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Nadella transformó Microsoft con la mentalidad de crecimiento

Cuando Satya Nadella asumió la dirección de Microsoft en febrero de 2014, su primer movimiento no fue lanzar un producto ni revelar una estrategia tecnológica. En lugar de eso, habló de cultura. Específicamente, de cómo los empleados se percibían a sí mismos y su capacidad para aprender.

Esta apuesta, que desconcertó a más de un analista, se convirtió en el motor de una de las transformaciones corporativas más profundas de la última década.

El problema inicial: la cultura del que lo sabe todo

El Microsoft que heredó Nadella no carecía de talento ni de recursos. Su dificultad era más sutil y compleja: una cultura que recompensaba demostrar lo ya conocido por encima de aprender lo desconocido.

Cuando Satya Nadella asumió la dirección de Microsoft en febrero de 2014, su primera decisión no fue anunciar un producto. 
REUTERS/Gonzalo Fuentes

Los equipos competían entre sí en lugar de colaborar. Los errores se ocultaban en vez de analizarse. La jerarquía se medía por la cantidad de certezas que cada persona proyectaba.

Nadella denominó a esta dinámica la cultura del ‘know-it-all’, del que lo sabe todo. Estaba convencido de que, mientras esa cultura permaneciera intacta, ninguna estrategia de producto funcionaría a largo plazo. Transformar Microsoft no implicaba lanzar mejores versiones de Windows u Office, sino cambiar la forma en que sus más de 200,000 empleados pensaban sobre su propio potencial.

La idea de Carol Dweck convertida en filosofía corporativa

La frase que resume el enfoque de Nadella no nació de su experiencia personal. Proviene de la investigación de Carol Dweck, psicóloga de la Universidad de Stanford, quien durante décadas estudió cómo las creencias sobre la inteligencia afectan el rendimiento, la motivación y la resiliencia.

“La visión que tienes de ti mismo influye profundamente en cómo vives tu vida”

Esta es la premisa central y una de las citas más famosas extraídas del libro Mindset: The New Psychology of Success de Dweck.

La frase que resume el enfoque de Nadella no surgió de su propia experiencia. 

REUTERS/Denis Balibouse

Dweck publicó sus conclusiones en 2006 en Mindset, una obra que Nadella leyó, subrayó y distribuyó internamente entre sus directivos como material de trabajo.

El argumento central de Dweck distingue dos actitudes frente a las capacidades propias. La mentalidad fija parte de la creencia de que la inteligencia y el talento son rasgos inmutables: se tienen o no se tienen.

Quienes operan desde ese marco tienden a evitar retos que podrían exponerlos al fracaso, interpretan la crítica como una amenaza personal y se estancan cuando las circunstancias exigen adaptación.

La mentalidad de crecimiento funciona de forma opuesta: entiende las capacidades como desarrollables mediante esfuerzo, práctica y aprendizaje de los errores. Desde esa perspectiva, el fracaso no es señal de incompetencia, sino información útil.

La gestión de Nadella giró en torno a sustituir modelos rígidos por una cultura más abierta al cambio. 

 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo Nadella aplicó esta idea en contratación y evaluación

Nadella condensó la filosofía de Dweck en un mantra corporativo de una sencillez desconcertante: learn-it-all beats know-it-all. Quien aprende siempre supera al que sabe. Esa frase dejó de ser un eslogan motivacional y se convirtió en un criterio real de evaluación y contratación dentro de Microsoft.

La diferencia práctica entre ambas actitudes se hace visible en entornos profesionales concretos. Dos personas con habilidades similares pueden actuar de forma muy distinta según cómo se perciban a sí mismas.

Una puede evitar ciertos proyectos por considerarlos fuera de su alcance; otra puede asumirlos como parte de su crecimiento. Esa diferencia no está en el contexto ni en las capacidades objetivas, sino en la interpretación que cada una hace de su situación.

Nadella condensó la filosofía de Dweck en un mantra corporativo de una sencillez desconcertante: learn-it-all beats know-it-all. 
 (Reuters)

Lo mismo ocurre con el error. Para quienes tienen una mentalidad fija, equivocarse es una señal de límite. Para quienes tienen una mentalidad de crecimiento, es parte del proceso. Esa lectura diferente cambia la continuidad de la acción y, con el tiempo, los resultados.

La trayectoria de Nadella en Microsoft refleja coherentemente esa línea de pensamiento. Su gestión giró en torno a sustituir modelos rígidos por una cultura más abierta al cambio, donde la capacidad de aprender pesara más que la acumulación de certezas.

La premisa de fondo, según el propio Nadella, es que la visión que una persona adopta sobre sí misma influye profundamente en cómo vive su vida, y esa lógica se aplica con la misma fuerza dentro de una organización de 200,000 personas que en la vida de cualquier individuo.

Fuente: Infobae

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