La seguridad de la realeza neerlandesa vuelve a estar en el ojo del huracán. No es la primera ocasión en que los miembros de la Casa de Orange-Nassau se convierten en el centro de atención debido a amenazas contra su integridad. En febrero pasado, las autoridades lograron desbaratar lo que, según las investigaciones, era un plan meticulosamente orquestado para asesinar a las princesas Amalia, heredera directa al trono, y a su hermana Alexia.
El caso se ha manejado con un hermetismo casi total durante cerca de tres meses. Sin embargo, la proximidad de la primera audiencia judicial, programada para este lunes 4 de mayo, ha obligado a la Fiscalía neerlandesa a divulgar más información. La mañana de este sábado 2 de mayo, se confirmó que la policía detuvo al presunto autor intelectual del plan. Se trata de un individuo de 33 años, cuya identidad aún no ha sido revelada, quien fue arrestado en pleno centro de La Haya en una operación que, de haberse concretado, podría haber desencadenado una tragedia de escala nacional.

Lo que más ha conmocionado a la opinión pública no es solo la intención delictiva, sino el escalofriante simbolismo de los objetos que portaba el detenido al momento de su captura. De acuerdo con los reportes oficiales, el sospechoso llevaba consigo dos hachas. En una de ellas, los investigadores encontraron grabado el nombre de Alexia. La segunda herramienta contenía un mensaje aún más perturbador y violento: las palabras ‘Mossad’, en alusión a la agencia de inteligencia israelí, junto al lema nazi ‘Sieg Heil’.
Esta combinación de ideologías extremistas y referencias al espionaje internacional se complementaba con una evidencia contundente de sus propósitos. El detenido portaba un documento manuscrito con los nombres de ambas princesas, junto a un término que ha helado la sangre de los neerlandeses: ‘bloedbad’. Según informó la NOS (Nederlandse Omroep Stichting), el ente público de radiodifusión del país, esta palabra se traduce literalmente como “baño de sangre”.
Amalia, una princesa perseguida por las amenazas
A partir de estas evidencias, la Fiscalía ha sido contundente al señalar que el detenido planeaba un ataque directo contra la princesa heredera. No obstante, pese a la gravedad de las pruebas materiales, los motivos que llevaron a este individuo a fijar su objetivo en las hijas de Máxima Zorreguieta y el rey Guillermo Alejandro siguen siendo un misterio que se espera esclarecer en los tribunales.

Este nuevo suceso reabre heridas muy recientes para la familia Orange. La princesa Amalia, de 22 años, no es ajena a vivir bajo la constante sombra del peligro. Cabe recordar que en 2022, la joven se convirtió en el objetivo prioritario de la llamada Mocro Maffia, el crimen organizado vinculado al narcotráfico. Aquella amenaza fue tan seria que la heredera pasó un tiempo recluida en el Palacio Real de Madrid, ante el temor de un posible ataque o secuestro, una medida extrema luego de que su nombre apareciera en conversaciones interceptadas a peligrosos delincuentes.
Ese exilio en la capital española, donde Amalia intentó llevar una vida universitaria normal bajo la protección de la Casa Real española, marcó un antes y un después en su vida institucional. Tras su regreso a los Países Bajos, las medidas de seguridad a su alrededor se reforzaron a niveles sin precedentes. Ahora, la audiencia de este lunes se presenta como un momento crucial para la monarquía neerlandesa y sus ciudadanos, que esperan respuestas. La seguridad de la Corona está en tela de juicio y la pregunta que retumba en las calles de Ámsterdam y La Haya es hasta qué punto las princesas pueden gozar de libertad cuando sus vidas están, una vez más, en la cuerda floja.
Fuente: Infobae