En pleno corazón de Manhattan, una polémica que mezcla arquitectura, patrimonio y desigualdad social se ha tomado las calles y las redes sociales. El epicentro del conflicto es 262 Fifth Avenue, una torre residencial de 860 pies (262 metros) de altura, diseñada por el estudio ruso Meganom. La estructura, que ya está prácticamente terminada, se presenta como un ícono de la ingeniería moderna, pero también como el detonante de un fuerte malestar ciudadano por el impacto visual que genera en el histórico skyline neoyorquino.

A diferencia de gigantes como el Empire State Building, cuya base se extiende sobre 79.000 pies cuadrados (7340 metros cuadrados) y fue moldeado por las reglas de zonificación de 1916, el 262 Fifth Avenue se levanta sobre una base de apenas 2.211 pies cuadrados (205 metros cuadrados). Esta notable diferencia, resaltada por The Architect’s Newspaper, explica por qué la torre es conocida como una “pencil tower” (torre lápiz): edificios ultra delgados que aprovechan al máximo el espacio vertical. Detrás del proyecto están el desarrollador Five Points Development Group, liderado por Boris Kuznets, y el estudio Meganom, quienes buscan dejar su huella en la competitiva silueta de Manhattan.

Críticas y controversias por el impacto urbano y visual
La indignación no se ha hecho esperar. El principal motivo de queja es que 262 Fifth Avenue bloquea la emblemática vista del Empire State Building desde lugares clave como Madison Square Park y la propia Quinta Avenida. Para muchos, esto significa la pérdida de una de las postales más famosas de Nueva York. Vecinos, turistas y usuarios de redes sociales han manifestado su descontento, calificando la obra como un “error urbano” y un “símbolo de desigualdad”, donde el interés privado de unos pocos se impone sobre el legado visual de millones.
Una residente entrevistada por ABC 7 expresó su frustración: “Cada vez que veo, ‘Oh, otro se está levantando’. Si miras el horizonte, hay tantos edificios altos y delgados que surgen, y creo que es obsceno”. Otro vecino cuestionó duramente la lógica del proyecto: “¿Por qué harías eso en esta ciudad?”. En las redes sociales, la construcción fue tildada de “símbolo de desigualdad”, especialmente al conocerse que los condominios alcanzan precios de hasta 18 millones de dólares. “Están destruyendo la toma más icónica de la ciudad”, afirmó un transeúnte.

El debate se intensifica al saber que la torre alberga poco más de 20 residencias de lujo, cuyos precios arrancan en USD 7,5 millones y llegan hasta los USD 18 millones. Esto refuerza la percepción de que el edificio encarna una tendencia de exclusión y especulación inmobiliaria que prioriza a los inversionistas internacionales por encima de las necesidades de la comunidad local.

Reacciones de residentes en la opinión pública
Las voces críticas no solo vienen de expertos. Residentes de larga data, como quienes disfrutaban desde sus hogares la vista del Empire State, han expresado su frustración. Tom Clark, un neoyorquino del Lower East Side, relató: “Podía verlo desde mi sofá. Bueno, podía… hasta que apareció esta torre ultradelgada”. Desde la plaza frente al Flatiron, Clark afirmó: “El horizonte de Nueva York ha sido destruido. Cuando me mudé aquí, estaba encantado, y ahora simplemente se está volviendo repugnante. Hemos perdido el carácter de la ciudad, y eso me parte el corazón”.
Otros residentes de la zona de NoMad señalaron: “Es un desastre. No me gusta el que está frente al Empire State ni los edificios altos al sur del parque que ahora bloquean mi sol. Simplemente no me gusta verlos”. Sin embargo, no todas las opiniones son unánimes. Dennis Pangindian, quien trabaja cerca del edificio, comentó: “Entiendo toda la polémica, pero simplemente no me importa. Algo se va a construir en algún lugar, no me sorprende”. Caroline Owen, una visitante de Toronto, ofreció una perspectiva más filosófica: “Con el tiempo, la percepción estética puede cambiar. Piensa en el Louvre y la pirámide; todos decían que era una afrenta a la historia, y ahora simplemente se acepta”.
No obstante, para la mayoría de los críticos, la proliferación de estas torres delgadas responde más a los intereses de capitales internacionales que a las necesidades o deseos de la población local, lo que agrava la sensación de pérdida de identidad urbana.

Características arquitectónicas y técnicas del 262 Fifth Avenue
El 262 Fifth Avenue es un prodigio de la ingeniería. Su base, de apenas 205 metros cuadrados, contrasta con su imponente altura, lo que le otorga la categoría de “pencil tower” en la jerga local. La estructura se apoya sobre el lecho rocoso de Manhattan Schist y se extiende tres niveles por debajo de la superficie. El núcleo estructural, reforzado con acero de alta resistencia de 97 KSI, se sitúa fuera del volumen principal y detrás de un muro de corte, una solución técnica que libera espacio habitable y reduce la contaminación sonora en los interiores. Esto permite que los 26 departamentos del edificio cuenten con plantas libres de columnas y ventanales de vidrio de 6 metros de altura.
Un punto clave para entender las críticas es la forma del edificio, su ubicación y la decisión de maximizar el espacio, lo que ha generado un cambio irreversible en la percepción visual y el acceso a vistas icónicas de la ciudad, especialmente la del Empire State Building desde el sur de la calle 28.

Proceso en desarrollo, diseño y cambios en el proyecto
El proyecto de 262 Fifth Avenue comenzó en 2017, cuando fue anunciado como el primer rascacielos “supertall” de su zona, con una altura proyectada de 1.001 pies (305 metros). Sin embargo, en 2023, el proyecto fue modificado y reducido a su altura actual. La obra, liderada por Meganom junto al estudio danés Norm Architects para los interiores, ha atravesado varios retrasos y ajustes desde su concepción, incluyendo momentos de incertidumbre sobre su viabilidad.
La propuesta buscó diferenciarse de otras torres residenciales enfocadas solo en la inversión, priorizando el diseño de espacios habitables y el confort interior, aunque la percepción pública no necesariamente coincide con esta narrativa.

El 262 Fifth Avenue se posiciona como uno de los edificios residenciales más exclusivos de Manhattan. Las unidades, de gran superficie y diseño personalizado, cuentan con terminaciones de alta gama y vistas panorámicas privilegiadas. Los precios reflejan este nivel de exclusividad, partiendo de USD 7,5 millones y alcanzando los USD 18 millones. Esta oferta, dirigida a un segmento de ultra lujo, consolida la imagen del edificio como un símbolo de las controversias sobre el desarrollo urbano en Nueva York.
Fuente: Infobae