Cuatro de cada diez europeos consideran ‘muy probable’ una Tercera Guerra Mundial en cinco años, según una encuesta. Expertos señalan que quizás ya comenzó. Mientras otra alerta sanitaria copa titulares con un nuevo virus, en Punta Marina, un pequeño pueblo costero en las afueras de Rávena, Italia, los residentes lidian con un problema muy distinto: una auténtica invasión de pavos reales.
Hace una década apenas había una decena de estas aves. Hoy, la cifra oscila entre 100 y 120 ejemplares en una localidad de apenas 3.000 habitantes, lo que equivale a un pavo real por cada 30 personas. La convivencia se ha vuelto insostenible. Los vecinos denuncian daños constantes en tejados y jardines, filtraciones de agua y, sobre todo, los estruendosos graznidos nocturnos que les quitan el sueño. “No podemos dormir, los techos están destrozados y los coches llenos de plumas y excrementos”, relató un afectado en un reportaje de la televisión italiana Rai 1. A esto se suman picotazos a automóviles y la pérdida de la tranquilidad que caracterizaba a esta localidad costera.
El problema se gestó durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19 en 2020, cuando las aves comenzaron a ocupar los tejados del pueblo y nunca más se fueron. En los últimos años, la colonia se ha multiplicado sin control, generando un creciente malestar. Incluso, varios vecinos salieron a protestar esta semana para exigir una solución urgente a las autoridades locales.
La administración municipal ya prepara un censo detallado de la colonia utilizando drones para mapear los nidos y dimensionar el problema. “Todas las propuestas serán evaluadas”, aseguraron, aunque la prioridad inmediata es concluir el conteo de ejemplares antes de que termine mayo.
Turismo fotográfico y solicitudes de adopción
Paradójicamente, la situación ha generado un fenómeno inesperado: el turismo fotográfico. Visitantes de otras regiones llegan a Punta Marina exclusivamente para retratar a los pavos reales posados sobre coches y árboles.
Mientras un grupo de residentes exige medidas drásticas para frenar la invasión y limitar los daños, otros vecinos y activistas defienden la presencia de las aves. Argumentan que los pavos reales se han convertido en un ‘símbolo casi tradicional’ de la zona y proponen alternativas menos extremas.
En ese contexto, el municipio ha recibido un ‘boom de solicitudes de adopción’, tanto de particulares como de instituciones especializadas, interesadas en acoger a los ejemplares para aliviar la presión sobre el espacio público.
Una de las ofertas más concretas proviene del zoológico Safari Ravenna, conocido por rescatar animales en riesgo. Sus directivos propusieron acoger a 20 pavos reales (15 machos y 5 hembras) en su área peatonal. Como condición, el zoológico exige que las autoridades locales se encarguen de la captura, la implantación de microchips para el seguimiento y el traslado seguro de los ejemplares.
Fuente: Infobae