“Confía en ti, Clara. Eres mucho más poderosa de lo que te imaginas”, fueron las palabras que el tío Marcos le dirigió a la protagonista de ‘La Casa de los Espíritus’. Aquella niña poseía una naturaleza visionaria y espiritual, acompañada de dones sobrenaturales: podía predecir los números ganadores para los trabajadores y tenía premoniciones, incluyendo la de su propia hermana mayor, Rosa.
La joven llevaba siempre presente la lección de su tío: todos tenemos un talento único, y al compartirlo con los demás, iluminamos sus vidas y también la nuestra. El hombre de bigotes de filibustero no alcanzó a ver los momentos trágicos ni las desdichas familiares; tampoco presenció las lágrimas de Clara cuando ya era esposa de Esteban Trueba. Su cuerpo llegó a la casa familiar en un coche fúnebre, generando gran conmoción. Ese personaje, que representó para Clara la aventura, la imaginación y el vínculo con lo extraordinario en su niñez, fue interpretado por Juan Pablo Raba, quien conversó en exclusiva con este medio.
“El tío Marcos era simplemente como un faro, una pequeña luz que aparecía para darle a Clara la tranquilidad de poder convivir con sus poderes en calma. Creo que su participación es perfecta para eso”, afirmó el actor colombiano. Además, destacó que la presencia de su personaje trasciende la memoria histórica de la serie.
Este hombre aventurero y soñador es una de las manifestaciones del realismo mágico que puede apreciarse en ‘La Casa de los Espíritus’. Sin embargo, no logra plasmarse en toda su magnitud si se compara con la novela homónima de Isabel Allende.
Por ejemplo, en el libro se relata que uno de sus viajes lo llevó a casa con piezas de madera, metal y tela. Con esos materiales construyó un avión que parecía un pájaro prehistórico, con la intención de volar. Desafiando toda lógica, logró elevarse ante una multitud asombrada y desapareció entre las nubes.

Si bien se omitieron varios pasajes de realismo mágico en esta primera adaptación en español de la obra de Allende, la llegada de Juan Pablo Raba al set de filmación tuvo sus propios toques de ese género, según el propio actor.
“Mi llegada fue parte del realismo mágico de la misma historia, por cómo se dio todo, cómo me fui y por el poco tiempo que tuvimos para construir al tío Marcos. Cuando aterricé, me puse el vestuario y automáticamente él estaba ahí. Yo estoy muy acostumbrado a trabajar mis papeles durante meses. No sabes la cantidad de cosas que hago para encarnar un personaje, pero para este no tenía ese tiempo. Casi que lo creé en los aviones de camino a Chile”, confesó el también productor.
Tras esa declaración, recordó una frase de su padre que cobró sentido cuando ya estaba inmerso en el proyecto: “No te tomes tan en serio”.

“Yo creo que el tío Marcos no se toma tan en serio. Sé que suena extraño decirlo así, porque pareciera que no es profesional, pero lo que hice fue crearlo desde la libertad, desde el juego. Cuando entré a filmar mi escena no había nada muy definido y lo construimos todo en el momento. Jugué y me retroalimenté completamente del trabajo de Francesca Turco (Clara), quien es una actriz fenomenal”, sostuvo.
Esa ligereza también estuvo presente cuando Juan Pablo leía su libreto, una actitud que contrasta con la seriedad que sí se cristalizó cuando narró el audiolibro de ‘Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez.
Durante ese trabajo descubrió pasajes como el de Remedios la bella, quien, mientras ayuda a doblar unas sábanas en el patio, simplemente comienza a levitar y se eleva hacia el cielo en cuerpo y alma, llevándose las sábanas con ella. O el de la muerte de José Arcadio Buendía, el patriarca y fundador del pueblo, tras la cual el cielo hace su propio duelo y llueven diminutas flores amarillas durante toda la noche.

Muchos elementos del realismo mágico sí se trasladaron al audiolibro, situación que no se repitió en la producción de Prime Video. Al respecto, resulta pertinente dar a conocer una declaración de Isabel Allende: “Hay ciertas cosas que son muy difíciles de reproducir en la imagen. Por ejemplo, el realismo mágico, que funciona bien en la literatura, pero no en una imagen”.
Para el actor colombiano, la adaptación no tiene una deuda pendiente con el libro original. “Yo creo que una novela tan amplia siempre va a dejar algunas interrogantes y no podemos contarla desde todos los puntos de vista”, aseveró.
Conforme uno avanza en la serie, es probable que más de uno se plantee preguntas sobre el accionar de los personajes. Por ejemplo, surge la duda de por qué no se tomaron ciertas medidas ante una escena de violencia contra la mujer. “Pensemos en los traumas generacionales que ha traído el patriarcado, el machismo. Creo que si bien parte de algo local, se vuelve universal, porque los dolores y los miedos se parecen mucho”, dijo Juan Pablo a este medio.
“Ojalá que esta producción nos abra los ojos. Nosotros, como región, tenemos muchas historias que contar, pero pareciera que siempre nos dejamos llevar por los regionalismos y pensamos que un colombiano no va a entender a un peruano y un peruano no va a entender a un argentino. ¿Cómo no? Si hablamos el mismo idioma, ¿por qué no nos vamos a entender? Por supuesto que podemos entendernos. Tenemos mucho que contar y nos parecemos mucho”, agregó.
Fuente: Infobae