En una maniobra política para evitar el control del Legislativo sobre las operaciones militares, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió este viernes una carta al Congreso asegurando que el conflicto bélico con Irán ha «terminado».
La fecha del envío de la misiva no es casual: este 1 de mayo se cumplía el plazo límite de 60 días que establece la Ley de Poderes de Guerra de 1973. Dicha norma exige que el Ejecutivo obtenga una autorización formal del Congreso para mantener tropas en combate, a menos que el país haya sido atacado directamente o exista una declaración de guerra previa.
El argumento del «contador a cero»
En el documento, al que tuvo acceso el diario Politico, Trump sostiene que ya no existe la necesidad de solicitar permiso parlamentario. El presidente argumenta que el cese de hostilidades reinicia el reloj legal.
«No ha habido intercambio de fuego entre EE. UU. e Irán desde el 7 de abril de 2026», escribió el mandatario, refiriéndose a la tregua declarada en esa fecha. Según la interpretación de la Casa Blanca y del secretario de Guerra, Pete Hegseth, al existir un alto el fuego indefinido, el «contador se pone a cero» y el plazo de la Ley de Poderes de Guerra deja de correr.
Cuestionamiento a la constitucionalidad
Más allá del conflicto con Irán, Trump aprovechó la coyuntura para cuestionar la validez de la propia legislación que limita su poder militar. Ante periodistas en la Casa Blanca, el republicano sugirió que la ley —aprobada tras la guerra de Vietnam— podría ser inconstitucional.
«Hay algunas personas que la consideran inconstitucional», afirmó Trump. «Siempre estamos en contacto con el Congreso, pero ningún gobierno lo ha solicitado nunca antes (…) ¿Por qué deberíamos ser diferentes?», puntualizó, justificando su decisión de no buscar la aprobación del Capitolio.
El origen de la disputa
El conflicto comenzó oficialmente el pasado 2 de marzo, cuando el republicano notificó al Congreso los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Desde entonces, legisladores (principalmente del bloque demócrata) mantenían el 1 de mayo como la fecha fatal para que el Ejecutivo rindiera cuentas.
Con esta declaración de que la guerra ha «terminado» de forma técnica, el gobierno de Trump busca mantener el despliegue de tropas en Medio Oriente sin ceder el control estratégico a los legisladores, abriendo un nuevo frente de batalla jurídica y política con el Capitolio.