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Megan Huntsman: una década de crímenes ocultos en Utah

Durante años, el nombre de Megan Huntsman quedó grabado como uno de los más escalofriantes en los anales criminales de Utah. La investigación destapó cómo siete recién nacidos permanecieron escondidos durante más de una década dentro del garaje de una vivienda familiar en Pleasant Grove, un tranquilo suburbio residencial de aproximadamente 35.000 habitantes al sur de Salt Lake City.

La historia, reconstruida por diversos medios como CNN, BBC News y AP News, reveló un trasfondo de embarazos secretos, aislamiento, consumo de drogas y un silencio que duró años dentro de una familia que, hacia afuera, parecía llevar una existencia normal.

El macabro hallazgo ocurrió en abril de 2014, cuando Darren West, esposo separado de Huntsman y padre biológico de algunos de los bebés, regresó a la casa luego de cumplir ocho años de prisión por delitos relacionados con estupefacientes. Mientras limpiaba el garaje y revisaba objetos acumulados, percibió un olor extraño que emanaba de una de las cajas almacenadas.

El hallazgo de los restos en el garaje familiar fue realizado por Darren West, esposo separado de Huntsman tras su regreso de prisión (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al abrirla, encontró restos humanos de un recién nacido envueltos en mantas y bolsas de plástico. West llamó de inmediato al 911 y la policía acudió al lugar. Durante la inspección, los agentes detectaron otras cajas con restos de bebés ocultas entre pertenencias personales y objetos antiguos. En total, fueron hallados siete cuerpos.

La vivienda fue evacuada y acordonada mientras los equipos forenses retiraban las cajas para realizar las pericias correspondientes. Lo que comenzó como una llamada de rutina se convirtió en una de las investigaciones criminales más impactantes en la historia reciente de Estados Unidos.

Investigación y confesión de Megan Huntsman

Las pesquisas se centraron rápidamente en Huntsman, principal residente de la casa, madre de tres hijas adolescentes y esposa separada de West. En un principio, negó saber algo sobre los restos hallados en el garaje.

Sin embargo, a medida que avanzaron los interrogatorios y se acumularon las evidencias forenses, su versión comenzó a desmoronarse.

La investigación policial reveló una década de embarazos ocultos, consumo de drogas y aislamiento dentro de una familia con apariencia normal (REUTERS)

En una segunda ronda de declaraciones, Huntsman admitió haber ocultado numerosos embarazos entre 1996 y 2006.

“Di a luz a siete bebés. Ninguno fue registrado. Todos nacieron en secreto, en casa, de noche, sola”, declaró, según reconstruyó CNN.

Según los informes policiales, la mujer afirmó que uno de los bebés había nacido muerto, aunque en otros casos evitó precisar el momento exacto de la muerte. Los investigadores sostuvieron que Huntsman confesó haber estrangulado o asfixiado a varios de los recién nacidos inmediatamente después del parto.

Luego envolvía los cuerpos en mantas o toallas, los colocaba dentro de bolsas plásticas y los guardaba en cajas de cartón apiladas en el garaje de la vivienda.

La investigación también determinó que ninguno de los embarazos había tenido control médico. No existían certificados de nacimiento, registros hospitalarios ni documentación oficial relacionada con los bebés.

Ninguno de los embarazos fue controlado médicamente y no existieron certificados de nacimiento ni documentación oficial de los bebés (REUTERS)

Según el expediente judicial, Huntsman ocultó durante años los embarazos utilizando ropa holgada y evitando comentarios sobre los cambios físicos que experimentaba. Su entorno atribuía esas variaciones a situaciones de estrés o problemas personales, sin sospechar lo que ocurría dentro de la casa.

Los interrogatorios fueron registrados por la policía y pasaron a formar parte del expediente presentado por la fiscalía. Según describió AP News, el caso exponía un nivel de “ruindad” que impactó incluso a los investigadores acostumbrados a escenas de alta violencia.

Adicción, aislamiento y la vida oculta en Pleasant Grove

Huntsman, nacida en Utah en 1975, llevaba una vida aparentemente normal junto a West en Pleasant Grove, un suburbio residencial de clase media. Sin embargo, según informaron CNN y AP News, detrás de esa rutina cotidiana existía un contexto marcado por el consumo de drogas y el aislamiento.

La situación se agravó cuando West fue encarcelado por delitos vinculados a estupefacientes y Huntsman quedó sola al cuidado de sus hijas. En declaraciones posteriores, reconoció que la metanfetamina formaba parte de su vida diaria durante esos años.

Megan Huntsman confesó haber ocultado los embarazos y asfixiado a varios de los recién nacidos entre 1996 y 2006 en su vivienda (REUTERS)

Uno de los aspectos que más impactó a los investigadores fue la capacidad de Huntsman para sostener una vida aparentemente normal ante su entorno. Vecinos y conocidos la describieron como una madre reservada pero funcional, que hacía compras, asistía a actividades escolares y mantenía interacciones cotidianas.

Esa combinación de aislamiento, consumo problemático y secreto fue uno de los elementos centrales analizados durante el proceso judicial y alimentó el debate posterior sobre salud mental, adicciones y ausencia de controles institucionales.

Reacción judicial y consecuencias

El caso avanzó rápidamente hacia la instancia judicial. El 12 de febrero de 2015, Huntsman se declaró culpable de seis cargos de homicidio ante un tribunal del condado de Utah. Un séptimo cargo fue retirado luego de que los investigadores determinaran que uno de los bebés había nacido muerto.

La Justicia dictó seis condenas consecutivas de entre cinco años y cadena perpetua, una sentencia que en la práctica eliminó cualquier posibilidad de que Huntsman recuperara la libertad. Según informes de AP News, el fiscal del condado, Jeff Buhman, consideró improbable que pudiera salir de prisión alguna vez.

El proceso judicial derivó en seis condenas consecutivas para Huntsman, eliminando cualquier posibilidad de libertad futura (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las autoridades también concluyeron que las hijas de Huntsman no tenían conocimiento de lo ocurrido dentro de la vivienda. West, padre biológico de los bebés, quedó desvinculado de la causa penal debido a que pasó gran parte de ese período en prisión.

El caso Huntsman y el debate sobre los sistemas de control

El caso detonó un debate nacional sobre los sistemas de salud pública, el aislamiento emocional y la adicción. Expertos en salud mental hablaron de aislamiento extremo y de depresión severa no tratada, aclarando que los cuadros depresivos pueden llevar a una desconexión total de la realidad y a la incapacidad de buscar ayuda médica o social.

La vivienda donde ocurrieron los hechos fue posteriormente vendida, aunque permaneció asociada al caso y quedó estigmatizada dentro de la comunidad. El vecindario, de perfil residencial, continuó afectado por el impacto de la investigación y la exposición mediática.

Las hijas de Huntsman solicitaron preservar su privacidad tras la difusión del caso, mientras la cobertura periodística intentó reconstruir los hechos sin encontrar una explicación concluyente sobre cómo fue posible mantener ocultos durante años los embarazos y las muertes dentro de la misma vivienda familiar.

Fuente: Infobae

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