La Judicatura de Irán confirmó este domingo la ejecución del prisionero kurdo Mehrab Abdollahzadeh, quien fue condenado a la horca por su presunta participación en el asesinato de un agente de las fuerzas de seguridad iraníes durante las protestas desatadas en 2022 tras la muerte bajo custodia de la joven kurdairaní Mahsa Amini. Con este caso, ya son tres los presos kurdos ajusticiados por las autoridades de Teherán a lo largo del fin de semana.
El sábado, la radiotelevisión estatal iraní IRIB informó de la ejecución de Yaqoub Karimpour y Nasser Bekerzadeh, a quienes se les imputó “el delito de cooperación de inteligencia y espionaje a favor del régimen sionista”. Por su parte, la agencia de noticias Mizan, brazo comunicacional del Poder Judicial iraní, anunció la muerte de Abdollahzadeh, ocurrida en la prisión de Urmia Central, ubicada en la provincia de Azerbaiyán Occidental.
Foco de resistencia kurda
La provincia de Azerbaiyán Occidental es reconocida como uno de los principales núcleos de la oposición kurdairaní en el oeste del país, donde las autoridades de Teherán enfrentan una constante resistencia. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha admitido públicamente que intentó recurrir a estos grupos opositores para avivar las protestas que estallaron a finales del año pasado contra el Gobierno iraní, una crisis que precedió de forma inmediata al conflicto actual.
De acuerdo con las estadísticas recopiladas por la organización Hengaw para los Derechos Humanos, durante el mes de abril de 2026 fueron ejecutados en las prisiones iraníes al menos 26 presos, de los cuales 14 son considerados por la ONG como presos políticos. El Centro de Estadísticas y Documentación de Hengaw detalló que esta cifra representa una reducción del 78,5% en comparación con el mismo período del año anterior, cuando en abril de 2025 se registraron al menos 122 ejecuciones.
Fuente: Infobae