Una pieza de oro de 2.500 años de antigüedad, originaria de Rumania y sustraída de un museo en los Países Bajos en enero de 2023, ha sido recuperada por la policía neerlandesa luego de un acuerdo de colaboración con los presuntos responsables del delito. Este casco, considerado uno de los tesoros arqueológicos más importantes de Europa del Este, se ha convertido en el centro de uno de los procesos de restitución patrimonial más destacados de la región en los últimos años.
Durante una conferencia en la ciudad de Assen, las autoridades mostraron el casco dacio junto con dos de los tres brazaletes de oro que también fueron robados el pasado 25 de enero del Drents Museum.
Medios locales informaron que, aunque tres sospechosos fueron detenidos pocos días después del robo, el proceso judicial sigue abierto porque los acusados se negaron a declarar hasta que se reabrieron las negociaciones con los investigadores. La devolución de las joyas fue posible al ofrecer a uno de los implicados una reducción en su condena, y una suma de €400.000 (USD 461.000) a otro, gracias a la intervención de un agente encubierto que simulaba ser un traficante de arte.

La recuperación del casco de Coțofenești —nombre que recibe del pueblo donde campesinos lo encontraron en 1926— generó fuertes repercusiones políticas en Rumania. El caso llevó al despido del director del Museo Nacional de Historia, mientras que parlamentarios y el primer ministro Marcel Ciolacu presionaron a sus contrapartes neerlandesas. Esta tensión diplomática provocó que el gobierno de los Países Bajos pagara en septiembre de 2023 un monto de €5,7 millones (USD 6,5 millones) como indemnización por el seguro tras el robo.
El casco y los brazaletes formaban parte de una exposición temporal prestada por el Museo Nacional de Historia de Rumania al recinto neerlandés. En la madrugada del 25 de enero, los delincuentes usaron explosivos para abrir la vitrina que contenía las piezas. Corien Fahner, jefe de la fiscalía regional, declaró: “Ha sido una montaña rusa. Sobre todo para Rumania, pero también para el personal del Drents Museum”.
Detalles de la recuperación y el estado de las piezas
El director del museo de Assen, Robert van Langh, explicó que el casco presenta daños menores, como una pequeña abolladura y el desprendimiento del pegamento utilizado en una restauración previa. En cambio, los dos brazaletes recuperados no muestran alteraciones.

Van Langh destacó una de las características más singulares del casco: un par de ojos grabados en el oro, diseñados según la tradición dacia para proteger contra el mal de ojo tanto al portador como a la propia pieza. El director comentó: “Han cumplido esa función durante siglos, y aún hoy parecen demostrar su eficacia”.
Mientras las autoridades siguen buscando el tercer brazalete de oro, este caso —en el que también participó el reconocido detective de arte Arthur Brand como apoyo a la policía neerlandesa— pone en evidencia la compleja red internacional de delitos contra el patrimonio y las tácticas novedosas que emplean los investigadores europeos para lograr la restitución de bienes culturales.
Fuente: Infobae