Científicos revelan por qué predecir lluvias sigue siendo un reto

La incertidumbre que rodea a los pronósticos de lluvias en el marco del cambio climático continúa siendo un obstáculo de gran relevancia, de acuerdo con una reciente investigación desarrollada por la Universidad de Oxford y el ETH Zurich. Aunque los mecanismos que explican cómo una atmósfera más cálida retiene mayor humedad son bien conocidos, precisar con exactitud en qué zonas y en qué cantidades caerán las precipitaciones sigue siendo una labor compleja.

La principal dificultad para prever estos eventos, incluso con la tecnología actual, radica en que la humedad atmosférica global ha aumentado debido al calentamiento, pero la distribución local de la lluvia depende fundamentalmente de los grandes patrones de viento. Dichos esquemas de circulación pueden alterarse por causas naturales y por la acción humana, y hasta ahora los modelos climáticos no logran replicarlos con la precisión necesaria para ofrecer predicciones regionales confiables.

Los patrones de viento y la variabilidad atmosférica complican los pronósticos hídricos regionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un análisis que abarcó datos desde 1950 hasta 2022 evidenció que, si bien los modelos climáticos aciertan al pronosticar el incremento de humedad atmosférica asociado al calentamiento global, fallan al anticipar los cambios en los patrones de circulación. Esta deficiencia reduce la efectividad de las previsiones sobre sequías e inundaciones en contextos específicos. La incertidumbre afecta directamente a sectores como la agricultura, la gestión del agua y la prevención de desastres.

Ejemplos recientes, como las graves inundaciones que azotaron a Europa en 2024, demuestran lo complicado que resulta anticipar eventos extremos, incluso cuando se dispone de herramientas meteorológicas de última generación. El informe destaca que, en las zonas más vulnerables, aún es incierto si las precipitaciones aumentarán o disminuirán en los próximos años.

Limitaciones de los modelos climáticos y rol de los vientos

Los científicos enfatizan que los modelos climáticos reproducen con fidelidad los efectos termodinámicos del calentamiento, en particular el incremento de la humedad en el aire. Sin embargo, suelen equivocarse al representar el comportamiento cambiante de los patrones de circulación de los grandes vientos, que son los que realmente determinan dónde y cuándo llueve.

La predicción de lluvias sigue siendo un reto en el contexto del cambio climático global

En el sur de Europa, por ejemplo, las simulaciones solo logran capturar aproximadamente el 10% de la tendencia observada en las lluvias relacionadas con estos cambios de circulación. Esta discrepancia amplía la brecha entre lo que predicen los especialistas y lo que ocurre en la realidad, según señala el análisis.

Razones detrás de la persistente incertidumbre

Dos factores clave explican por qué la incertidumbre se mantiene. El primero es la variabilidad natural de los patrones de circulación atmosférica, que puede extenderse durante décadas y ocultar las tendencias generadas por el cambio global. El segundo, de acuerdo con los investigadores, es que los modelos tienden a subestimar el impacto de la respuesta a las emisiones humanas en esos mismos patrones de viento.

Los modelos climáticos actuales presentan errores al simular la circulación de los grandes vientos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta combinación de factores dificulta distinguir entre cambios temporales y alteraciones a largo plazo provocadas por la actividad humana. Por ello, la confianza en los pronósticos regionales de lluvias sigue siendo limitada, como destacó el equipo al examinar simulaciones recientes.

Nuevas estrategias para mejorar las predicciones

Para hacer frente a estos desafíos, el Dr. Lei Gu, de la Universidad de Oxford, junto con colegas del ETH Zurich, participa en el proyecto BREATHE. Esta iniciativa emplea modelos de alta resolución desarrollados por el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Mediano Plazo para estudiar la relación entre el cambio climático y los patrones de circulación atmosférica.

El aumento de la humedad por el calentamiento no garantiza lluvias predecibles (Imagen Ilustrativa Infobae)

El objetivo es analizar cómo estas variaciones afectan el riesgo de sequías e inundaciones, con miras a fortalecer la solidez de las proyecciones de lluvia a nivel regional. La Dra. Antje Weisheimer, de la Universidad de Bristol, coordina además nuevas líneas de investigación sobre la atribución de lluvias extremas y la prevención de desastres.

Aunque persisten interrogantes sobre la magnitud real de los cambios en los patrones de viento, los trabajos de estos equipos representan un avance significativo para perfeccionar los modelos climáticos y dotarlos de mayor precisión, en un escenario donde los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK