La presencia de Georgina Rodríguez en la Met Gala 2026 no pasó desapercibida. La modelo llegó al Metropolitan Museum con un conjunto que combinó devoción religiosa y alta costura, destacando un rosario personalizado cuyo valor alcanza los 7 millones de euros. La ausencia de figuras españolas como Rosalía o Penélope Cruz dejó el protagonismo a la argentina, quien se robó la atención con su ingreso al evento.
El conjunto fue fruto de una intensa colaboración creativa con el diseñador Ludovic de Saint Sernin, alineado con el tema de la gala «Fashion is Art». Según el equipo de la empresaria, el rosario se confeccionó en oro blanco de 18 quilates e incluye cinco perlas naturales, además de 64 diamantes: 53 engastados en la cadena y 11 en la cruz, de diversos tamaños.
La pieza cuenta con un medallón que exhibe una imagen de Nuestra Señora de Fátima rodeada de diamantes, y en el reverso están grabados los nombres de todos los miembros de la familia. Esta creación fue concebida «como joya y reliquia», un objeto de devoción personal para la modelo.

El vestido con rosario de Georgina Rodríguez
El diseño del vestido, también a cargo de Ludovic de Saint Sernin, estuvo marcado por referencias explícitas a la fe de Georgina Rodríguez y su devoción a la Virgen de Fátima. El propio diseñador comentó a Vogue España que, tras conocerla en un desfile, quedó impactado por su naturalidad y sensualidad silenciosa, y que la colaboración fue «fluida e instintiva».
La conversación inicial giró en torno a esa devoción. El equipo creativo de Georgina Rodríguez señaló:
«Ludovic quedó impresionado por la intimidad de su fe, en particular su devoción a la Virgen de Fátima. La delicadeza de su figura y los tonos azul claro se convirtieron en la base de la pieza, traduciendo la espiritualidad en Alta Costura.»

En el interior del vestido se bordaron a mano dos frases en español: «Donde ella está, el alma encuentra refugio» y «Y líbranos del mal, amén». Saint Sernin explicó que estos textos «actúan como una oración privada, integrada en la pieza». Además, tras la medalla quedaron grabados los nombres de sus hijos y el de su esposo, Cristiano Ronaldo.
La fe en el ‘look’ de Georgina Rodríguez
El vestido se confeccionó en París con técnicas tradicionales, presentando una silueta estructurada tipo corsé, con ojales y encajes pintados artesanalmente en azul pálido. Las copas de encaje francés se fabricaron en telares Leavers en Calais-Caudry, y un velo añadió un toque de misterio al estilismo, firmado junto a la estilista Alba Melendo.
La colaboración entre el diseñador, la estilista y la modelo resultó en una pieza que, según el equipo de Georgina, equilibra visión creativa y personal. Saint Sernin relató a Vogue España:
«Tuvimos conversaciones iniciales sobre la silueta que queríamos lograr, pero rápidamente se convirtió en una verdadera colaboración, un equilibrio entre su visión y la mía. El proceso se sintió fluido e instintivo.»
El equipo destacó que la esencia del trabajo personalizado pivotó sobre la devoción religiosa.
Los accesorios completaron el conjunto a la altura de la propuesta. Georgina Rodríguez lució sandalias de plataforma plateadas de Le Silla y un set exclusivo de Alta Joyería de Chopard, presidido por el diamante The Queen of Kalahari. El conjunto buscó reflejar cómo la fe y el arte pueden expresar emociones e identidad personal a través del detalle, la forma y el significado.
Fuente: Infobae