En el corazón de Suiza, un país sin tradición monárquica, un joven ha logrado construir una micronación personal. Jonas Lauwiner, quien se autoproclamó “rey de Suiza” en 2019 a los 24 años, organizó una estructura similar a la de una casa real tradicional y ha puesto en alerta al sistema jurídico e institucional suizo.
Lauwiner, actualmente de 31 años, ha conseguido hacerse con 148 parcelas de terreno en todo el país sin pagar nada, gracias a un vacío legal del artículo 658 del Código Civil suizo. Este mecanismo, casi desconocido incluso entre juristas, permite reclamar la propiedad de terrenos sin titular registrado en el catastro. Así ha acumulado más de 117.000 metros cuadrados, incluyendo más de 80 tramos de carreteras.
La “coronación” ocurrió en una ceremonia en una iglesia de Berna en 2019. Lauwiner diseñó todos los elementos de una monarquía: uniforme, capa, corona, escudo, bandera, una moneda sin valor legal, un Banco Imperial y la Orden del Mérito. En ese momento era un técnico anónimo, pero consolidó una micronación con simbología y estatus visibles.

La coronación de Jonas Lauwiner
Aunque inicialmente pareció una excentricidad mediática, los hechos derivaron en repercusiones económicas y legales. Lauwiner ha cobrado cuotas de mantenimiento a los vecinos por usar los tramos de carretera bajo su control, así como derechos de paso y autorizaciones para construir en sus parcelas.
Las autoridades suizas observan con preocupación el fenómeno, especialmente por la proliferación de ciudadanos inspirados por el caso que intentan replicar el método y reclamar terrenos abandonados. Algunos cantones han comenzado a reformar su normativa para frenar la apropiación privada y priorizar la gestión pública municipal, buscando evitar la extensión de este modelo.
El sustento legal del proyecto de Lauwiner radica en un artículo del Código Civil que permite a cualquier persona iniciar el trámite sobre fincas carentes de propietario registrado. Pensado originalmente para que terrenos rurales, bosques o carreteras en desuso no queden abandonados, este recurso no había sido utilizado de forma masiva por un solo individuo. El “rey” ha registrado 148 parcelas y edificó lo que define como su “imperio personal”.

El imperio del autoproclamado rey de Suiza
Según detalla el propio Lauwiner a The Times, su gestión implica el cobro a los usuarios de determinadas vías y la comercialización de autorizaciones.
“Soy justo. No cierro carreteras y no cobro mucho”, ha asegurado con sorna.
Aunque reniega explícitamente de la denominación de “autoproclamado rey”, en su página web mantiene toda la parafernalia de una monarquía, con emblemas institucionales y referencias constantes al concepto de reino. Considera que su innovación va más allá de la provocación:
“He creado algo nuevo”.
Lauwiner se ha servido de la exposición mediática para reforzar su imagen. Reconoce el valor de la narrativa generada por las redes:
“Fueron los medios quienes empezaron a decir que era el rey de Suiza y pensé: ‘Es inteligente’”.
En Instagram, el perfil de Lauwiner documenta cada avance de su micronación, que totaliza actualmente más de 19.000 seguidores. Desde esa posición, argumenta su iniciativa como un proyecto que otorga a cualquiera la capacidad de ser “rey en su propio territorio”. Su caso ha forzado un debate público inédito en un país donde nunca ha existido una monarquía ni tradición real alguna.
Fuente: Infobae