El 8 de diciembre de 1974, en la Ciudad de México, nació un niño que llegó con una sorpresa: su madre, una actriz reconocida, esperaba una niña. La obstetra le había confirmado que sería mujer, y ya tenía listos los escarpines rosa y un nombre femenino. Pero la naturaleza tenía otros planes.
Su progenitor era Fernando Manuel Alfonso Gómez Valdés, conocido artísticamente como el Loco Valdés, un comediante muy popular y hermano de Ramón Valdés, el inolvidable Don Ramón de El Chavo del 8. Cuando la actriz quedó embarazada, Valdés estaba casado y no la acompañó. Él tenía 30 años; ella, apenas 17. Por eso, la madre decidió registrar al bebé con su propio apellido. La abuela materna, furiosa, expulsó a Valdés de sus vidas.
La infancia del futuro artista transcurrió lejos de su padre. Su madre trabajaba largas jornadas, así que su abuela materna, “Mamá Dolores”, fue fundamental en su crianza.
Desde los cuatro años, estuvo frente a las cámaras: primero en un comercial de televisión, luego en la famosa telenovela El derecho de nacer, protagonizada por su madre. A los seis años ya cantaba y popularizó la canción “El pollito feliz”.
La escuela fue un desafío. Odiaba las Matemáticas, se portaba mal y lo expulsaron de varias escuelas. Sus compañeros se burlaban de sus cejas pobladas, heredadas de su padre. “Me daba vergüenza”, confesó. También le incomodaban las fotos sensuales de su madre que circulaban entre los chicos.
En sexto grado, formó una banda de rock con el hijo de Armando Manzanero, el de Enrique Guzmán y el nieto del cineasta Carlos Amador. “Yo cantaba, éramos heavies. Pero llegó el momento de estar con una chica a los 15 y ella me inyectó a Luis Miguel”, recordó. Así, el rock dio paso al pop romántico.
Cuando le dijo a su madre que quería ser cantante, ella lo apoyó sin dudar, pero le advirtió que no sería fácil. Le había regalado un auto lujoso y le pidió que lo vendiera para financiar su primer disco. “Lo que más me gusta de mi mamá es que sea una mujer tan fuerte y trabajadora. Que me haya criado sola y sin la ayuda de un hombre. Nunca lloró delante de mí. La amo y es hermosa”, declaró en una ocasión.
Su primera aparición como cantante fue en el concurso infantil “Juguemos a Cantar” en 1984, aunque no llegó a la final por su corta edad.
El despegue profesional
La carrera despegó en 1992 con el lanzamiento de su primer álbum, Agua Nueva, a los 18 años, que obtuvo una nominación al Grammy al mejor álbum latino. Al año siguiente, “Nunca voy a olvidarte” alcanzó el primer lugar del Hot Latin Tracks de Billboard, convirtiéndolo en un ídolo adolescente en toda América Latina y España.
Al cumplir la mayoría de edad, compró una casa en Ciudad de México y otra en Miami, y se le veía al volante de motos de alta cilindrada y varias Ferrari. En esa época, se acercó a las drogas: “Tenía muchos amigos y todos comenzaron a probar. Mi curiosidad estaba latente y se presentó la oportunidad. Pero fue una curiosidad que me hizo mucho daño”, relató.
La herida paterna
La ausencia de su padre fue una herida que tardó décadas en sanar. “Fue frustrante no tener contacto con un señor que era público. Sentí que no era un hijo deseado”, contó en el programa Podemos Hablar en 2019. El nacimiento de su primera hija, Simone, lo impulsó a buscarlo: necesitaba escuchar “su versión de las cosas, ver en sus ojos qué había pasado”.
“Recién lo conocí a los 30 años. Ya era un artista reconocido. En esa época superé los miedos y me enteré de que todo fue culpa de mi abuela”, aseguró. Al verlo, reconoció en sus gestos y manos un reflejo de los propios. “Quería que él me dijera, verdad o mentira, pero lo hizo muy cariñosamente e hicimos una amistad y una relación bonita de papá e hijo que eran amigos”, agregó.
El cantante es el duodécimo hijo de su padre, dato que procesa con gratitud: “Si no fuera un poco loco y no tuviera 12 hijos, yo no hubiera nacido”, dijo en una entrevista en Infobae. En ese momento, Valdés tenía 90 años y, según su hijo, fumaba marihuana. La madre del artista se emocionó al verlos juntos por primera vez.
Legado y actualidad
A lo largo de su trayectoria, ha vendido más de 12 millones de discos, con decenas de sencillos en los primeros puestos de las listas latinas y colaboraciones con figuras como Vicente Fernández, José José y Juan Gabriel, a quienes dedicó álbumes tributo que encabezaron las listas de Billboard. Hoy, rompe estereotipos de la industria y cultiva una imagen relajada. Vivía en Buenos Aires, pero decidió mudarse a Punta del Este por seguridad. En declaraciones a la prensa argentina, explicó: “Me mudé a la Argentina, pero me asaltaron un poquito. Me fui a Uruguay y ahora estoy viviendo en Punta del Este”.
Respuesta: el chico de la foto es Cristian Castro.
Fuente: Infobae