El incremento vertiginoso de la población adulta mayor en el continente africano se perfila como uno de los fenómenos demográficos más complejos de este siglo. Para el año 2050, se estima que África albergará más de 220 millones de personas de 60 años o más, una cifra que triplica los registros actuales, según proyecciones de la Comisión Económica para África de las Naciones Unidas (UNECA) y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (UN DESA).
Este proceso de envejecimiento avanza a un ritmo acelerado en un contexto donde la carencia de datos estadísticos confiables dificulta la formulación de políticas públicas y la inclusión efectiva de este segmento poblacional en los ámbitos social, político y económico. La falta de registros exhaustivos y el rezago en estrategias intergeneracionales impiden una atención adecuada a sus necesidades, particularmente en las zonas rurales y entre las mujeres.
De acuerdo con la UNECA, el número de personas de 60 años o más ya supera los 74 millones y podría alcanzar una cifra de entre 220 y 235 millones para mediados de siglo. Por su parte, el UN DESA señala que, entre 2015 y 2030, este grupo poblacional pasará de 64,4 millones a 105,4 millones, lo que representa un incremento del 63% en menos de dos décadas. Ambos organismos coinciden en que el envejecimiento no es un problema del futuro, sino una realidad social que demanda atención urgente.
La falta de datos estadísticos complica el diseño de políticas
La ausencia de información estadística desagregada constituye un obstáculo fundamental para lograr la equidad, según advierte la UNECA. Diversos censos y encuestas nacionales subrepresentan de manera sistemática a las personas mayores, especialmente en áreas rurales, lo que invisibiliza sus problemas y limita la medición de indicadores clave como la pobreza, el acceso a servicios de salud y las situaciones de violencia.
El UN DESA alerta que la falta de un registro civil adecuado impide que muchos adultos mayores obtengan los documentos necesarios para acceder a prestaciones sociales y atención sanitaria. Esta deficiencia en las estadísticas oficiales reduce la capacidad de los Estados africanos para planificar recursos y diseñar políticas que respondan a las necesidades reales de este sector de la población.

Vulnerabilidades sociales y económicas de los mayores
Las personas mayores en África enfrentan exclusión social, pobreza y violencia, condiciones que se agravan entre las mujeres y quienes residen en zonas rurales, según señalan tanto la UNECA como el UN DESA. Se trata de un grupo poblacional que sufre discriminación frecuente y encuentra barreras para acceder a servicios sanitarios y protección social.
Durante el Foro Regional Africano sobre Desarrollo Sostenible se destacó que las personas mayores desempeñan un rol fundamental en la transmisión de conocimientos y en el cuidado intergeneracional. Integrar este enfoque en los programas sociales y reforzar el papel de las mujeres mayores en la familia y la comunidad resultan acciones decisivas para fortalecer la cohesión y la resiliencia social en África.
Iniciativas para mejorar los datos y las políticas públicas
Desde 2002, los países africanos han adoptado marcos como el Plan Internacional de Acción de Madrid sobre el Envejecimiento (MIPAA) y el Plan de la Unión Africana, comprometiéndose a incorporar el envejecimiento en sus agendas de desarrollo. Sin embargo, el avance depende de mejorar los sistemas de información sobre la población adulta mayor.

El UN DESA impulsa el desarrollo de una metodología estadística armonizada, elaborada en conjunto con expertos africanos, con el objetivo de facilitar la recopilación y el monitoreo de indicadores sobre personas mayores. Esta herramienta busca fortalecer la capacidad regional para medir los progresos en función de la Agenda 2030 y orientar de manera informada las políticas públicas.
La revista especializada African Leadership Magazine ha recogido el consenso sobre la importancia de colocar la solidaridad generacional en el centro de la respuesta política. La articulación entre gobiernos, organismos internacionales y comunidades es considerada esencial para acompañar la transición demográfica y garantizar el bienestar de todas las generaciones.
Transformar los datos disponibles en acciones concretas representa el gran desafío para África frente a su envejecimiento. Solo mediante políticas fundamentadas en información precisa será posible construir una sociedad más inclusiva, en la que ninguna generación quede relegada.
Fuente: Infobae