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Mariachis de Guayaquil analizan estrategias que disminuyan tiempo de traslados y cubrir pedidos por toque de queda

Lourdes Loor, mariachi desde hace más de 26 años, aguardaba sentada detrás de su escritorio la llegada de clientes que solicitaran una serenata para sus madres. Por el toque de queda ha tenido que hacer ajustes en los horarios y cancelar presentaciones.

De pronto, la puerta del local se abrió. Loor se acomodó, tomó un bolígrafo y empezó a abrir su agenda. Era un señor ya mayor, se acercó hasta el escritorio y preguntó a Loor el precio de una serenata para el sábado 9 de mayo.

Loor la cotizó en $120 y preguntó la ubicación. “Por la Primavera 1 en Durán”, dijo el hombre. La petición fue rechazada; la distancia era muy grande, y una de las estrategias de Loor para realizar la mayor cantidad de serenatas posibles antes del inicio del toque de queda es disminuir los tiempos de traslado.

La oficina de su agrupación, de nombre El Mariachi Mexcal, está ubicada entre Tulcán y Gómez Rendón, centro-sur de la ciudad, y Loor ha dado prioridad a los pedidos que se encuentren en puntos cercanos.

“Entendemos que es por el bien del país”, dijo Loor aunque consideró que habrá cierta merma en sus actividades.

Y comparó la situación con la pandemia del COVID-19. En ese entonces, contó, el Gobierno otorgó salvoconductos para que artistas pudieran trasladarse y realizar serenatas con las precauciones correspondientes.

Grupos de mariachis organizan su agenda para el Día de la Madre. Foto: Ronald cedeño

“Este es el día para el que nosotros nos preparamos. De aquí sale gran parte del capital para el resto del año. Hemos tenido que cancelar cerca de 10 serenatas. Tenía clientes que habían reservado desde diciembre del año pasado, y al final se cayó”, aseguró Loor.

Según la mariachi, en un año normal durante el Día de la Madre la base de eventos es alrededor de 30 serenatas, siendo las franjas de 00:00 a 03:00 las de mayor demanda.

“Nosotros arrancamos todos los sábados desde las 18:00 y terminamos a las 22:00 del domingo. Más de 24 horas trabajando para poder cubrir todos los pedidos y hasta un poquito más”, contó.

Sin embargo, este horario será modificado. Desde el pasado 3 de mayo, por disposición presidencial entró en vigencia un toque de queda en 9 provincias y 4 cantones, con horario de 23:00 a 05:00.

“Hasta ahora tenemos unos 15 eventos, la mitad de lo habitual. Poniendo los pies sobre la tierra no haremos más de 30”, aseguró.

Este 2026, iniciarán desde 06:00 hasta las 21:00 para llegar a tiempo a base y poder retornar sin problemas a sus hogares antes del toque de queda. Luego retomarán el domingo en el mismo horario. Los tiempos de las serenatas son de máximo 20 minutos en el que interpretan unas seis canciones.

La perspectiva de otros mariachis y desafíos logísticos

Por su parte, Cristian Gutiérrez, representante del Mariachi Juvenil Los Auténticos de Guayaquil, explicó que las restricciones motivan que haya cambios en la oferta y logística diaria.

“Antes los eventos fuertes eran de 22:00 a 01:00 o 02:00. Ahora el punto más alto va a ser entre las 19:00 y 21:00. Tal vez una última serenata a las 21:00, dependiendo de la distancia”, explicó.

El ajuste no solo implica menos tiempo de trabajo, sino también cambios en la preparación diaria. “Antes salíamos de casa a las 04:00 para empezar a las 07:00. Ahora salimos más tarde y empezamos más tarde, pero con menos margen. No es solo terminar temprano, también hay que prepararse antes”, indicó.

En años anteriores se daban descuentos o promociones, por ahora no lo van a a realizar frente a la posible reducción de movimiento de pedidos, dijo. Según Gutiérrez, han cancelado también unas 10 serenatas, principalmente las tradicionales, que suelen extenderse hasta la madrugada.

Para optimizar el tiempo y compensar las labores, las agrupaciones han reducido la duración de los shows. “Normalmente una serenata dura 30 minutos. Para el Día de la Madre se baja a 15 o 20 minutos, unas seis canciones. Mientras más eventos, más se reduce”, señaló.

También han tenido que reorganizar sus zonas de cobertura. “Tratamos de trabajar por sectores, pero no todo depende de nosotros. La idea es terminar cerca de la oficina, aunque los pedidos vienen de toda la ciudad: norte, sur, vía a la costa, La Aurora”, dijo.

Otros grupos han optado por concentrarse en áreas específicas para evitar contratiempos. Elizabeth Pinos, secretaria del grupo Mariachi Caballo Blanco, indicó que priorizarán sectores como el sur, el suburbio y el centro de Guayaquil.

“Nos vamos a mover por zonas cercanas para no quedar mal con los clientes. Si aceptamos algo lejos, no alcanzamos”, comentó.

El repertorio también ha sido ajustado. “Hasta el viernes ofrecemos shows más completos, pero sábado y domingo serán cinco canciones, máximo seis. Son unos 20 minutos por serenata”, explicó.

Los precios, en general, se mantienen desde los $ 120, aunque algunos grupos solían ofrecer descuentos que este año han sido eliminados por la reducción del tiempo disponible.

La logística interna también cambió. Algunas agrupaciones cuentan con transporte propio, pero otras deben alquilar vehículos o coordinar traslados individuales. “Hay grupos que tienen furgoneta, otros no. A veces se contrata chofer o utilero adicional”, comentó Pinos.

Además, los traslados se han vuelto un reto para cada músico, en ocasiones debe pedir taxis para moverse en grupos.

Incluso las dinámicas de descanso han tenido que adaptarse. “Hay músicos que tendrán que quedarse en la oficina, descansan una o dos horas y continúan. A veces se amanecen aquí para poder cumplir con los horarios”, agregó. (I)

Fuente: El Universo

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