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Juego entre especies: ¿por qué las crías buscan amigos diferentes?

En fechas recientes, la conducta conocida como ‘juego entre especies’ ha captado la atención de científicos y dueños de mascotas. Este comportamiento, observado en lémures de un parque de vida silvestre en Alemania, pone en tela de juicio las nociones clásicas sobre la conducta animal y conlleva peligros que abarcan desde confusiones en la comunicación hasta eventuales daños físicos, de acuerdo con Popular Science.

Diversos animales establecen vínculos lúdicos con individuos de otras especies, especialmente en entornos como zoológicos y hogares donde conviven distintas mascotas. Este tipo de interacción es poco frecuente y suele implicar riesgos considerables, ya que los participantes comparten espacio y tiempo gracias al contacto habitual y a la disminución de amenazas propias del medio silvestre. Investigaciones recientes han registrado encuentros que pueden derivar tanto en lazos sociales como en episodios de agresión debido a la falta de entendimiento entre especies.

Un ejemplo relevante ocurrió en un parque alemán, donde un joven lémur de cola anillada se lanzó hacia un lémur rufo adulto, invitándolo a un juego físico. En lugar de rechazarlo, el adulto se tumbó, permitiendo la interacción. Los científicos documentaron este suceso y otros tres similares en un informe publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, citado por Popular Science, que describe el ‘juego entre especies’ como poco habitual y potencialmente peligroso.

Razones detrás del juego grupal en animales

Según especialistas, el ‘juego entre especies’ se presenta con mayor frecuencia en animales que habitan grupos sociales complejos. Esta actividad cumple funciones como la consolidación de vínculos sociales y el aprendizaje de habilidades mediante la coordinación física.

En especies sociables como lémures, perros y gatos, el juego resulta esencial para fortalecer lazos, aprender a comunicarse y regular conductas. Aunque la función exacta del juego es un tema de debate, numerosos científicos coinciden en que esta conducta favorece el desarrollo de nuevas destrezas y la prevención de conflictos dentro del grupo, según lo reportado por Popular Science.

Expertos señalan que el juego entre especies es frecuente en animales con estructuras sociales complejas y avanzadas

Peligros y retos en la convivencia entre especies

No obstante, el juego entre especies implica riesgos que pueden pasar inadvertidos para quienes observan desde fuera. La experta en comportamiento animal Heather J.B. Brooks advierte, citada por Popular Science, que la falta de un lenguaje común puede generar errores de interpretación:

“Sería un error grave seguir provocando a una pareja de juego cuando ya no está interesada, ya que esto probablemente conduce a agresión real y riesgos físicos o sociales”.

Además, las diferencias de tamaño y capacidades físicas —como garras, dientes o cuernos— incrementan estos peligros. Un solo error puede convertir una interacción inofensiva en una situación de alto riesgo. Brooks subraya que, aunque estos accidentes también ocurren entre animales de la misma especie, el peligro es mayor cuando participan individuos con habilidades desiguales.

Cómo el cautiverio favorece el juego entre especies

Las condiciones del cautiverio facilitan la aparición de juegos poco comunes entre diferentes animales. Espacios como zoológicos, parques y hogares permiten una proximidad constante, lo que posibilita la convivencia y una interpretación más efectiva de las señales de juego.

El contacto constante entre animales en cautiverio propicia nuevos comportamientos relacionados con el juego (Imagen Ilustrativa Infobae)

Brooks explica en Popular Science que

“la cercanía constante permite que los animales se sientan más cómodos entre sí y probablemente también más seguros de poder interpretar correctamente las señales de juego del otro”.

El caso de los lémures lo ilustra: en libertad, estas especies rara vez comparten territorio, pero en cautiverio pueden llegar a jugar juntos.

En hogares donde conviven perros, gatos y animales menos comunes —por ejemplo, reptiles— también se han observado relaciones amistosas y juegos entre especies. Estos actos surgen porque los animales domésticos tienen satisfechas sus necesidades básicas, lo que les deja energía disponible para el esparcimiento.

Crías y su tendencia a buscar nuevos compañeros de juego

El fenómeno del ‘juego entre especies’ es más común entre animales jóvenes. Según Brooks, los más pequeños tienden a buscar compañeros de juego fuera de su especie cuando no tienen acceso a pares de su misma edad y tipo. En la naturaleza, las crías cuentan con el cuidado de la madre, lo que les permite explorar y socializar.

El comportamiento lúdico entre especies en animales jóvenes destaca la importancia de la socialización temprana en el desarrollo animal (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el Parque Nacional Gombe Stream, la primatóloga Jane Goodall documentó una relación lúdica entre un joven chimpancé y un babuino oliva, a pesar de que en estado adulto estas especies suelen tener una relación de depredador y presa.

El informe sobre los lémures citado por Popular Science revela que los jóvenes inician la mayoría de estas interacciones, incluso si hay congéneres cerca. Este patrón sugiere que las crías exploran alternativas sociales fuera de su grupo cuando este es muy competitivo o poco receptivo.

La juventud y la energía disponibles son, así, factores clave. Brooks destaca que, en ambientes controlados, los animales jóvenes sin compañeros similares muestran mayor creatividad y flexibilidad al elegir socios de juego.

Entre la curiosidad y el instinto: ¿por qué jugar con el ‘enemigo’?

Muchos de los juegos entre especies suceden entre depredadores y presas, difuminando la frontera entre competencia y cooperación. Según Brooks,

el juego entre estos animales “puede servir para que los individuos conozcan los límites de su contraparte a la hora de cazar o evitar la depredación en el futuro”.

El juego entre animales puede facilitar la comprensión de estrategias de supervivencia y adaptación dentro de los ecosistemas naturales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra motivación identificada por la especialista, también en Popular Science, es la búsqueda de nuevas sensaciones y la necesidad de experimentar adrenalina mediante situaciones que implican riesgo. Para muchos animales, el desafío físico y la autosuperación convierten al juego entre especies en una experiencia atractiva, similar a la motivación humana por medir sus propios límites.

La variedad de interacciones documentadas y la influencia del entorno muestran que el ‘juego entre especies’ es más habitual y complejo de lo que se pensaba. Medios como Popular Science insisten en la importancia de comprender estos matices para quienes comparten espacio con diferentes mascotas o administran animales en cautiverio, siempre equilibrando el enriquecimiento ambiental y el control de riesgos.

Como ocurre con los humanos, la atracción por probar límites y adquirir nuevas experiencias, aunque a veces traiga consigo lesiones, es parte de la naturaleza animal. La curiosidad y el deseo de experimentar impulsan a individuos de distintas especies a buscar lo que los hace sentir vivos: para algunos, simplemente, es más divertido interactuar con el vecino desconocido que con el amigo de siempre.

Fuente: Infobae

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