No data was found

De la pérdida a la aventura: el viaje de una mujer de 70 años que sanó escribiendo

A veces, recuperar la voz no implica simplemente articular sonidos, sino atreverse a reconectarse con el entorno. María Isabel Armando, a sus 70 años, mantenía un blog de viajes que no era para turistas, sino para ella misma. Lo inauguró durante el confinamiento por la pandemia, hace cinco años, con el propósito de mantener vivos los recuerdos de las travesías que compartió con Simón, su compañero durante dos décadas. Sus publicaciones eran relatos sin guías ni recomendaciones: pequeñas historias, emociones, la memoria de lugares descubiertos con la calma de quien prefiere experimentar antes que simplemente llegar.

Sin embargo, en 2024, tras la muerte de Simón, el blog mutó de ser un simple archivo de viajes a convertirse en un santuario para procesar el duelo. María Isabel, quien trabajó como asistente de fonoaudióloga ayudando a pacientes con accidentes cerebrovasculares a recuperar el habla, sintió que ahora era ella quien había enmudecido. Atrapada en una rutina de trabajo, compromisos familiares y ausencias, se cuestionaba cómo reintegrarse al mundo.

La respuesta llegó de manera inesperada, a través de un anuncio en Instagram. Era un curso de inglés de Education First (EF) en Malta, dirigido a mayores de 50 años. El idioma era secundario; el verdadero imán era el destino. Malta siempre la había fascinado por su arqueología y su mezcla de civilizaciones. Lo que comenzó como una decisión impulsiva se transformó en el primer paso para reencontrarse consigo misma.

El blog Seniors por el mundo nació como respuesta al aislamiento y la tristeza en la tercera edad durante la pandemia. Aquí junto a sus compañeros de curso en Roma en una clase de cocina.

María Isabel Armando recuerda que el blog nació durante la pandemia: “Todos nos deprimimos, pero los más grandes más. Entonces, como a todos nos gustaba viajar, dije: ‘Voy a escribir relatos y cuentos’”, relató. Así surgió Seniors por el mundo, que pronto sumó seguidores en España y Estados Unidos. Armando aclara que no es un blog de turismo convencional, sino un compendio de experiencias de vida, algunas alegres y otras dolorosas.

La decisión de emprender el primer viaje fue repentina. “Salí de la oficina y me dije: ‘Voy, no sé cómo, pero voy’. Para mí fue el primer paso para volver a la vida”. La estadía en Malta significó el inicio de una “nueva vida” y marcó el comienzo de una etapa de introspección y conexión global.

“El primer viaje me sacudió con una sensación de bienestar”, afirmó Isabel. “Compartir con gente de otros países, un idioma, una vivencia, con el mismo objetivo de aprendizaje”.

La entrevista se realiza en Roma, entre clases de italiano y paseos por una urbe que parece tejida con capas de historia. Isabel habla desde allí, en medio de una nueva experiencia, con la naturalidad de quien ha transformado el viaje en una forma de búsqueda constante. Esta vez no es inglés ni un lugar desconocido: es el italiano, una lengua que estudió antes y que retoma como parte del mismo impulso que la lleva a seguir abriendo caminos.

Armando define sus relatos como historias de vida, con vivencias personales que abordan tanto alegría como dolor en los viajes. Aquí, cómo se prepara un tiramisú en Roma.

El punto de partida para reescribir su biografía

“Yo viajé mucho con Simón, mi pareja, durante años. Los viajes tenían muchos relatos, muchas cosas para reír y para llorar. Cuando él murió, quedé suspendida en el aire, no sabía cómo seguir. Pero Malta fue para mí el primer paso para salir del silencio”, contó.

El contacto con nuevas culturas se convirtió rápidamente en una de sus principales motivaciones. “En Vancouver quise relacionarme con las naciones originarias. Quería hablar con un elder, no pudimos, pero esta búsqueda me llevó también a vernos como ciudadanos del mundo”, compartió.

Para Armando, aprender idiomas en el extranjero es un proceso vital que impulsa la comunicación y el sentido de pertenencia global.

Aprender inglés y luego explorar otros países no fue solo un logro académico: “No es un curso de idioma, es una experiencia de vida, es contenido. A esta edad lo que uno busca es contenido. Ya no aguanto a la gente que habla de cualquier cosa, quiero concentrarme en esto”.

Estos recorridos internacionales derivaron en un retorno a la comunicación activa. Armando reconoce que tras la muerte de su esposo sintió la necesidad de recuperar el habla, un proceso que vinculó tanto al estudio de idiomas como a la escritura de su blog. “Salí a recuperar mi voz porque estaba en un búnker, nadie entraba y yo me pasaba horas en silencio. Pero nunca dejé de escribir”.

Un instante de pausa en una clase de italiano en Roma.

La autora sostiene que llegar a los setenta años le permitió replantear el significado de los viajes, el aprendizaje y las relaciones.

“Cuando uno llega a esta edad, el camino es distinto, las preguntas son distintas y las cosas que uno espera son distintas. Lo que uno espera es: ¿qué persona quiero ser de acá en más? Tengo 10, 15 años por delante. ¿Qué voy a hacer estos años?”. El aprendizaje de idiomas en el extranjero se transformó así en una forma de encarar el futuro y abrir la puerta a nuevas oportunidades de encuentro.

El impacto positivo de Seniors por el mundo se refleja en los mensajes de lectores de varios países atraídos por historias sinceras.

Relata que el desafío consiste en convertirse en un ciudadano del mundo, en parte de un objetivo mayor que contemple todas las razas. “Y así me siento, después de conocer gente de tantos países lejanos y compartir sus historias”. Este proceso de apertura también impactó en su entorno personal y familiar: “La puerta está abierta. Vivo con mi hijo mayor, los amigos y la familia vienen cuando quieren. Entra el que quiera entrar, con la condición de que sea una buena persona”.

El impacto del blog fue tangible. Muchos lectores le escriben desde distintos países movidos por las historias sinceras. “Es la historia de una vida. Yo pongo historias de todos los viajes, todo lo divertido, lo que sufrimos, todo de todo”, cuenta.

Motivada por la experiencia, la escritora proyecta nuevos viajes a Vancouver, Oakland y Sídney, y anima a los mayores de 60 años a abrirse a la posibilidad del aprendizaje y el descubrimiento. “Me quise involucrar en la idea de motivar a gente +60 a tener esta posibilidad”.

La escritora promueve la reinvención personal después de los 60 años, motivando a mayores a abrirse al aprendizaje y al descubrimiento internacional. Aquí, junto a Carlos Bellisio.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER