Este sábado, Mohammad Jafar Asadi, subcomandante del centro de mando del Ejército Iraní, lanzó una advertencia sobre la posibilidad de que estalle un nuevo conflicto armado con Estados Unidos. La amenaza surge en medio del estancamiento de las conversaciones de paz y los comentarios del presidente estadounidense Donald Trump sobre la última propuesta presentada por Irán en las negociaciones.
“Es probable que se reanude el conflicto entre Irán y Estados Unidos, y las pruebas demuestran que Estados Unidos no está comprometido con ninguna promesa ni acuerdo”, declaró el miembro del Khatam al-Anbiya, según reportó la agencia iraní Fars, afín al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
Estas declaraciones se producen después de que el líder supremo del régimen iraní, Mojtaba Khamenei, afirmara que el país se consolidó “como potencia militar” al definir “la identidad iraní-islámica e inculcarla lo más profundamente posible en la mente y el alma de la juventud”. El ayatolá no ha sido visto en público desde que fue designado sucesor de Ali Khamenei, su padre, el mismo día en que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán.
Por su parte, Yousef Pezeshkian, asesor e hijo del presidente de Irán, planteó diversos escenarios sobre el desenlace del conflicto, señalando que el país ha sufrido daños pero ha ganado prestigio internacional.
“Irán se ha visto perjudicado económicamente debido a los daños en la infraestructura y en su capacidad de gestión por la pérdida de sus mejores fuerzas, pero en términos de credibilidad y posición global se ha beneficiado hasta ahora”, escribió Pezeshkian en su canal de Telegram.

El asesor indicó que la guerra, iniciada tras los ataques estadounidenses e israelíes el 28 de febrero, ha generado resultados dispares y su resolución final sigue siendo incierta. Pezeshkian instó a la población a prepararse para diferentes escenarios: «Debemos prepararnos para el peor de los casos… para que no nos pillen desprevenidos», advirtió, y recomendó también «vivir el presente» sin condicionar el bienestar personal a hechos futuros inciertos.
Pezeshkian afirmó que planificar ante posibles resultados negativos o positivos puede ayudar a la sociedad iraní a enfrentar la incertidumbre generada por el conflicto.
Por otro lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el viernes que su país no abandonará las negociaciones con Teherán hasta alcanzar un acuerdo definitivo y descartó cualquier retirada anticipada que implique retomar el proceso en el futuro.
“No vamos a irnos temprano y luego tener que volver cuando el problema resurja en tres años”, declaró el mandatario durante un discurso en Florida.
El inquilino de la Casa Blanca afirmó que las conversaciones avanzan a favor de Washington, aunque Teherán aún no cumple con las condiciones exigidas por su administración: “No están cumpliendo con el tipo de acuerdo que necesitamos, y vamos a hacer que esto se haga correctamente”.

Trump describió a Irán como una potencia militar desmantelada. Según sus palabras, el país no cuenta con armada, fuerza aérea, equipos antiaéreos, radar ni liderazgo operativo: “Sus líderes han desaparecido. El primer grupo, el segundo grupo, Khamenei, todos se han ido”.
El presidente recordó que, en un período de dos semanas, el régimen iraní mató a 42.000 manifestantes y calificó a los líderes del país de Medio Oriente como una dirigencia “malvada”. Además, sostuvo que la presión militar ejercida sobre los puertos de Irán dejó al régimen “diezmado”.
En cuanto a la presión económica, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó el viernes a tres casas de cambio iraníes y a una terminal petrolera china, como parte de una campaña para cortar el flujo de ingresos que sostiene a Teherán tras el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Las entidades iraníes incluidas en la medida son Pedram Pirouzan Exchange, Radin Exchange y Arz Iran Exchange, además de más de una decena de empresas pantalla vinculadas a estas firmas. Según el Tesoro, estas casas de cambio coordinan transacciones derivadas del comercio de petróleo iraní que evade las sanciones estadounidenses y cuentan con redes propias de sociedades ficticias y cuentas bancarias internacionales para mover “miles de millones de dólares”.
Fuente: Infobae