El regreso de la Met Gala al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York reactivó el debate sobre el papel de la moda y su influencia cultural. La diseñadora y comunicadora Rocío Vázquez ofreció su análisis sobre las tendencias, controversias y retos de la edición 2026, en una entrevista para el programa vespertino.
Considerada el evento más importante del año en el mundo de la moda, la Met Gala se celebra cada primer lunes de mayo en el Met de Nueva York, combinando creatividad, exhibición y recaudación de fondos para el Costume Institute. Bajo la dirección de Anna Wintour y con el apoyo de celebridades globales, la gala reúne a figuras del diseño, la música y el espectáculo, quienes interpretan el código de vestimenta anual a través de atuendos exclusivos.
Desde la perspectiva de la influencer, la gala sigue generando discusión sobre la relación entre moda y arte:
“Es un debate ya de por sí solo: si la moda es arte o es otra disciplina, que simplemente es otra manifestación cultural, de cierto momento y espacio, y tu forma de representar que sea arte terminó siendo un montón de vestidos básicos negros y blancos”.
Vázquez comentó que el predominio de ciertos estilos fue “un poco shockeante por momentos”, aunque admitió que algunos asistentes “se la jugaron” y experimentaron más con el concepto. Respecto a los hombres, indicó:
“En hombres suele suceder igual. El formato traje. Como que no suelen ser muy sorpresivos a la hora de romper un poco con los estándares de lo que está impuesto”.
Tendencias, innovaciones y críticas a los looks de la edición 2026
Sobre materiales y recursos, Vázquez fue contundente:
“Hoy no es sinónimo de innovación en moda ponerte una cantidad obscena de incrustaciones y de plumas verdaderas. No siento que eso sea sinónimo de innovación en la industria”.
En cuanto a las transparencias, opinó:
“La transparencia, por favor, que además, transparencia en las piernas, ¿no? Plumas, no. Hemos procedido a otros lenguajes”.
Entre las celebridades, Beyoncé no convenció a la analista: “La verdad que siento que estaba en un lenguaje un poco 2015 para mi gusto, pero sí fue una de las representantes”. Sobre Katy Perry, comentó:
“Según lo que leí, venía a representar el lienzo en blanco. Como sin cara, sin rostro, sin color, con una silueta muy simple. No de las más ricas que había, tal vez. Se podía hacer algo más divertido para ella”.
Tecnología, arte y nuevos lenguajes en los diseños destacados
La diseñadora de indumentaria resaltó el aporte tecnológico de algunos diseñadores:
“Hubo diseños muy interesantes de la mano de Robert Wong. Hubo uno: un vestido negro muy simple, con unas manos mecánicas que se movían como agarrándola y simulando esta idea del trabajo artesanal, las manos que te envuelven, que trabajan sobre tu cuerpo, que me pareció muy interesante desde lo tecnológico también hablando”.

Sobre Emma Chamberlain, subrayó:
“El vestido de Mugler es una combinación de un montón de técnicas, como pintura de acrílico, óleo. Para mí esto la verdad que increíble”.
La riqueza cromática fue otro punto a favor: “Se genera esa idea de paleta de pintor en la riqueza cromática, como si estuvieran mezclando colores y generando nuevos tonos”.
Entre los efectos performáticos, destacó: “Hubo un Iris van Herpen con burbujas que se lanzaban en vivo, un buen efecto para llamar la atención en la parte de las fotos”.
La edición 2026 estuvo marcada por tensiones y ausencias. “Hubo un claro boicot a esta edición, que me parece muy interesante en un contexto en el cual el Instituto del Traje del Museo Metropolitano está muy cerca de lograr la autonomía financiera para no necesitar más a la gala para mantenerse solo”, afirmó.

Sobre los acuerdos comerciales, mencionó:
“Por ejemplo, Bad Bunny va vestido de Zara. Tienen un vínculo comercial, sin dudas, que se sostiene por lo menos desde el Super Bowl”.
“Elegir Zara es dentro del imaginario latinoamericano un aspiracional, que tal vez en el hemisferio norte no se ve tan así porque es una marca más de fast fashion”.

El sector de lujo, según Vázquez, atraviesa un momento crítico:
“Las marcas de lujo ya no pueden pagarle tanto a tantos artistas tan grandes. Están en verdaderas crisis económicas. Kendall Jenner estaba vestida por un rework de remeras de Gap”.
Para Vázquez, la moda es “el único arte que llevamos puesto todos los días”. Destacó el análisis de Gilles Lipovetsky en El imperio de lo efímero sobre la moda como sistema de intercambio monetario y de estatus, donde el capital cultural también se pone en juego. “Básicamente es nuestra segunda piel, sin dudas. Es una carta de presentación a la sociedad que elegimos todos los días qué ponernos. E incluso cuando no nos importa qué nos ponemos, estamos diciendo algo y estamos construyendo nuestra identidad desde ese lado”. “Somos el único animal que tiene la cualidad de vestirse”, concluyó.
Fuente: Infobae