El reconocido actor español Javier Bardem ofreció una profunda reflexión sobre el machismo y la masculinidad tóxica, reconociendo que su generación fue formada en un entorno donde el poder masculino se asumía como algo inherente e incuestionable.
Durante su participación en el Festival de Cannes, donde presenta su más reciente obra El Ser Querido, Bardem conversó con la revista Variety sobre el retroceso que observa en la lucha por la igualdad de género y el papel del cine como herramienta de concienciación.
Nacido en 1969, en plena dictadura de Francisco Franco, el intérprete señaló que aquel contexto histórico influyó de forma determinante en la forma en que los hombres de su generación comprendían su posición social.
En sus declaraciones, Bardem afirmó:
“Fuimos educados en una cultura que nos daba todo lo que queríamos, y dábamos por sentado que somos mucho más poderosos y que tenemos más control — somos la fuerza motriz, como hombres. Eso está absolutamente mal en todos los sentidos”.
En la película El Ser Querido, dirigida por Rodrigo Sorogoyen y coescrita con Isabel Peña, Bardem da vida a Esteban Martínez, un prestigioso cineasta que colabora profesionalmente con su hija en medio de una relación llena de tensiones.

Una de las escenas más impactantes muestra a su personaje, obsesionado con el profesionalismo, sufriendo un estallido emocional durante una grabación bajo el intenso sol.
El actor, de 57 años, explicó que esa secuencia “nos lleva directamente a la masculinidad tóxica de su generación y su edad, que es mi edad, que es mi cultura, que es España”.
Bardem subrayó con satisfacción que los únicos personajes que se enfrentan a Esteban en la cinta son mujeres.
El intérprete, padre de un hijo de 15 años y una hija de 12, expresó su inquietud por las muestras actuales de involución cultural.
“Una de las cosas que me preocupa mucho es que estamos yendo hacia atrás”, afirmó.
En este contexto, Bardem evocó a su madre, la actriz Pilar Bardem, fallecida en 2021 y galardonada con un premio Goya en 1996, como el referente que lo apartó de los mensajes machistas de su entorno.

“Mi madre luchó muy duro para encontrar su propio lugar y su dignidad, y la venero. Venero su sacrificio, su amor y su fortaleza”, expresó el artista.
Según su relato, ejercer como actriz en España en las décadas de 1960 y 1970 significaba enfrentar una fuerte marginación social. Sus progenitores se separaron cuando él tenía tres años —en una época en que el divorcio aún no era legal—, y describió a su padre como una figura imponente pero distante.
“Era muy imponente, y sufrió mucho por eso, porque al final del día estaba solo”, recordó.
Al hablar de la educación de sus hijos en el mundo digital, Bardem reveló que está muy pendiente de los contenidos que consumen. Su hijo mayor obtuvo su primer teléfono inteligente hace menos de un año, sin permiso para usar redes sociales.
Junto a su esposa, la actriz Penélope Cruz, se esfuerzan por transmitir a sus hijos el valor del silencio y la reflexión.
“Tratamos de hacerles entender la importancia de aburrirse, de perder el tiempo, de sentarse y mirar el techo”, afirmó.

Bardem calificó a su generación como heredera de contradicciones entre el discurso igualitario y las conductas aprendidas, y aseguró que esa tensión es el núcleo de El Ser Querido.
“La generación más joven tiene menos paciencia, menos atención, menos cuidado por los detalles”, advirtió. “Todos vivimos a un ritmo acelerado, y hace falta mucho coraje para tomarse el tiempo de sentarse y disfrutar algo por lo que es, sin pensar que te estás perdiendo otra cosa”.
La cinta compite en la sección oficial del Festival de Cannes, certamen con el que Bardem mantiene un vínculo histórico: integró el jurado en 2005 y obtuvo el premio al Mejor Actor en 2010 por Biutiful, dirigida por Alejandro González Iñárritu.
Fuente: Infobae