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Ocelote rehabilitado regresa a su hogar en los bosques de Urabá

Los bosques de Urabá, cerca del Nudo de Paramillo, fueron testigos de la liberación de un ocelote que completó con éxito su proceso de rehabilitación. Este hecho representa un paso significativo en la recuperación de la fauna silvestre en Colombia.

El felino, un ejemplar de la especie Leopardus pardalis, fue atendido desde que era un cachorro en el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA). Tras superar su etapa de recuperación, el animal ya se desplaza libremente en su entorno natural, un área seleccionada por sus condiciones adecuadas de alimento y refugio.

Un equipo interdisciplinario de especialistas priorizó la recuperación de habilidades esenciales para la supervivencia del ocelote, tales como el acecho y la caza de presas propias de su dieta. Desde el inicio, los expertos notaron que el felino evitaba el contacto humano, un comportamiento que facilitó su readaptación a la vida silvestre.

La ubicación definitiva para la liberación, situada entre los municipios de Dabeiba y Mutatá, fue elegida en coordinación con Corpourabá. La selección del sitio buscó asegurar la existencia de un corredor ecológico que permita el desplazamiento y la reproducción del animal a largo plazo.

Alexis Cuesta, director de Corpourabá, destacó la importancia de la zona elegida:

“Este lugar hace parte del corredor de conectividad ecológica clave con el Nudo de Paramillo, que le permite a esta especie desplazarse, reproducirse y mantenerse como una población saludable”.

Por su parte, el subdirector Ambiental del AMVA, Alejandro Vásquez, calificó el proceso como “un caso exitoso porque representa el regreso de la fauna a su hábitat”. Añadió que “este ocelote logró ser rehabilitado de forma efectiva. Hoy está recorriendo los territorios de la jurisdicción de Corpourabá”.

El pequeño animal tuvo un proceso de rehabilitación antes de ser liberado - crédito CAR Cundinamarca

La presencia del ocelote en la región no es un hecho aislado. Su retorno contribuye al equilibrio ecológico, ya que actúa como regulador de las poblaciones de pequeños mamíferos, aves y reptiles en el ecosistema local.

Las autoridades ambientales hicieron un llamado a la ciudadanía para que respete la vida silvestre y evite cualquier forma de comercio o tráfico de especies nativas. Además, exhortaron a denunciar ante las autoridades cualquier evidencia de tráfico de especies animales y vegetales prohibidas, una de las principales amenazas para la biodiversidad.

La reincorporación de este felino al ecosistema natural demuestra que es posible recuperar animales afectados por el tráfico o la pérdida de hábitat, siempre que cuenten con atención especializada y un entorno adecuado para su readaptación.

Un caso similar a finales de 2025

A finales de 2025, ocurrió un evento parecido que también generó atención. Un ocelote rescatado en Fusagasugá fue entregado a las autoridades ambientales después de que un ciudadano lo hallara herido en una carretera mientras regresaba de la costa Caribe. El hombre le proporcionó alimento y refugio antes de contactar a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), que asumió la custodia del animal.

El operativo se desarrolló en la zona urbana de Fusagasugá, donde profesionales de la CAR recogieron al felino el mismo día de la llamada. Los especialistas determinaron que el ocelote, identificado como Leopardus pardalis, se encontraba en condiciones de ser trasladado al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV), donde quedó bajo observación veterinaria.

El director de la CAR, Alfred Ballesteros Alarcón, informó que el animal podría regresar a su hábitat natural si su recuperación resultaba satisfactoria. Erika Álvarez, directora regional Sumapaz de la CAR, subrayó que este fue el primer ocelote recibido en la provincia, lo que marcó un precedente en la región.

El ocelote pertenece al grupo de los siete felinos silvestres que existen en Colombia y ocupa el tercer lugar en tamaño entre ellos. Su función ecológica es esencial, ya que ayuda a controlar poblaciones de roedores, iguanas y serpientes, contribuyendo así al equilibrio del ecosistema.

El tráfico ilegal, la destrucción de hábitat y los atropellamientos en vías rurales representan amenazas constantes para esta especie. Las autoridades reiteraron la gravedad del tráfico ilícito de fauna y la necesidad de denunciar cualquier tenencia o avistamiento de animales silvestres para preservar la biodiversidad del país.

Fuente: Infobae

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