La Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, junto con la Sociedad Gestora de Dinópolis y Caja Rural de Teruel, ha iniciado el período de recepción de postulaciones para el Premio Internacional de Investigación en Paleontología ‘Paleonturología 2026’ (PTUR 26). Esta iniciativa celebra en esta ocasión su vigésimo cuarta edición.
El galardón está dotado con 2.500 euros y contempla la publicación de una ‘paleoguía’ de carácter divulgativo sobre el trabajo ganador. La Fundación Dinópolis ha destacado que se trata de «uno de los más prestigiosos a nivel internacional en el ámbito de la investigación en paleontología».
Podrán aspirar al reconocimiento los trabajos de investigación paleontológica que hayan sido publicados durante el año previo a cada edición, sin importar el idioma o el formato en que hayan sido difundidos.
Objetivo del premio
La meta de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis es recompensar la investigación en Paleontología y, al mismo tiempo, acercar estos conocimientos al público no especializado.
La fecha límite para la entrega de trabajos es el 13 de noviembre de 2026, mientras que el fallo del jurado se dará a conocer hacia finales del mismo año.
Ganador de la edición anterior
En la edición previa, el premio ‘Paleonturología 2025’ (PTUR 25) fue otorgado al estudio titulado ‘A new interpretation of Pikaia reveals the origins of the chordate body plan’, publicado en la revista Current Biology por Giovanni Mussini y su equipo de colaboradores.
Esa investigación analiza las características anatómicas de los fósiles de Pikaia, un organismo marino fusiforme de reducido tamaño que habitó a mediados del período Cámbrico, hace aproximadamente 508 millones de años, en la zona que hoy corresponde a Canadá. Sus restos se conservaron en el célebre Esquisto de Burgess —o ‘Burgess Shale’—.
A partir del examen de estos fósiles, excepcionalmente bien preservados, los investigadores desarrollaron una nueva interpretación de la anatomía de este ser, integrándolo dentro del grupo de los cordados primitivos —animales que poseían una notocorda dorsal, precursora de lo que sería la columna vertebral en los vertebrados primitivos—, lo cual modifica las relaciones de parentesco entre los integrantes de ese conjunto.
Fuente: Infobae