En el marco del Día del Trabajador, el panorama laboral del sector logístico a escala global deja una señal inequívoca: el reto ya no se limita a la cantidad de puestos que genera, sino a cómo se reconfigura su estructura en un entorno de cambios operativos y comerciales.
Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, la logística atravesó un periodo marcado por la reorganización de las cadenas de suministro, la presión sobre los costos y una demanda más volátil, elementos que empezaron a reflejarse en la dinámica del empleo a nivel mundial.
Ajustes de corto plazo y menor dinamismo en comparación con la economía general
Las cifras más recientes de Europa permiten dimensionar esta transición. En España, el empleo en transporte y almacenamiento registró una caída trimestral del 3,9%, muy por encima del descenso del conjunto de la economía (-0,8%).
En términos interanuales, el sector consiguió crecer, pero a un ritmo menor: +1,3% frente al +2,4% del total de la economía, lo que denota una pérdida relativa de dinamismo.
Este comportamiento señala un cambio de etapa. Tras años de expansión impulsados por el comercio electrónico y la disrupción global, la logística entra en una fase donde predominan la optimización de costos, la eficiencia operativa y la revisión de las estructuras laborales.
Un sector cada vez más diverso
El último año también evidenció que la logística ya no avanza de manera homogénea. Mientras algunos segmentos encaran descensos, otros exhiben crecimiento sostenido.
El transporte marítimo y aéreo registran las bajas más pronunciadas en el corto plazo, con caídas de hasta -19,2% y -12% respectivamente, mientras que el transporte terrestre también mantiene una tendencia negativa.
En contraste, las actividades de almacenamiento y operaciones anexas crecen con fuerza (+9,7% interanual), al igual que las actividades postales y de distribución, impulsadas por cambios en los patrones de consumo y la necesidad de mayor capilaridad logística.
Esta divergencia marca un punto clave: la logística global está migrando hacia modelos donde la gestión de inventarios, los centros de distribución y la última milla ganan peso frente al transporte tradicional.

Europa: envejecimiento y dificultades para captar talento joven
Más allá de la coyuntura, los datos europeos reflejan un desafío estructural que empieza a condicionar el futuro del sector: el envejecimiento de la fuerza laboral.
Los trabajadores de 65 a 69 años muestran un crecimiento superior al 24% interanual, mientras que los segmentos más jóvenes registran las mayores caídas.
Este patrón evidencia una doble tensión:
- Dificultad para atraer talento joven
- Desfase entre las nuevas demandas tecnológicas y los perfiles disponibles
El resultado es un mercado laboral que, aun cuando crece, lo hace con una estructura menos equilibrada y con riesgos operativos a futuro.
América Latina: estabilidad relativa con desafíos estructurales
En América Latina, el comportamiento del empleo logístico durante el último año fue diferente. El sector no registró una caída tan marcada como en Europa, pero sí evidenció limitaciones estructurales que condicionan su evolución.
A nivel regional, el empleo se sostuvo con fuertes diferencias entre países. Mercados como México o Brasil mostraron mayor dinamismo, impulsados por la reorganización de las cadenas de suministro, mientras que otros, como Argentina o Chile, estuvieron más expuestos a la volatilidad macroeconómica y la desaceleración del comercio exterior.
Transporte presionado y expansión en logística urbana
El transporte terrestre, principal generador de empleo logístico en la región, enfrentó durante este período una combinación de factores que impactaron en la dinámica laboral:
- Aumento de costos operativos
- Menor previsibilidad en los volúmenes de carga
- Ajustes en la actividad vinculada al comercio internacional
En este contexto, el ajuste se reflejó más en la desaceleración de nuevas contrataciones y en estructuras más flexibles que en despidos masivos.
En paralelo, los segmentos vinculados a almacenamiento, distribución urbana y comercio electrónico sostuvieron la demanda laboral, aunque con características propias: mayor rotación, presencia de informalidad y predominio de perfiles operativos.
Brecha de talento y desafíos de profesionalización
A diferencia de Europa, donde el foco está en el envejecimiento, en América Latina el principal desafío es la falta de talento calificado.
El sector enfrenta dificultades para cubrir posiciones vinculadas a:
- Planificación logística
- Gestión de cadena de suministro
- Tecnología aplicada a las operaciones
Esta brecha genera un desajuste entre la demanda empresarial y la oferta disponible, limitando la capacidad de las compañías para ganar eficiencia y escalar sus operaciones.
Un mercado laboral en transición global
El último año deja una conclusión clara para la logística global: el empleo sigue siendo un pilar del sector, pero su evolución está cada vez más condicionada por la transformación de las cadenas de suministro.
Europa y América Latina reflejan dos caras de un mismo proceso. Mientras una enfrenta caídas recientes y envejecimiento, la otra muestra mayor resiliencia en volumen, pero con informalidad y déficit de talento.
En este Día del Trabajador, la logística expone un cambio de paradigma: el futuro del empleo ya no dependerá solo de la demanda, sino de la capacidad del sector para adaptar su estructura laboral a un entorno operativo más complejo, tecnológico y exigente.
Fuente: Infobae