Cuando instala una aplicación en su smartphone, el proceso suele volverse automático: descargar, abrir y aceptar todas las solicitudes que aparecen en pantalla para empezar a usarla lo antes posible. Sin embargo, expertos en ciberseguridad alertan que esta conducta puede dejar al descubierto información delicada de millones de usuarios sin que ellos lo noten.
El inconveniente afecta tanto a dispositivos Android como a iPhone, ya que numerosas apps piden acceso a funciones del teléfono que no siempre resultan indispensables para su operación. En ciertos casos, estas autorizaciones podrían facilitar la obtención de datos personales, ubicación, mensajes, contactos e incluso datos bancarios.
Aunque los sistemas operativos actuales cuentan con herramientas de privacidad y control, la decisión final sobre qué información comparte cada persona sigue en manos del usuario. Por ello, los especialistas recomiendan examinar con atención los permisos antes de aceptar cualquier pedido.

Permisos que más inquietan a los especialistas
Cada vez que se instala una app, el sistema operativo requiere diferentes autorizaciones para habilitar ciertas funciones. Algunas son completamente razonables y necesarias. Por ejemplo, una aplicación de mapas necesita acceder a la ubicación, mientras que una app de videollamadas requiere permiso para usar la cámara y el micrófono.
El problema surge cuando las solicitudes no guardan relación directa con la función principal de la aplicación. Un juego que pide acceso a los contactos, una calculadora que solicita permisos sobre fotos y videos, o una app de linterna que quiere acceder a la ubicación son ejemplos que deberían generar desconfianza.
Entre los permisos considerados más delicados se destacan:
- Acceso al micrófono.
- Acceso a la cámara.
- Ubicación en segundo plano.
- Lectura de SMS y registros de llamadas.
- Acceso a contactos.
- Permisos de accesibilidad.
- Superposición de pantalla (overlay).
De acuerdo con expertos en seguridad digital, estas autorizaciones pueden ser aprovechadas por aplicaciones maliciosas o por ciberdelincuentes para obtener datos privados, interceptar mensajes, capturar contraseñas o vigilar la actividad del usuario.

El permiso de accesibilidad, uno de los más riesgosos
Uno de los permisos que más inquieta hoy en día es el de accesibilidad. Esta función fue creada originalmente para asistir a personas con discapacidad visual, auditiva o motora, permitiendo manejar el teléfono mediante herramientas especiales.
Sin embargo, aplicaciones dañinas han empezado a usar este permiso para observar lo que ocurre en la pantalla, leer texto, registrar pulsaciones y controlar partes del dispositivo.
En Android, este tipo de autorización suele ser especialmente sensible porque permite una interacción profunda con el sistema operativo. En iPhone, el acceso es más limitado, aunque también hay riesgos si se combina con otras funciones.
Por eso, los especialistas recomiendan no otorgar permisos de accesibilidad a menos que la aplicación realmente lo necesite y provenga de una fuente confiable.

La ubicación en segundo plano también implica riesgos
Otro permiso considerado delicado es el acceso permanente a la ubicación. Muchas aplicaciones piden rastrear la posición incluso cuando no están abiertas. Aunque esto puede ser útil en servicios de navegación o entrega de pedidos, en otros casos representa una recopilación excesiva de datos sobre hábitos, desplazamientos y rutinas del usuario.
Además del impacto en la privacidad, el seguimiento constante puede convertirse en información valiosa para empresas publicitarias o para posibles fraudes digitales. Los expertos aconsejan activar la ubicación únicamente “mientras se usa la aplicación” y revisar periódicamente qué apps tienen acceso activo al GPS.
El permiso overlay puede facilitar ataques
El permiso de superposición, también conocido como overlay, permite que una aplicación muestre elementos encima de otras apps. Es común en burbujas de chat, ventanas flotantes o herramientas rápidas.

Sin embargo, ciberdelincuentes pueden aprovechar esta función para crear pantallas falsas que imitan formularios bancarios, accesos de redes sociales o ventanas del sistema. De esta forma, el usuario podría ingresar contraseñas o datos personales creyendo que se encuentra dentro de una aplicación legítima.
Cómo revisar y controlar los permisos
Tanto Android como iOS permiten gestionar manualmente todos los permisos desde el menú de configuración.
Los especialistas recomiendan revisar periódicamente qué aplicaciones tienen acceso a funciones sensibles y eliminar autorizaciones innecesarias.
También aconsejan descargar apps únicamente desde tiendas oficiales, leer opiniones de otros usuarios y desconfiar de aplicaciones que soliciten demasiados permisos para tareas simples.
El crecimiento de las amenazas digitales ha convertido los permisos móviles en uno de los puntos más importantes de la seguridad personal. Un simple toque en “permitir” puede abrir la puerta a una exposición de datos mucho mayor de la que muchos usuarios imaginan.
Fuente: Infobae