La psicóloga Roxy Zarrabi, autora de un artículo en Psychology Today, invita a replantear el mito de la “chispa” en la primera cita. En un contexto donde el cine romántico y las historias populares insisten en que la química instantánea es señal de compatibilidad, Zarrabi ofrece una perspectiva diferente. Según su experiencia clínica, la búsqueda obsesiva de mariposas en el estómago puede desviar la atención de lo que realmente importa para construir relaciones saludables.
La especialista señala que muchas personas descartan de inmediato a potenciales parejas por no sentir una conexión fulminante en el primer encuentro. Esta decisión, basada en expectativas poco realistas, podría hacer que se pierdan oportunidades valiosas de crear vínculos sólidos. “Cuando te aferras a una idea de cómo crees que debería ser el amor, puedes estar pasando por alto a personas que podrían ser una gran pareja para ti simplemente porque la conexión no surgió de inmediato como esperabas”, advierte Zarrabi.
La autora insiste en que la ausencia de química inicial no significa que una relación esté condenada al fracaso. De hecho, la “chispa” puede ser engañosa y, en ocasiones, indicar aspectos poco saludables o factores externos que distorsionan la percepción durante el primer encuentro. Por eso, Zarrabi ofrece seis razones para no sobrevalorar la chispa en la primera cita y mirar más allá de las primeras impresiones.
Cuando la chispa engaña: ansiedad, señales de alerta y potencial oculto
La primera razón que expone la psicóloga es que la sensación de chispa o mariposas no siempre es sinónimo de compatibilidad. “Las chispas y las mariposas en el estómago suelen interpretarse como una señal de que has encontrado a tu media naranja, pero a veces puede significar que tu sistema nervioso está en estado de alerta máxima y que estás interpretando erróneamente tu ansiedad como excitación”, explica Zarrabi. Esta atribución errónea puede nublar el juicio y conducir a una sobrevaloración de la química inmediata.
En segundo lugar, sentir una fuerte atracción desde el comienzo puede hacer que se pasen por alto señales de alerta. Cuando hay una conexión intensa, las personas tienden a justificar comportamientos problemáticos o a ignorar incompatibilidades evidentes, lo que podría derivar en relaciones poco saludables. Zarrabi subraya que la atracción inicial puede “dificultar que evalúes con precisión tu compatibilidad durante las primeras etapas de una relación”.
El tercer aspecto destacado es que la química y la atracción pueden desarrollarse con el tiempo. Según la autora, la repetida exposición a una persona puede generar sentimientos positivos incluso si en la primera cita no hubo fuegos artificiales. “Que la química no sea inmediata no significa que no exista la posibilidad de que se fortalezca con el tiempo”, sostiene Zarrabi, aludiendo al llamado efecto de mera exposición.
Patrones repetidos, factores externos y valores reales
Otro riesgo que señala Zarrabi es el de caer en patrones relacionales poco saludables. Aquellos acostumbrados a relaciones intensas y volátiles pueden confundir estabilidad con aburrimiento. “Nuestro subconsciente suele sentirse atraído por lo familiar”, advierte, y esa familiaridad puede estar ligada a dinámicas negativas del pasado o la infancia.

En quinto lugar, la percepción de la chispa puede verse afectada por factores contextuales. Los nervios, el entorno o el propio estado de ánimo pueden influir en cómo se vive la primera cita. Personas reservadas o tímidas pueden necesitar más tiempo para mostrar su verdadera personalidad, y descartar una relación por falta de química inmediata puede ser apresurado.
Por último, Zarrabi recuerda que la chispa inicial no garantiza compatibilidad ni valores compartidos. Las relaciones duraderas se construyen sobre metas y principios comunes, que rara vez se revelan en un solo encuentro. “Si te centras principalmente en si sientes chispa en la primera cita, puedes perderte una conexión significativa y la química que florece gradualmente con alguien que sea la persona adecuada”, concluye la psicóloga.
Fuente: Infobae