo en el campo deportivo cercano al palacio real para dar cabida al público. El cuerpo será enterrado en el cementerio de Emmahhashini, en Nomgoma, donde descansan varios miembros de la familia, incluidos antiguos reyes.

El papel del príncipe Muziwoxolo
El príncipe Muziwoxolo no solo fue protector del actual soberano, sino también de Goodwill Zwelithini, el monarca anterior fallecido en 2021. Su discreta labor fue esencial para la seguridad de ambos. Como destacó el portavoz del clan, el príncipe Thulani, al comunicar oficialmente el fallecimiento:
“Su largo servicio y dedicación a la protección de los reyes serán su legado”.
Aunque la monarquía zulú pueda parecer lejana para el público occidental, en Sudáfrica su peso es indiscutible. El rey Misuzulu, sin ejercer funciones ejecutivas, posee un notable ascendiente político y social. Dentro del mosaico de monarquías étnicas del país, la zulú es la más relevante y aglutina a la mayoría de la población de KwaZulu-Natal.
El accidente que costó la vida al príncipe Muziwoxolo ha resaltado la doble faceta que desempeñan estos nobles, encargados tanto de la representación como de la protección personal del monarca. El porte y la cercanía del príncipe fallecido, siempre vinculado estrechamente a la seguridad del rey, han generado muestras de duelo en toda la región.

La polémica sucesión al trono zulú
La sucesión de Misuzulu al trono estuvo marcada por complejas disputas familiares y judiciales tras la muerte de su padre. El rey Goodwill Zwelithini, casado con seis mujeres, dejó varios hijos y viudas, todos con expectativas sobre la herencia y la titularidad de la corona. La reina Sibongile Dlamini, la esposa principal, alegó ser la única legal, reclamando así exclusividad para ella y sus descendientes.
Sin embargo, el único hijo varón de esta unión, que debía ser el heredero objeto de esta reclamación, falleció en 2020 en circunstancias nunca aclaradas, con cinco sospechosos de asesinato, entre ellos el príncipe Mbonisi, hermano de madre diferente.
Una vez descartada esta línea sucesoria, el hijo mayor de la tercera esposa, la reina Mantfombi Dlamini, asumió el papel de legítimo heredero. La carrera por el trono se vio envuelta en nuevas controversias, incluyendo acciones legales y acusaciones internas entre miembros de la propia familia. Solo el fallo del Tribunal Supremo de Pietermaritzburg, en marzo de 2022, resolvió la disputa al confirmar a Misuzulu como sucesor legítimo conforme al testamento del rey fallecido.
La monarquía zulú recibe una asignación anual superior a 4 millones de euros, según el boletín oficial sudafricano. Este volumen de recursos contribuyó a la intensidad del conflicto por la herencia y el liderazgo interno, prolongando durante meses el vacío en la jefatura. El funeral del príncipe Muziwoxolo constituye no solo una despedida al principal protector personal del monarca, sino también un acto con relevancia política y social en la provincia y el país.
El papel de Charlène de Mónaco
La princesa Charlène de Mónaco, nacida en Zimbabue y criada en Sudáfrica, mantiene una estrecha relación con la familia real zulú. Su amistad con el difunto rey Goodwill Zwelithini la llevó a asistir a su funeral y a involucrarse activamente con la comunidad zulú. Además de ser la royal europea más cercana a una casa real africana, Charlène sorprende por su dominio del isizulu, el idioma del pueblo zulú, lo que refuerza su vínculo y respeto hacia esta etnia sudafricana.

Durante su estancia en Sudáfrica en 2021, donde se recuperaba de una operación, la princesa Charlène se reunió con el actual rey Misuzulu, a quien apoyó en el conflicto sucesorio que divide a la familia real zulú. Misuzulu asumió el trono tras la muerte de su hermano mayor y Charlène no dudó en mostrar públicamente su respaldo al nuevo monarca.
Fuente: Infobae