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Protestas y polémica marcan la apertura de la Bienal de Venecia 2025

Entre dimisiones, boicots, una protesta callejera y amenazas de recorte presupuestario, la Bienal de Venecia abrió sus puertas a la prensa este miércoles. El regreso de Rusia al evento, por primera vez desde que inició la invasión a gran escala de Ucrania, generó un fuerte revuelo diplomático y artístico.

Esta muestra, considerada la exposición de arte contemporáneo más importante del mundo, se celebra cada dos años en la ciudad de los canales. En esta edición reúne a artistas de países actualmente en conflicto, como Ucrania, Israel y Estados Unidos. Por su parte, Irán canceló sus planes de asistir.

La participación de Rusia en la Bienal es la primera desde su invasión de Ucrania en 2022. Esta decisión desató la indignación del gobierno italiano y de la Unión Europea, que amenazó con recortar 2 millones de euros (2,3 millones de dólares) en financiación para el evento.

Una primera protesta se registró este mismo miércoles frente al pabellón ruso, al inicio de las visitas exclusivas para la prensa. La acción fue protagonizada por el colectivo feminista ucraniano Femen y el grupo ruso Pussy Riot. Las manifestantes, con el rostro cubierto por capuchas de color rosa, bengalas y el pecho al aire, corearon consignas de rechazo.

“Estamos aquí para recordar que la única cultura rusa, el único arte ruso hoy en día es la sangre”, declaró Inna Shevchenko, militante de Femen.

Una integrante del grupo activista Pussy Riot sostiene una bandera ucraniana durante una protesta contra la participación de Rusia (Photo by Marco BERTORELLO / AFP)

El malestar también se manifestó en el jurado de la Bienal, que dimitió la semana pasada. Los renunciantes argumentaron que no otorgarían premios a países dirigidos por figuras sujetas a órdenes de detención emitidas por la Corte Penal Internacional (CPI), específicamente Rusia e Israel.

Finalmente, el pabellón ruso no estará abierto al público durante la Bienal, que se desarrollará del 9 de mayo al 22 de noviembre. En su lugar, se proyectarán en pantallas al aire libre interpretaciones musicales grabadas durante los días de presentación a la prensa, bajo el título “el árbol tiene sus raíces en el cielo”.

En este proyecto participarán alrededor de 30 “jóvenes músicos, filósofos y poetas”, en su mayoría rusos, pero también de México, Mali y Brasil, según las notas oficiales del evento.

“Quisiera agradecer a la Bienal por respaldar la idea de que todos los países estén representados aquí”, declaró la comisaria de la exposición, Anastasia Karneeva, en un video publicado en Instagram.

Oposición desde la Unión Europea

En 2022, poco después de la invasión rusa a Ucrania, los artistas y curadores del pabellón ruso se retiraron de la Bienal en señal de protesta.

El pabellón ruso no estará abierto al público durante la Bienal(Photo by Marco BERTORELLO / AFP)

En 2024, Rusia no fue invitada al evento. Sin embargo, en marzo de este año los organizadores anunciaron su participación, lo que provocó una ola inmediata de indignación. 22 ministros europeos de Cultura y de Exteriores firmaron una carta dirigida al presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, pidiéndole que reconsiderara la decisión. En la misiva calificaron la presencia de Rusia como “inaceptable” dada la “brutal guerra de agresión contra Ucrania”.

“La cultura no está separada de las realidades a las que se enfrentan las sociedades”, escribieron los ministros en su carta.

La Comisión Europea advirtió posteriormente su intención de “suspender o rescindir” su subvención de 2 millones de euros a tres años. Un portavoz comunitario señaló que los eventos culturales financiados con dinero de los contribuyentes deben salvaguardar los valores democráticos, el diálogo abierto y la libertad de expresión, “valores que no se respetan en la Rusia actual”.

El lunes, la UE volvió a escribir al gobierno italiano para solicitar aclaraciones sobre las condiciones en que se acoge a la delegación rusa, ante un posible incumplimiento de las sanciones europeas contra Moscú. Según documentos filtrados de una inspección realizada la semana pasada por el Ministerio de Cultura italiano, los organizadores de la Bienal argumentaron que Rusia es propietaria del pabellón de Venecia desde 1914 y no se le puede impedir su uso.

El ministro de Cultura, Alessandro Giuli, quien desde el principio se opuso a la inclusión de Rusia, confirmó que no asistirá a Venecia.

Activistas propalestinos protestan contra la participación de Israel en la Bienal de Venecia, frente al pabellón israelí, el 6 de mayo de 2026 en Venecia. (Foto de Marco BERTORELLO / AFP)

Un lugar de tregua entre polémicas

Como consecuencia de la dimisión del jurado y de la “naturaleza excepcional de la situación geopolítica internacional en curso”, los organizadores decidieron aplazar la ceremonia de entrega de premios. Inicialmente prevista para el 9 de mayo, se trasladó al 22 de noviembre, último día de la exposición.

La medida responde al “principio de inclusión y de igualdad de trato”, afirmó un comunicado oficial.

“La Bienal aspira a ser, y debe seguir siendo, un lugar de tregua en nombre del arte, la cultura y la libertad artística”, indicó la organización.

Pietrangelo Buttafuoco, presidente de la Bienal desde marzo de 2024, ha mantenido esta postura firmemente.

“El arte tiene un poder muy superior a cualquier forma de opresión. El arte abre el camino hacia el futuro y nos da la posibilidad de borrar las catástrofes”, afirmó el lunes.

Fuente: Infobae

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