El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, negó categóricamente cualquier modificación en la política estadounidense respecto a la soberanía de las Islas Malvinas y restó importancia a la filtración de un correo interno que insinuaba un posible respaldo a la reivindicación argentina sobre el archipiélago.
El origen de la controversia se remonta a días atrás, cuando se filtró un memorando interno atribuido a un funcionario de bajo rango del gobierno estadounidense. En ese documento se planteaba la posibilidad de que Washington reconsiderara su apoyo a la soberanía británica sobre las Malvinas como medida para sancionar a aquellos aliados que no respaldaron la guerra liderada por Estados Unidos e Israel en Oriente Medio.
Entre las opciones mencionadas en el correo estaba la de reevaluar el respaldo diplomático a las antiguas “posesiones imperiales” europeas, incluyendo las Malvinas. También se sugería suspender el acceso a cargos clave dentro de la OTAN a países como España, que han mostrado reticencias a colaborar en el conflicto. Sin embargo, según reportó el diario británico The Telegraph, Marco Rubio declaró que el asunto del 24 de abril de 2026 era:
“Solo era un correo electrónico. La gente se está emocionando demasiado por un simple correo electrónico. Era solo un correo electrónico con algunas ideas”.
El funcionario estadounidense insistió en que la difusión del memorando fue exagerada, mientras que fuentes diplomáticas de Estados Unidos reiteraron que la postura oficial de la administración de Donald Trump respecto a las Malvinas permanece sin cambios. De esta forma, se descartó que el documento represente una posición formal del gobierno.
Un portavoz del Departamento de Estado subrayó:
“Nuestra posición respecto a las islas sigue siendo de neutralidad. Reconocemos que existen reivindicaciones de soberanía contrapuestas entre Argentina y el Reino Unido. Reconocemos la administración de facto del Reino Unido sobre las islas, pero no tomamos posición alguna con respecto a las reivindicaciones de soberanía de ninguna de las partes”.

De acuerdo con The Telegraph, la secretaria de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, abordó el tema con Marco Rubio durante un encuentro en Washington. Hasta el momento, no se ha confirmado si el rey Carlos planteó esta cuestión ante Donald Trump durante su visita oficial a la Casa Blanca.
La filtración del correo provocó reacciones tanto en el ámbito político británico como argentino. Representantes de las Islas Malvinas y el líder laborista Sir Keir Starmer expresaron su rechazo, mientras que veteranos de la guerra de 1982 acusaron a la administración Trump de “intimidación”. Por su parte, el presidente argentino, Javier Milei, afirmó que “las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”.
El episodio también afectó la agenda internacional de Milei, quien aplazó la reunión prevista con Sir Keir Starmer en Gran Bretaña, una decisión que, según se informó, fue tomada antes de conocerse la filtración. Además, la visita del mandatario argentino al portaaviones estadounidense Nimitz, frente a las costas de Mar del Plata, representó un hecho inusual para un jefe de Estado argentino.

En el Reino Unido, la tensión generó que sectores militares y políticos pidieran el fortalecimiento de las defensas en las Islas Malvinas, con especial énfasis en la necesidad de sistemas antidrones y la modernización de la flota aérea y marítima. El exoficial de la Marina Real, Tom Sharpe OBE, advirtió:
“Las Islas Malvinas son vulnerables. Necesitan defensas anti drones. Argentina podría fácilmente obligarnos a agotar nuestras municiones a un costo y riesgo mínimos”.
La reciente adquisición por parte de Argentina de 24 aviones de combate F-16 Fighting Falcon, operación respaldada por Estados Unidos, fue vista como un gesto de apoyo militar a la administración de Javier Milei y agregó un nuevo elemento a la dinámica entre Washington, Buenos Aires y Londres. Mientras el gobierno argentino destacó la compra como una señal de acercamiento con Estados Unidos y de modernización de sus fuerzas armadas, en el Reino Unido la noticia generó inquietud por el equilibrio militar en el Atlántico Sur y la seguridad de las Islas Malvinas.
La diplomacia estadounidense insiste en su neutralidad, y tanto fuentes estadounidenses como británicas descartan que el memorando represente una propuesta formal. Sin embargo, la polémica ha reavivado el debate sobre la soberanía de las Malvinas y el papel de las potencias internacionales en esta disputa histórica.
Fuente: Infobae