La forma en que los médicos evalúan el riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad podría transformarse gracias a un nuevo modelo. Un equipo internacional de investigadores desarrolló OBSCORE, una herramienta que predice con mayor precisión qué personas tienen más probabilidades de padecer diabetes tipo 2 o afecciones cardiovasculares.
El avance, impulsado por la University of London, ofrece una alternativa más detallada que el tradicional índice de masa corporal (IMC), utilizado durante décadas como indicador estándar.
El IMC se calcula con la relación entre peso y altura, clasificando a las personas en bajo peso, normal, sobrepeso u obesidad.

Sin embargo, su principal limitación es que no distingue lo que sucede dentro del organismo. Dos individuos con el mismo IMC pueden tener perfiles de salud completamente diferentes.
OBSCORE, por el contrario, analiza 20 variables clínicas y bioquímicas, como análisis de sangre, antecedentes médicos y características metabólicas, que suelen recopilarse en consultas rutinarias. A partir de estos datos, genera una estimación más precisa del riesgo individual.
Un enfoque basado en múltiples dimensiones de la salud
Para desarrollar OBSCORE, los investigadores examinaron datos de 200.000 personas del UK Biobank, una de las bases de información médica más grandes del mundo. Revisaron más de 2.000 variables, desde resultados de laboratorio hasta hábitos de vida.
Utilizaron técnicas de aprendizaje automático para procesar esa enorme cantidad de información. Estas herramientas informáticas detectan patrones complejos que serían difíciles de identificar con métodos convencionales.
Tras el análisis, seleccionaron una combinación óptima de 20 factores que predicen la probabilidad de desarrollar 18 complicaciones vinculadas a la obesidad.
El modelo fue validado en cohortes independientes como Genes & Health y EPIC-Norfolk, lo que refuerza la solidez de los resultados. En esencia, OBSCORE «aprende» de datos reales para identificar qué combinaciones de variables se asocian con mayor riesgo futuro.
La profesora Claudia Langenberg, directora del Precision Healthcare University Research Institute en Queen Mary University of London, explicó:
Anticipar las consecuencias de la obesidad representa un desafío creciente para los sistemas de salud. Este modelo permite detectar con mayor precisión quiénes podrían beneficiarse de controles más estrictos o intervenciones tempranas.
Por qué el índice de masa corporal no alcanza
Uno de los hallazgos centrales del estudio es que el IMC resulta insuficiente para predecir complicaciones. Aunque sigue siendo útil como medida general, no capta aspectos clave del funcionamiento del organismo.
Por ejemplo, no refleja cómo el cuerpo procesa los nutrientes, los niveles de glucosa o colesterol, ni los antecedentes médicos. Estos factores, conocidos como variables metabólicas y clínicas, influyen directamente en el desarrollo de enfermedades.

La investigación mostró casos donde personas con sobrepeso según el IMC tenían un riesgo elevado de complicaciones, mientras que otras con valores más altos presentaban menor probabilidad. Esto evidencia que el peso por sí solo no basta para entender el estado de salud.
El doctor Kamil Demircan, miembro del equipo, destacó:
Analizar múltiples dimensiones permite detectar amenazas concretas antes de que aparezcan los primeros síntomas. El modelo no solo describe una situación actual, sino que anticipa posibles problemas futuros.
Aplicaciones en la práctica médica y la salud pública
OBSCORE no se limita a la investigación. Su uso podría transformar la forma en que los sistemas de salud abordan la obesidad. Al contar con una estimación más precisa del riesgo, los médicos pueden adaptar el seguimiento de cada paciente: algunos requerirán controles más frecuentes o intervenciones preventivas intensivas, mientras que otros evitarían tratamientos innecesarios.

También tiene impacto en la gestión de recursos sanitarios. Identificar con exactitud a quienes están en mayor riesgo permite priorizar la atención y diseñar estrategias más eficientes. En sistemas como el NHS británico, esta herramienta podría mejorar tanto la calidad de la atención como el uso de los recursos.
Además, facilita el diseño de campañas de prevención más específicas, dirigidas a grupos con mayor probabilidad de desarrollar enfermedades, en lugar de medidas generales.
Un desafío global con nuevas herramientas
La obesidad es uno de los principales problemas de salud mundial. Según datos de la University of London, más del 60% de la población adulta en países occidentales vive con sobrepeso u obesidad. Sin embargo, el impacto no es uniforme, lo que dificulta políticas efectivas.
Herramientas como OBSCORE ofrecen una nueva perspectiva: al incorporar información detallada de cada persona, permiten avanzar hacia un enfoque personalizado, donde las decisiones médicas se basan en datos concretos y no solo en medidas generales.
Los investigadores señalan que es necesario continuar con validaciones en diferentes poblaciones y contextos para confirmar su utilidad en la práctica clínica habitual y asegurar que los resultados se mantengan en distintos entornos.
Fuente: Infobae