El aguacate se afianza como uno de los productos más valorados en la gastronomía y la economía mexicana. Este fruto, de textura suave y sabor único, no solo es clave en preparaciones como el guacamole, sino que en 2024 se posicionó como el tercer producto agroalimentario más exportado por México.
Según datos de la Revista del Consumidor de la Profeco (edición de mayo), el consumo anual por persona en el país alcanza 11.4 kilogramos, lo que equivale al 10.7% de la producción nacional de este fruto.
Claves para seleccionar, madurar y almacenar el aguacate

De acuerdo con la Profeco, la madurez y el aspecto externo del aguacate definen la experiencia al consumirlo. Recomienda elegir ejemplares con un color de piel oscuro, que generalmente indica mayor madurez, aunque esto varía según la variedad.
La cáscara debe estar libre de golpes, manchas profundas o grietas. Una textura firme con ligera resistencia al presionar es señal del punto óptimo de maduración.
Una vez abierto, se sugiere aplicar gotas de limón sobre la pulpa, guardar el fruto en un recipiente hermético y refrigerarlo. Si el aguacate ya ha madurado por completo, debe consumirse en uno o dos días.
Para quienes compran aguacates verdes, estos suelen madurar en cuatro o cinco días a temperatura ambiente. Si se desea acelerar el proceso, se pueden envolver en papel periódico o colocarlos en una bolsa de papel. Por el contrario, si se busca detener la maduración, la refrigeración es la mejor opción: el aguacate puede conservarse fresco hasta dos semanas si se mantiene a 7 grados centígrados.
México produce el 28% del aguacate a nivel mundial; el Hass domina los mercados internacionales

México es el principal productor global de este fruto, concentrando aproximadamente el 28% de la producción mundial, lo que lo consolida como líder indiscutible. Conocido como el “oro verde”, el aguacate es uno de los aportes más emblemáticos del país a la gastronomía internacional.
La variedad Hass es la que domina el mercado exterior. Su cáscara se torna de un tono oscuro casi negro al madurar. Destaca por su textura cremosa y un sabor que recuerda a la nuez, y está disponible todo el año.
Entre otras variedades que se cultivan y consumen en México sobresale el aguacate criollo, cuya cáscara delgada es comestible en algunos casos y se caracteriza por su buena resistencia al frío. La variedad Fuerte tiene una cáscara gruesa, algo áspera y con puntos amarillos; su pulpa es especialmente cremosa y suele encontrarse entre finales de otoño y primavera.
El aguacate no solo destaca por su versatilidad culinaria, sino también por su contenido en grasas saludables, fibra, vitaminas y minerales. Aunque en México es protagonista en preparaciones sencillas —desde una tostada hasta una tortilla— y en creaciones gourmet, su uso va más allá de la cocina.
Gracias a su alto contenido de aceites naturales, sus compuestos se emplean en la industria farmacéutica y cosmética por sus propiedades hidratantes, antioxidantes y regenerativas. Estos aceites son muy valorados en la elaboración de cremas y productos de cuidado personal.
Fuente: Infobae