El mandatario senegalés, Bassirou Diomaye Faye, ha remitido nuevamente a la Asamblea Nacional la polémica modificación del Código Electoral aprobada en abril pasado. La oposición interpreta esta iniciativa como un esfuerzo por allanar el camino para que el actual primer ministro, Ousmane Sonko, se postule en las elecciones presidenciales de 2029.
La reforma legislativa busca reducir los delitos que inhabilitan a una persona para competir en comicios presidenciales, limitando las causas de inelegibilidad principalmente a infracciones económicas como la corrupción o la malversación de fondos.
Sonko fue excluido de las presidenciales de 2024 tras ser condenado por difamación, luego de acusar a un ministro de desviar recursos públicos. Con el cambio normativo, podría presentarse como candidato en la próxima cita electoral.
La devolución del texto ocurre en medio de una creciente tensión política en torno a la agenda de reformas impulsada por Faye, quien además prepara proyectos de modificación constitucional y reorganización institucional. Entre ellas destaca la transformación del Consejo Constitucional en un Tribunal Constitucional y una revisión más amplia del sistema electoral, según reportó el diario senegalés ‘Le Quotidien’.
La oposición sostiene que la reforma de los artículos L.29 y L.30 del Código Electoral responde a una lógica de «personalizar» la legislación para favorecer a ciertos políticos. En cambio, el entorno gubernamental afirma que se trata de una actualización necesaria para fortalecer el Estado de derecho.
Este debate ha intensificado las divisiones en la Asamblea Nacional, complicando la estrategia del presidente, quien ahora debe decidir si busca la aprobación por vía parlamentaria o recurre a un referéndum para someter las reformas directamente a la ciudadanía.
Según medios senegaleses, la opción parlamentaria permitiría agilizar la adopción de los cambios si el bloque presidencial mantiene una mayoría suficiente. Sin embargo, el clima de desconfianza política podría convertir cualquier votación en un pulso interno para el Ejecutivo.
Por su parte, la alternativa del referéndum otorgaría mayor legitimidad popular a los cambios institucionales, pero también conlleva riesgos para Faye en un momento de tensiones sociales y económicas, ya que la consulta podría interpretarse como un plebiscito sobre su gestión.
Faye, quien aún no ha aclarado qué mecanismo usará, llegó a la presidencia en abril de 2024 desde la oposición como miembro de la secretaría general de los Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (PASTEF), partido liderado por Sonko prácticamente desde su irrupción en la escena política en 2014.
Sonko no pudo participar en esos comicios debido a una condena por «corrupción de la juventud» en un polémico caso de supuesta violación del que fue absuelto, pero fue designado primer ministro por Faye para consolidar el dominio de PASTEF y terminar con la influencia del expresidente Macky Sall.
Esta relación se ha deteriorado en los últimos meses. En marzo, Sonko declaró estar dispuesto a «devolver al partido a las filas de la oposición» si Faye no se «alineaba» con su visión para el país.
«Si el presidente no está alineado con su partido, aunque gobernemos juntos, nos encontramos en lo que yo llamo una situación de ‘reparto de poder blando’. Gestionaríamos nuestras diferencias en consecuencia y también buscaríamos puntos en común para avanzar juntos, pero si se produce una ruptura más clara, volveremos a ser un partido de oposición», advirtió.
Fuente: Infobae