El reconocido magnate tecnológico Peter Thiel, quien recientemente adquirió una propiedad valuada en USD 12 millones en Buenos Aires y se ha reunido en dos ocasiones con el presidente Javier Milei, está detrás de un ambicioso proyecto que promete revolucionar la infraestructura digital mundial a través de la energía oceánica.
De acuerdo con información publicada por el Financial Times, Thiel encabeza una inversión de 140 millones de dólares en Panthalassa, una start-up dedicada al desarrollo de centros de datos flotantes que funcionan con la fuerza de las olas. La compañía planea recaudar mil millones de dólares para construir y desplegar estas plataformas en mar abierto, en un momento en que la creciente demanda energética de la inteligencia artificial supera la capacidad de las fuentes tradicionales.

El plan de Panthalassa, según detalló el medio británico, consiste en aprovechar el movimiento de las olas para generar electricidad mediante turbinas, las cuales alimentarán directamente servidores de inteligencia artificial. Esta estrategia permite instalar enormes centros de datos alejados de la costa, sin requerir conexión a la red eléctrica terrestre.
Garth Sheldon-Coulson, cofundador y director ejecutivo de la empresa, señaló al periódico que el nuevo capital permitirá expandir la planta piloto de fabricación, con el objetivo de comenzar operaciones comerciales el próximo año. “El futuro exige más capacidad de cómputo de la que podemos imaginar. Las soluciones extraterrestres ya no son ciencia ficción. Panthalassa ha abierto la frontera oceánica”, expresó Peter Thiel en declaraciones recogidas por el Financial Times.

Las plataformas, bautizadas como “nodos”, tienen una altura comparable a la del Big Ben de Londres o el Flatiron Building de Nueva York, con 85 metros de estructura de acero, la mayor parte sumergida bajo el agua. Cada nodo incluye un contenedor hermético para albergar el servidor de inteligencia artificial, que se enfría con agua de mar. El diseño permite que las plataformas se desplacen de manera autónoma, usando la forma del casco para impulsarse sobre las olas sin motor, lo que minimiza el mantenimiento y facilita su instalación en áreas remotas.
La iniciativa busca solucionar el déficit energético que enfrenta la industria tecnológica para el procesamiento de datos de inteligencia artificial. “La energía de las olas en mar abierto es de bajo costo, sostenible y abundante, y ahora tenemos la tecnología para hacerla accesible a las personas”, afirmó Sheldon-Coulson al diario británico. El ejecutivo, quien anteriormente trabajó en inteligencia artificial y energía en el fondo Bridgewater, considera que la energía de las olas y el viento, junto con la solar y la nuclear, son las alternativas limpias con mayor potencial para generar decenas de teravatios de electricidad.
La participación de inversores de alto perfil fortalece la proyección del proyecto. Además de Thiel, se suman a la ronda de financiamiento Marc Benioff (CEO de Salesforce), Max Levchin (cofundador de PayPal y Affirm) y John Doerr, inversionista temprano en compañías como Google, Amazon y Uber.

El equipo de Panthalassa está conformado por exingenieros de empresas emblemáticas como SpaceX, Tesla, Apple y Disney Imagineering. Entre ellos, el cofundador Brian Moffat y el director de ingeniería Dan Place, quien participó en el desarrollo de la “drone ship” de SpaceX para recuperar cohetes reutilizables. El sistema se conecta a través de la red satelital Starlink para recibir y transmitir las consultas de los usuarios a las plataformas de inteligencia artificial.
Según el Financial Times, cada nodo de Panthalassa se remolca horizontalmente mar adentro y, una vez en la ubicación seleccionada, se posiciona de manera vertical para operar de forma autónoma. La empresa no ha revelado las regiones donde planea desplegar las primeras flotas, pero priorizará zonas con buenas condiciones de oleaje y alejadas de rutas marítimas. Los nodos están diseñados para minimizar el impacto ambiental: no tienen motores ni emiten contaminantes, y recirculan agua interna para alimentar los generadores.

El modelo se diferencia de otros intentos de captación de energía oceánica al evitar la transmisión de electricidad a tierra firme. “Uno de los aprendizajes clave fue la importancia de utilizar la electricidad en el mismo lugar donde se genera. Nunca transmitiremos electricidad de vuelta a la costa. Eso nos diferencia de todos los proyectos de energía oceánica anteriores”, destacó Sheldon-Coulson. La empresa argumenta que este enfoque elimina la necesidad de costosas infraestructuras de transmisión, facilitando la escalabilidad y reduciendo el riesgo técnico.
La fabricación de los nodos utiliza materiales abundantes como el acero, lo que refuerza la solidez de la cadena de suministro y permite una producción a gran escala. “El sistema es extremadamente rápido de fabricar y las cadenas de suministro son muy robustas para esta tecnología energética”, indicó Sheldon-Coulson. La start-up, con sede en Oregón, planea construir la planta piloto de fabricación en Estados Unidos, aunque podría expandirse internacionalmente dependiendo de la ubicación de futuras flotas.
Fuente: Infobae