En tiempos donde el decrecimiento se presenta como una opción cada vez más viable, promover el cero desperdicio se convierte en una acción fundamental para impulsar la sostenibilidad. Esta filosofía también alcanza un elemento que solemos descartar: la corteza del queso.
Tirar a la basura las cortezas del queso implica desperdiciar un recurso culinario valioso. De acuerdo con información difundida por ElNacional.cat, estas cortezas tienen la capacidad de transformar caldos y guisos, aportando matices difíciles de lograr con otros ingredientes. Este uso, tradicional en la cocina —especialmente en la italiana con el parmesano—, se basa en una práctica sencilla y efectiva que potencia el sabor de las preparaciones.
Aprovechar las cortezas de quesos curados como el Parmigiano Reggiano introduce en sopas y guisos una intensidad de sabor gracias a la concentración de matices desarrollados durante el proceso de curación. Guardar estas cortezas en el congelador facilita su uso posterior; durante la cocción, su sabor se libera de manera gradual. De acuerdo con el medio catalán, a mayor curación del queso, mayor concentración de sabor aporta la corteza, potenciando así el resultado final del plato.
Las cortezas, lejos de ser un desecho, contienen los sabores complejos fijados a lo largo de meses o años de curación. Su dureza no representa un inconveniente, sino que indica su potencial en la cocina. Al añadirlas al inicio de la cocción, liberan su gusto paulatinamente, aportando profundidad, cuerpo y ese «umami» característico que tanto valoran los chefs. Este sabor no resulta invasivo, sino que actúa como un refuerzo sutil que enriquece el conjunto.
Cómo usar cortezas de queso para enriquecer caldos y guisos caseros
El momento de uso y la conservación son factores clave. Al guardar las cortezas congeladas, se dispone de ellas para cualquier elaboración. Según detalla ElNacional.cat, basta con añadir una o dos piezas al inicio de la cocción del caldo o el guiso, permitiendo que los sabores se integren poco a poco. A mayor tiempo de cocción con las cortezas, mayor será la intensidad final del plato. Es imprescindible retirarlas antes de servir, ya que su textura sigue siendo demasiado dura para el consumo directo.
La calidad del queso elegido es relevante. Las cortezas de quesos más curados ofrecen mejores resultados debido a su mayor concentración de matices, destaca el medio digital catalán. De esta manera, se maximiza el rendimiento de cada ingrediente y se fomenta una cocina con menor desperdicio.
Esta técnica, presentada por ElNacional.cat, se alinea con las tendencias hacia una cocina más sostenible, ya que reduce el desperdicio de comida y extrae el máximo provecho de cada alimento que consumimos a diario. Tanto en hogares como en restaurantes, incorporar cortezas de queso a las recetas permite transformar un caldo básico en un resultado mucho más completo y complejo. Cada pequeño detalle, como demuestra esta práctica, puede marcar una diferencia significativa en la cocina.
Fuente: Infobae