El pasado 14 de abril, el crucero MV Hondius llegó a las costas de Tristán de Acuña, el territorio habitado más apartado del planeta, ubicado a más de 2.000 kilómetros de cualquier otro asentamiento humano.
La visita fue recibida con gran entusiasmo por los aproximadamente 250 residentes de la isla. Se organizaron recorridos turísticos, caminatas por el pueblo, actividades culturales y reuniones en el pub local.
“Los visitantes pasaron el día en tierra firme, disfrutando al máximo de todo lo que se ofrecía”, señaló la administración local en un comunicado posterior.
Durante la escala, que se extendió hasta el 16 de abril, hubo interacción con los niños de la escuela de la isla, quienes compartieron con varios pasajeros. Posteriormente, el MV Hondius zarpó rumbo a la isla de Santa Elena, donde algunos pasajeros desembarcaron.
Fallecimientos a bordo
Días después, la situación se tornó crítica. Hasta ahora se han reportado tres fallecimientos entre los pasajeros: el 11 de abril, el 26 de abril y el 2 de mayo.
Las autoridades sospechan que el brote se originó en una pareja de neerlandeses que había viajado meses antes a Chile y Argentina. El esposo fue la primera víctima durante la travesía; luego falleció su esposa, y el tercer deceso ocurrió a principios de mayo.
Actualmente, el crucero se dirige a la isla de Tenerife (Canarias), donde tiene previsto fondear, según informó el presidente canario Fernando Clavijo. Durante la travesía, se realizan controles médicos a los pasajeros; al menos ocho permanecen bajo vigilancia.
Una vez en puerto, los pasajeros desembarcarán en lanchas y serán trasladados directamente a los aeropuertos para su repatriación.
“No va a salir nadie que no vaya a salir directamente al aeropuerto para su país de origen”, afirmó Virginia Barcones Sanz, directora general de Protección Civil y Emergencias.

Comunidad vulnerable bajo vigilancia
El administrador de Tristán de Acuña, Philip Kendall, publicó una carta abierta a los habitantes:
“Seguramente habréis visto en las noticias la evolución de la situación en relación con una enfermedad grave que afecta a varios pasajeros del MV Hondius”.
Y agregó:
“Sabemos que algunos pasajeros desembarcaron y pudieron haber tenido contacto con miembros de nuestra comunidad local”.
La preocupación radica en el aislamiento extremo y la infraestructura sanitaria limitada. La isla cuenta con un único centro médico, el Camogli Healthcare Centre, lo que condiciona cualquier respuesta ante brotes infecciosos.
Kendall solicitó a los residentes que, ante síntomas como fiebre o malestar, se comuniquen telefónicamente con el hospital para evitar saturar el sistema.
“Si bien el virus puede ser grave, no se ha identificado ningún caso de esta enfermedad en Tristán y, por el momento, no hay motivos de preocupación significativos”, aseguró.
Las autoridades locales colaboran con la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UK Health Security Agency) y socios internacionales para el rastreo de contactos y la evaluación de riesgos.

Historial de aislamiento y brotes previos
La llegada de enfermedades externas es inusual en Tristán de Acuña. El covid-19 nunca alcanzó la isla, y las infecciones comunes suelen ser excepcionales, salvo cuando las introducen visitantes.
Esta vulnerabilidad quedó en evidencia en 1971, cuando una epidemia de gripe afectó al 96% de la población y causó dos fallecimientos, un episodio que aún se recuerda en la isla.

Monitoreo en curso
Hasta el momento, no hay casos confirmados en la isla, pero el seguimiento continúa tanto en Tristán de Acuña como en los territorios vinculados a la ruta del crucero MV Hondius.
Fuente: Infobae