Desde al menos media hora antes, ya se formaba una fila frente a la sala José Hernández de la Feria del Libro, un espacio que -como anunciaría la locutora mientras el público se acomodaba- tiene capacidad para mil personas. En el interior, muy pronto, estaría la periodista María O’Donnell; el programa indicaba que compartiría la mesa con su colega Ernesto Tenembaum, aunque finalmente serían dos invitados más. El motivo era la presentación de Montoneros: una historia visual, el más reciente trabajo de O’Donnell. Durante la charla se abordarían múltiples temas, entre ellos los 60 millones de dólares que la organización montonera obtuvo por el secuestro de los hermanos Born, el asesinato de Aramburu, la figura de Perón como una tragedia y la situación de las víctimas de la guerrilla.
En las primeras filas ya se ubicaban algunos de los invitados especiales. Entre ellos estaba Teresa, la madre de la periodista. También se encontraban Claudia Piñeiro junto a su esposo Ricardo Gil Lavedra, Gabriela Cerutti, Vilma Ripoll y el actual librero Nacho Iraola, quien tuvo mucho que ver con la concepción de esta obra.
No es la primera vez que O’Donnell indaga en la década de 1970. Ya había escrito Born, Born y Quieto y Aramburu. Ahora regresa con un libro que, además de textos, incluye imágenes -como la autopsia de Pedro Eugenio Aramburu tras su asesinato- y un diseño cuidadoso.
Así, tras los aplausos, subieron al escenario O’Donnell y Tenembaum, acompañados por el diseñador Fernando Rapa y el historiador Hernán Confino, autor de obras como La contraofensiva: el final de Montoneros.

“Podemos aplaudir fuerte y gritar”, arengó Tenembaum, y el público respondió con aplausos y vítores. O’Donnell sonreía ampliamente, creando un ambiente festivo.
Antes de comenzar el diálogo, O’Donnell proyectó un video sobre la época, elaborado con material del Museo del Cine. En él se escucharon frases como: “Los compañeros que son dignamente las primeras expresiones armadas de la política revolucionaria que lleva el conjunto del pueblo peronista. Que son los primeros compañeros que nos están señalando el camino, el único camino correcto, compañeros: armarse para traer al general Perón”. También se oyó la voz de Perón refiriéndose a los peronistas: “Los hay ortodoxos, los hay heterodoxos, los hay combativos, los hay contemplativos, pero todos trabajan. Que es lo que importa”. El video mostraba armas, violencia de arriba y de abajo, a López Rega, a Perón muerto, a Isabelita. Se veía, con un nudo en el estómago, el gol de Mario Kempes celebrado por Videla, y luego, en silencio, a las Madres de Plaza de Mayo con sus pañuelos blancos. Al final, aparecía Mario Firmenich, ya exiliado, declarando: “Cuando nuestros militantes, cuando nuestros soldados eligen la lucha armada como la forma más alta de defender los derechos humanos del pueblo entero, no de un individuo, de millones de hombres, frente a la explotación, frente a la represión generalizada del sistema, asumen perfectamente los riesgos de la muerte como un hecho natural, como un precio que cada individuo y que todo un sector del pueblo argentino está dispuesto a pagar por la salvación en la patria”.
Quedaba claro el rumbo de la discusión.
Luego, O’Donnell agradeció a quienes la acompañaban, así como a Gabriela Esquivada, su editora; a Sofi Guagnini, encargada de la investigación; al fotógrafo Ale Guyot; y a Iraola, quien dirigió editorial Planeta en Argentina y hoy es dueño de la librería Naesqui. Con él surgió la idea del libro: “Me dijo: ‘¿Por qué no venís a dar una breve historia de Montoneros? Si ya escribiste sobre el 70, sobre el secuestro… estás a dos minutos de la Breve Historia’. Bueno, la Breve Historia se transformó en este libro”.

La periodista también mencionó que contó con el respaldo de Confino para sentirse segura del rigor de su trabajo. El historiador señaló: “El primer libro sobre montoneros lo escribió un politólogo británico llamado Richard Gillespie. La primera versión en español estuvo prologada por el historiador Félix Luna, quien decía: ‘Lo que van a leer es la historia de una locura’. Cuarenta años después, este libro es todo lo opuesto: no implica patologizar la violencia en Argentina ni reducir a la irracionalidad a los actores del pasado, sino devolverles el espesor del contexto para entender sus prácticas”.
Tenembaum indagó sobre cómo O’Donnell concilia su trabajo como periodista, atenta a la urgencia del presente, con la labor histórica. “Cuando uno cuenta el presente”, dijo Tenembaum, “lo hace con dudas por falta de perspectiva histórica. ¿Al contar el pasado sientes más certezas?”.
“Al mirar el pasado, a menudo encuentras más preguntas”, respondió O’Donnell. “Montoneros nace con el asesinato de Aramburu. Eso cataliza toda la resistencia peronista de esos quince años. Surge esta guerrilla tan peculiar, católica, peronista, con características muy particulares para la época. Cuando vuelve Perón, todo se pudre”. Relató que al investigar lo ocurrido en Ezeiza -el tiroteo entre facciones peronistas cuando Perón regresó en 1973- “no era lo que esperaba: murieron doce personas en una manifestación masiva”.

“La historia reciente siempre está ligada a las memorias”, dijo Confino. “Las memorias son representaciones del pasado que anclan en un presente determinado”.
Tenembaum insistió en si es posible contar una verdad más allá de las perspectivas. O’Donnell afirmó: “Uno de los desafíos era pensar en las próximas generaciones. ¿Qué decirles sobre los Montoneros, sobre todo ahora que se habla de terrorismo como si todo fuera igual? La idea es no ahorrarse nada. Algunos atentados fueron tremendos y generaron enorme conmoción con víctimas”.
La autora mencionó un punto de inflexión: cuando una militante montonera, Ana María González, se hizo amiga de la hija del general Cesareo Cardozo y meses después lo mató colocando una bomba bajo su cama. “En una conferencia de prensa, al preguntarle si sintió dolor por su amiga, respondió: ‘No, para nada’”. Para O’Donnell, eso cambió la percepción pública en 1975: “El 73 era un momento de felicidad, de cambio. En el 75, con esos episodios, todo cambió”.

La importancia de la gráfica fue destacada: “Hay mucho documento interno de Montoneros: manuales de instrucciones para entrenamiento militar, para enseñar a poner explosivos, a hacer doble fondo en valijas. También hay códigos de disciplina internos, un tema tabú: los juicios revolucionarios, cómo enfrentar a un Estado que torturaba masivamente a sus integrantes, qué hacer con las torturas y las delaciones”.
Cómo llegó a los 70
Tenembaum preguntó cómo O’Donnell comenzó a trabajar en los años 70. Fue casi por azar. La periodista investigaba el financiamiento político y fue a ver a un ex dirigente montonero para preguntarle por qué habían puesto dos millones de dólares en la campaña de Carlos Menem, “que les dio el indulto a los montoneros presos. Le pregunté: ‘¿De dónde sacaron ese dinero?’. Me respondió: ‘Estaba en Cuba’. ‘¿Y qué hacían con dos millones en Cuba?’. ‘Del secuestro de los hermanos Born’. Le dije: ‘¿Cómo?’. ‘Cobramos sesenta millones de dólares’. ‘¿Dónde los guardaron?’. ‘En Zona Norte’. Empezó a contarme el secuestro y pensé: ‘Esto es un historión’. Dejé el libro anterior y empecé a escribir sobre el secuestro de los Born. Tuve la suerte de contactar a Jorge Born, que nunca había hablado del tema, y su testimonio me ayudó mucho. Así nació mi curiosidad por los Montoneros”.
“Empezaste por una inquietud periodística”, dijo Tenembaum, “y ese libro está escrito cinematográficamente”.
“Hay un drama humano”, agregó O’Donnell. “Un padre muy rico al que le secuestran al hijo y no quiere pagar. El hijo está con su hermano en una cárcel del pueblo y los Montoneros se sorprenden. ¿Qué hacer frente a un empresario que no paga por la vida de sus hijos?”

Tenembaum fue al punto: si tuviera que explicar a los jóvenes qué pasó en los 70, ¿qué diría?
“Hay una frase de Beatriz Sarlo sobre el asesinato de Aramburu y por qué todo ocurrió: ‘Arranca el punto de la incandescencia’. Fue un momento de incandescencia, todo sucedió muy rápido, como una olla a presión. Rápidamente se tornó en una enorme tragedia. Los montoneros tomaron la idea del trasvasamiento generacional, creyendo que Perón les entregaría la posta. Pero Perón dijo: ‘El gran drama es que yo soy demasiado grande y ustedes demasiado jóvenes’. Ellos tenían veintitantos años, Perón setentipico. Un abuelo con nietos en un mundo cambiado. Al mirar el tercer gobierno de Perón, uno se pregunta si llegó a reconciliar y no pudo porque las cosas se le fueron de las manos, o si era el Perón de López Rega, Isabel y la derecha peronista. Todo eso está en el libro”.
Tenembaum le pidió que hablara de Rodolfo Walsh: “Muchos jóvenes lo conocen como autor de Operación Masacre, escrito desde el antiperonismo. Pero luego se volvió militante comprometido con la organización. Tiene documentos muy críticos hacia los montoneros antes de ser asesinado en 1977, y también la Carta a las Juntas Militares, donde denunció la represión”.
O’Donnell calificó al tercer Perón como “la historia de una tragedia”, porque “llegó después de demasiados años desconectado, en un tiempo distinto, a un país que ya no conocía”.
Finalmente, Tenembaum preguntó: “¿Qué sientes cuando el Gobierno o defensores de la dictadura dicen ‘es tiempo de hacer memoria completa’?”. O’Donnell respondió: “El negacionismo clásico sería decir ‘no hubo terrorismo de Estado’. Cuando dicen ‘memoria completa’, implican que hay una parte de la memoria que no niegan. En el lenguaje del Gobierno no aparece ‘terrorismo de Estado’, pero creen que hay una parte de la historia que no se niega. Lo que sí me parece es que las víctimas de la guerrilla durante mucho tiempo sintieron que no tenían un lugar como víctimas. Y son víctimas de situaciones distintas, pero por supuesto que son víctimas”.
Información práctica de la Feria

Entrada: El ingreso a la Feria del Libro de Buenos Aires cuesta 8.000 pesos de lunes a jueves y 12.000 los viernes, sábados y domingos. Con la entrada se entrega un “chequelibro” para descuentos en librerías tras la feria.
Gratis: de lunes a jueves desde las 20 h.
Fecha: La Feria continúa hasta el 11 de mayo.
Horarios: de lunes a viernes de 14 a 22 h; sábados, domingos y feriados de 13 a 22 h.
Ubicación: La Rural, Av. Sarmiento 2704, Av. Cerviño 4476 y Av. Santa Fe 4201 (Plaza Italia).
Fuente: Infobae