En la actualidad, una inquietud recorre tanto el ámbito educativo como el laboral: los modelos tradicionales de formación han quedado superados por la velocidad de los cambios. Esta fue la premisa que guió la participación del consultor y referente en liderazgo, Alejandro Melamed, CEO de Humanize Consulting, durante la jornada de Educación y Empleabilidad organizada por Ticmas en la Feria del Libro. En diálogo con Patricio Zunini, el experto analizó las complejidades del mundo del trabajo y el enorme reto de preparar a las nuevas generaciones para un porvenir incierto.
Frente a este escenario, el especialista fue claro: ya no es suficiente con transmitir conocimientos. Lo verdaderamente indispensable es formar personas capaces de adaptarse, de reaprender y de construir su propio rumbo en contextos cambiantes.

Una educación desconectada del mercado laboral
Al describir la brecha entre lo que enseñan las instituciones educativas y lo que exige el mercado de trabajo, Melamed no dejó espacio para dudas: “Lo que visualizamos en las maestrías es que muchos alumnos no tienen las capacidades que se requieren en el mundo laboral actual”, afirmó. Según explicó, numerosas universidades siguen ancladas en modelos tradicionales que privilegian la memorización por encima del aprendizaje significativo. “No estamos enseñando lo que tenemos que enseñar, sino que evaluamos la capacidad de memorizar y retener información”, advirtió.
En este sentido, propuso un giro de paradigma basado en una pregunta central: “¿Qué aprendiste?”. Para Melamed, esa interrogante debería convertirse en el verdadero indicador del proceso educativo.

Inteligencia artificial y el peligro del “sedentarismo intelectual”
La irrupción de la inteligencia artificial trae consigo nuevas tensiones. “Hay que ver de qué manera estas tecnologías acompañan el desarrollo de las personas”, señaló el consultor. Si bien reconoció su potencial para potenciar el desarrollo humano, también lanzó una advertencia sobre los riesgos de usarla sin criterio. “Hay que luchar contra el sedentarismo intelectual”, afirmó, y planteó una pregunta clave: “Si la tecnología te resuelve todo, ¿qué lugar ocupa el intelecto?”
En este contexto, Melamed consideró esencial “aprender a aprender” en un entorno donde los cambios son constantes. Su síntesis fue contundente: “Hoy te podés quedar obsoleto en días”.
La nueva definición de talento
Otro de los puntos centrales de la conversación giró en torno al concepto de talento. Para Melamed, son aquellas personas que realmente marcan la diferencia dentro de una empresa: “Son esas personas que si te dicen que se van lo vas a lamentar”, aseguró. No obstante, advirtió que este grupo rara vez supera el 5% de una organización. El verdadero desafío, entonces, es cómo desarrollar al 95% restante.
Lejos de promover etiquetas, el especialista cuestionó la misma idea de dividir entre “talentosos” y “no talentosos”. En su lugar, propuso enfocarse en generar contextos que permitan a las personas desplegar su potencial. Además, destacó que hoy los jóvenes prefieren trabajar en emprendimientos pequeños antes que en grandes corporaciones, porque esos espacios ofrecen mayor cercanía e identificación con su lugar de trabajo.
En esa línea, remarcó la importancia de formar a los jóvenes en la capacidad de construir su propio proyecto profesional: definir una visión, reconocer fortalezas, identificar amenazas y, sobre todo, descubrir una pasión que oriente sus decisiones.

Del empleo al trabajo: un cambio de lógica
Melamed también señaló una transformación profunda en la relación de las personas con las organizaciones. “Ya no existe la idea de trabajar toda la vida en un mismo lugar”, afirmó. En ese sentido, propuso distinguir entre empleo, entendido como una relación de dependencia, y trabajo, como la contribución que una persona realiza. “Lo que se está viendo es que las personas van a trabajar para las empresas y no en las empresas”, explicó.
Este cambio implica también revisar las estrategias tradicionales de “retención de talento”. En lugar de poner obstáculos para evitar que los empleados se vayan, las organizaciones deben construir propuestas de valor significativas que inviten a las personas a quedarse.
El trabajador argentino ante un futuro en transformación
Frente a la incertidumbre sobre los trabajos del futuro, Melamed ofreció una mirada matizada. Si bien muchas tareas se transformarán, no necesariamente desaparecerán los empleos. De hecho, según explicó, se proyecta que para 2030 se generen más puestos de trabajo de los que se perderán.
En ese escenario, destacó el potencial de Argentina y América Latina, especialmente en la industria del conocimiento. “Latinoamérica es fuente de talento”, afirmó, señalando ventajas competitivas en sectores como el petróleo, la minería y la agricultura-ganadería.
Además, resaltó la capacidad de adaptación como uno de los principales atributos del trabajador argentino, forjado en un contexto de inestabilidad. “Desarrollamos un grosor en la piel para enfrentar dificultades”, explicó, y subrayó su potencial innovador: “Al argentino se lo ve como un muy buen generador de opciones”.
Sin embargo, advirtió sobre la creciente brecha de oportunidades: “Lamentablemente, quienes ya tenían oportunidades ahora tendrán más que quienes no las tenían”. Por eso, consideró indispensable poner el foco en el “reciclaje profesional”. “Todos vamos a tener que reformularnos”, sostuvo, y subrayó la necesidad de recapacitarse durante toda la vida. Además, anticipó una integración cada vez mayor entre estudio, trabajo y disfrute: “Estudiamos, trabajamos y nos divertimos todo el tiempo”, señaló, marcando un cambio radical de paradigma.
Educación, oficios y oportunidades
Al analizar las oportunidades laborales, el especialista señaló un déficit en la formación de oficios, en contraste con modelos como el europeo, donde la educación dual permite una inserción laboral más rápida. “Todos los oficios tienen mucha ocupación inmediata”, afirmó, y puso como ejemplo sectores como la industria petrolera en Argentina, donde existe una demanda insatisfecha de trabajadores calificados.
Por otro lado, Melamed destacó la enseñanza de valores como un elemento clave para las universidades: “Las empresas piden valores muy firmes y capacidad de aprendizajes”, afirmó.
Un consejo para quienes empiezan
A modo de cierre, Melamed se dirigió a los jóvenes que están finalizando sus estudios y destacó la importancia de encontrar una pasión que guíe su camino: “Tratá de buscar cuál es tu pasión. Si encontrás eso que te apasiona difícilmente vas a frustrarte”. Sin embargo, advirtió que la pasión debe ir acompañada de compromiso y de experiencias significativas.
En un mundo donde todo cambia de manera acelerada, la construcción de experiencias nutritivas, acompañadas de pasión y compromiso, aparece como el verdadero capital para el futuro.
Fuente: Infobae